Syllabus complectens praecipuos nostrae aetatis errores



Errores sobre el matrimonio cristiano

LXV. No se puede en ninguna manera sufrir se diga que Cristo haya elevado el matrimonio a la dignidad de sacramento.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXVI. El sacramento del matrimonio no es sino una cosa accesoria al contrato y separable de este, y el mismo sacramento consiste en la sola bendición nupcial.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXVII. El vínculo del matrimonio no es indisoluble por derecho natural, y en varios casos puede sancionarse por la autoridad civil el divorcio propiamente dicho.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)
LXVIII. La Iglesia no tiene la potestad de introducir impedimentos dirimentes del matrimonio, sino a la autoridad civil compete esta facultad, por la cual deben ser quitados los impedimentos existentes.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXIX. La Iglesia comenzó en los siglos posteriores a introducir los impedimentos dirimentes, no por derecho propio, sino usando el que había recibido de la potestad civil.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXX. Los canones tridentinos en que se impone excomunión a los que se atrevan a negar a la Iglesia la facultad de establecer los impedimentos dirimentes, o no son dogmáticos o han de entenderse de esta potestad recibida.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXXI. La forma del Concilio Tridentino no obliga bajo pena de nulidad en aquellos lugares donde la ley civil prescriba otra forma y quiera que sea válido el matrimonio celebrado en esta nueva forma.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXXII. Bonifacio VIII fue el primero que aseguró que el voto de castidad emitido en la ordenación hace nulo el matrimonio.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
LXXIII. Por virtud de contrato meramente civil puede tener lugar entre los cristianos el verdadero matrimonio; y es falso que, o el contrato de matrimonio entre los cristianos es siempre sacramento, o que el contrato es nulo si se excluye el sacramento.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
(Carta de S.S. Pío IX al Rey de Cerdeña, 9 septiembre 1852)
(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)
(Alocución Multis gravibusque, 17 diciembre 1860)
LXXIV. Las causas matrimoniales y los esponsales por su naturaleza pertenecen al fuero civil.

(Letras Apostólicas Ad Apostolicae, 22 agosto 1851)
(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)
N.B. Aquí se pueden dar por puestos los otros dos errores de la abolición del celibato de los clérigos, y de la preferencia del estado de matrimonio al estado de virginidad. Ambos han sido condenados, el primero de ellos en la Epístola Encíclica Qui pluribus, 9 de noviembre de 1846, y el segundo en las Letras Apostólicas Multiplices inter, 10 de junio de 1851

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¿Quién condena la tercera ola «católica liberal»?



La tercera ola «católica liberal» se desarrolló en medio de los que habían resistido la segunda. Bajo la presión del mundo contemporáneo y sin apercibirse, toda una parte de jóvenes católicos franceses adoptaron poco a poco, al fin del pontificado de León XIll (principalmente a
partir del Ralliement, en 1892), las ideas contra las cuales sus padres habían luchado. Los «Padres
demócratas» luego el Sillón de Marc Sangnier (1873-1950), fueron la cabeza de este movimiento que en la Carta acerca del Sillón de San Pio X detiene

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron

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Oración

JUSTICIA del Corazón de Jesús, No abandonéis mi corazón

Evangelio

San Mateo 22:1-14
Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: `Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.’ Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se enojó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: `La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.’ Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. «Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí uno que no tenía traje de boda; le dice: `Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’ Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: `Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.’ Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»

Palabra de Dios

La lepra del cuerpo no sirve de impedimento a la práctica de la virtud


Evangelio según san Mateo, 8: 1-4 y habiendo bajado del monte, le siguieron muchas turbas; y he aquí que, viniendo un leproso, le adoraba, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Y extendiendo la mano le tocó, diciendo: «Quiero, sé limpio», y al punto su lepra fue limpiada. Y Jesús le dijo: «Mira, que no se lo digas a nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que mandó Moisés en testimonio a ellos».
(vv. 1-4)

Aunque podia limpiarlo con la palabra y con la voluntad, le aplicó la mano y el tacto, como sigue: «Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó», para manifestar que no estaba sujeto a ley alguna y
que, estando limpio, nada había inmundo para El. Eliseo, observando lo que dice la ley, no salió y tocó a Naamán, sino que lo envió al Jordán para que allí se lavase. El Señor demuestra aquí que no obra como siervo, sino que, como Dios, cura y toca. La mano no se vuelve inmunda por haber tocado la lepra, sino que, por el contrario, el cuerpo leproso se vuelve limpio al simple contacto de la mano santa. El Señor no había venido sólo a curar los cuerpos, sino también a guiar las almas por el camino de la verdadera sabiduría. Así como ya no prohibía comer antes de lavarse las manos, así enseña aquí que conviene temer sólo la lepra del alma (que es el pecado), porque la lepra del cuerpo no sirve de impedimento a la práctica de la virtud

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 25,2

¿Este Sínodo desea llegar a ciertas conclusiones, o iniciar un proceso?

