Vida Consagrada

El foro, la Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, este año ha hablado sobre la búsqueda de Dios en el arte, en la liturgia o en el compromiso social, tanto en la tradición del cristianismo occidental, como en Oriente.

Con todo, un punto de partida esencial es que la principal fuente de belleza para la vida religiosa consiste en la entrega de la propia vida a los demás por amor a Dios y desde la fidelidad al propio carisma. Esa es la prueba de fuego que hace creíble y atractivo el anuncio del Evangelio.

Jesús D.

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No lo hagas

¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, 20 sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos. 1 Corintios, 6, 19

Oración

Bendigamos al Señor. 

Demos gracias a Dios. Amén

La alegría espiritual

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. 5 Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Filipenses 4, 4


Sacerdote, Profeta y Rey

Cristo viene de la traducción griega del término hebreo «Mesías» que quiere decir «ungido». Pasa a ser nombre propio de Jesús porque Él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de Él. Este era el caso de los reyes (cf 1 S 9, 16; 10, 1; 16, 1 12-13; 1 R 1, 39), de los sacerdotes (cf. Ex 29, 7; Lv 8, 12) y, excepcionalmente, de los profetas (cf 1 R 19, 16). Este debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino (cf. Sal 2, 2; Hch 4, 26-27). El Mesías debía ser ungido por el Espíritu del Señor (cf. Is 11, 2) a la vez como rey y sacerdote (cf. Za 4, 14; 6, 13) pero también como profeta (cf. Is 61, 1; Lc 4, 16-21). Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey


Oración

Danos, Señor, una plena vivencia del  misterio pascual, para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

A vosotros os llamo amigos –dice el Señor–, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Jn 15, 12-17.
Esto os mando: que os améis unos a otros.
Lectura del santo Evangelio según san Juan. 
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».
Palabra del Señor.

Oración

Señor, concede a quienes ya hemos sido justificados por la fe la fuerza necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.
Lectura del santo Evangelio según san Juan. 
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».
Palabra del Señor.

Per Dominum nostrum Jesum Christum