A diferencia de los otros Sínodos generales, este Sínodo sobre la sinodalidad no pretende discutir cuestiones doctrinales o pastorales, para luego llegar a ciertas conclusiones, sino emprender un proceso de reforma de la Iglesia, abrir un camino. El Documento Preparatorio propone emprender “un proceso eclesial participado e inclusivo”. Más que de un Sínodo, deberíamos, pues, hablar de un “camino sinodal”. En el Documento Preparatorio del Sínodo, que analizaremos más adelante, el término “proceso” se utiliza nada menos que veintitrés veces, junto con sinónimos como “camino”, “itinerario”, “ruta”, etc. Este enfoque fluido debe a su vez verse en la perspectiva más amplia del actual Pontificado, que privilegia el devenir y no el ser, el cambio y no la estabilidad, la investigación y no la certeza: “Debemos iniciar procesos y no ocupar espacios”. El mismo cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del Sínodo, declaró: “Tenemos que hablar sobre el proceso, si no [el Sínodo] se convertirá en una guerra de conceptos”. La propia Secretaría General del Sínodo, en un comunicado de prensa, afirmó que “la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos asumirá también una dimensión procesal, configurándose como ‘un viaje dentro de un viaje’”.

Documento preparatorio de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cit., n.º 1-2.

Discurso del Santo Padre Francisco a la Curia Romana con Motivo de las Felicitaciones Navideñas, 21-12-19, apud dieGo BenedeTTo PaneTTa, Il cammino sinodale tedesco e il progetto di una nuova Chiesa, Tradizione Famiglia Proprietà, diciembre de 2022, p. 55 y ss. 20 luca TriPalo, Cardinal Jean-Claude Hollerich On Synodal Challenges, The “Woman” Question, And The Disputes With Church’s Teaching – The Holy Spirit sometimes generates great confusion to bring new harmony, Glas Koncila, 23-3-23, in https://www.glas-koncila.hr/cardinal-jean-claude-hollerich-on-synodal-challengesthe-woman-question-and-the-disputes-with-churchs-teaching/. 21 https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2022-10-16_prolungamento/2022.10.16_Comunicato_SP.pdf.

¿Cuál es el tema y el itinerario del próximo Sínodo?



El 24 de abril de 2021, en la audiencia al cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo, Francisco aprobó el tema y el itinerario de la próxima XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Inició así la etapa nacional/local de consulta al Pueblo de Dios, terminada a fines de 2022. Se pasó entonces a la etapa continental, que culminó en febrero-marzo de 2023 con la realización de las Asambleas Continentales, que presentaron sus conclusiones —llamadas Síntesis Continentales— al Vaticano. Estas conclusiones deberían inspirar el Instrumentum Laboris de la venidera fase universal, cuya finalidad es ser la base de discusión de las dos asambleas generales en Roma: la primera en octubre de 2023, y la segunda en octubre de 2024. La asamblea del 2023 será precedida de un retiro espiritual para todos los participantes. El tema escogido es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Se trata, según el Papa, de “caminar juntos, laicos, pastores, Obispo de Roma”. La mayor dificultad que hay que superar “es este clericalismo que separa al sacerdote, al obispo, del pueblo”, porque todavía “hay mucha resistencia a superar la imagen de una Iglesia rígidamente dividida entre dirigentes y subalternos, entre los que enseñan y los que tienen que aprender, olvidando que a Dios le gusta cambiar posiciones: «Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes» (Lc 1, 52). Caminar juntos descubre como su línea sea más bien la horizontalidad en lugar de la verticalidad”. En el próximo Sínodo, pues, no se discutirá sobre un tema pastoral específico, como normalmente sucede en estas asambleas, sino sobre la propia estructura de la Iglesia. Por eso se le conoce también como “Sínodo sobre la sinodalidad”

Discurso del Santo Padre Francisco, Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, cit.

Discurso del Santo Padre Francisco a los fieles de la Diócesis de Roma, 18-9-21, in https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2021/september/documents/20210918-fedeli-diocesiroma.html

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Obispos de Panamá



La Fraternidad Sacerdotal San Pio X, es una Congregación plenamente Católica, Apostólica y Romana, más allá que no tenga, aunque le corresponda según el derecho, una constitución jurídica definida, sin que por esto, obste a aquello, y sobre la cual, no pesa ninguna pena canónica. Para aquel que está ajeno a la realidad eclesial, el “Comunicado” tiene visos de credibilidad, sin embargo, encierra el defecto de permanecer, en todas sus advertencias, ausente al problema real que subyace en la Iglesia y que es ineludible, a saber, el de una crisis muy grave y permanente, acentuada en los últimos sesenta años y favorecida por el Concilio Vaticano II, que afecta a la Iglesia Universal.

Una crisis que tiene múltiples formas y ámbitos, así, pues, tanto en el orden doctrinal, con sus desviaciones y errores, puesto que se ha alejado de la auténtica profesión de fe, en la que pululan las herejías y privilegiando el ecumenismo y la libertad religiosa, en detrimento del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo; en el orden moral, por el relativismo y la moralidad de circunstancias, el olvido de pecado y sus exigencias de reparación, la bendición de matrimonios homosexuales; en el orden litúrgico, por las reformas que tocaron todos los sacramentos, sin excepción, para adaptarlos a las nuevas exigencias ecuménicas; sobre todo, el rito de la Misa que ha sufrido una transformación y asimilación pavorosa a un rito de sabor protestante; por las ceremonias llenas de fantasías, de innovaciones, de aberrantes inculturaciones, cuando no, de ritos paganizantes, indigenistas o reuniones ecuménicas; y, por fin, en el orden sacerdotal, por una innegable crisis de identidad y de santidad de vida

+Padre Ezequiel María Rubio,
Superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X para América Central y el Caribe

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Joseph E. Strickland

5 de septiembre de 2023

Mis queridos hijos e hijas en Cristo:

Le escribo hoy para discutir más a fondo la primera verdad básica de la que hablé en mi primera carta pastoral:

«Cristo estableció una Iglesia, la Iglesia Católica, y, por lo tanto, sólo la Iglesia Católica proporciona la plenitud de la verdad de Cristo y el camino auténtico hacia su salvación para todos nosotros.»

Para empezar, debo afirmar clara y enfáticamente esta verdad fundamental:

Jesucristo es el único camino hacia Vida Eterna; ¡No se puede encontrar ningún otro camino hacia la salvación! Como nos dice Nuestro Señor mismo: «soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí» (Jn 14,6). Para que podamos participar de esa promesa de vida eterna, Nuestro Señor en Su gran misericordia estableció Una, Santo, Iglesia Católica y Apostólica. Como leemos en el Evangelio de Mateo, Cristo dijo: «Por eso os digo: eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán en contra. Te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo.» (Mateo 16:18-19). El fundamento y cabeza divina de la Iglesia es Jesucristo; sin embargo, este pasaje deja claro que Jesús está prometiendo para establecer una Iglesia visible sobre la tierra con una cabeza visible, Pedro, a quien confiará un único misión y una autoridad específica. La Iglesia Católica ES el cuerpo de Cristo, y Él es inseparable de Su cuerpo. La comprensión de la Iglesiabde las palabras de Cristo en Mateo se ha profundizado a lo largo de los tiempos, pero de acuerdo con la Sagrada Tradición transmitido de Cristo a los Apóstoles (cf. 2 Tes 2,15), y luego preservado y protegido por el Padres de la Iglesia, santos y mártires hasta hoy, siempre se ha entendido y proclamado que la Iglesia Católica es la Iglesia única, divinamente instituida, que Cristo estableció para la salvación de las almas.

Todo lo que es la Iglesia, como cuerpo místico de Cristo, surge de la verdad de que fue y es divinamente constituida por Cristo, y sus elementos básicos -que incluyen el sagrado Depósito de la Fe- no pueden ser alterada por los hombres porque no es de los hombres; ¡La Iglesia es de Cristo!

Obispo de Tyler, Texas

Syllabus complectens praecipuos nostrae aetatis errores

Syllabus complectens praecipuos nostrae aetatis errores

Errores acerca de la moral natural y cristiana

LVI. Las leyes de las costumbres no necesitan de la sanción divina, y de ningún modo es preciso que las leyes humanas se conformen con el derecho natural, o reciban de Dios su fuerza de obligar.

(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
LVII. La ciencia de las cosas filosóficas y de las costumbres puede y debe declinar o desviarse de la autoridad divina y eclesiástica.

(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
LVIII. El derecho consiste en el hecho material; y todos los deberes de los hombres son un nombre vano, y todos los hechos humanos tienen fuerza de derecho.

(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
LIX. No se deben de reconocer más fuerzas que las que están puestas en la materia, y toda disciplina y honestidad de costumbres debe colocarse en acumular y aumentar por cualquier medio las riquezas y en satisfacer las pasiones.

(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
(Encíclica Quanto conficiamur, 10 agosto 1863)
LX. La autoridad no es otra cosa que la suma del número y de las fuerzas materiales.

(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
LXI. La afortunada injusticia del hecho no trae ningún detrimento a la santidad del derecho.

(Alocución Jamdudum cernimus 18 marzo 1861)
LXII. Es razón proclamar y observar el principio que llamamos de no intervención.

(Alocución Novos et ante, 28 septiembre 1860)
LXIII. Negar la obediencia a los Príncipes legítimos, y lo que es más, rebelarse contra ellos, es cosa lícita.

(Encíclica Qui pluribus, 9 noviembre 1846)
Alocución Quisque vestrum, 4 octubre 1847)
(Encíclica Noscitis et Nobiscum, 8 diciembre 1849)
(Letras Apostólicas Cum catholica, 26 marzo 1860)
LXIV. Así la violación de cualquier santísimo juramento, como cualquiera otra acción criminal e infame, no solamente no es de reprobar, pero también es razón reputarla por enteramente lícita, y alabarla sumamente cuando se hace por amor a la patria.

(Alocución Quibus quantisque, 20 abril 1849)