Corpus Christi

Corpus Christi, New York

Oración

LIBERALIDAD del Corazón de Jesús, Enriqueced mi corazón

Evangelio

San Lucas 10:1-9
Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir Y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: `Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.’

Palabra de Dios

Aldous Huxley

En la forma en que los hombres lo han planteado, el acertijo del universo requiere una respuesta teológica. Mientras sufren y disfrutan, los hombres quieren saber por qué disfrutan y para qué propósito sufren. Ellos ven cosas buenas, cosas hermosas y horribles, y quieren encontrar la razón-una razón final y absoluta- ; por qué deben ser estas cosas como son

Aldous Huxley, escritor inglés

NOTRE CHARGE APOSTOLIQUE


Enseñanzas de San Pio X
Sobre los errores de «Le Sillon» (Surco) y la democracia
23 de agosto de 1910

Venerables Hermanos: Salud y Bendición apostólica

Antecedentes sobre el movimiento «Le Sillon»
I. Sus ideas brillantes en lenguaje vago y equivoco, y la necesidad de juzgarlas.
1. Vigilancia apostólica sobre la naturaleza de la fe y la propagación de errores presentados en lenguaje que carece de claridad, logica y verdad.
1 Nuestro cargo apostólico nos impone la obligación de velar por la pureza de la fe y la integridad de la disciplina católica y de preservar a los fieles de los peligros del error y del mal, mayormente cuando el error y el mal se presentan con un lenguaje atrayente que, cubriendo la vaguedad de las ideas y el equivoco de las expresiones con el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede inflamar los corazones en el amor de causas seductoras pero funestas. Tales fueron, no ha mucho, las doctrinas de los seudofilosofos del siglo 18, las de la Revolución (Francesa) y del Liberalismo tantas veces condenadas; tales son aun hoy las teorias de «Le Sillon»; las cuales, no obstante apariencias brillantes y generosas, carecen con harta frecuencia de claridad, de logica y de verdad, y, por esta parte, no son propias, ciertamente, del espíritu católico y francés

La tecnología nos deshumaniza



La palabra escrita terminó imponiéndose durante el Medioevo, época en la que la palabra, sea oral o escrita, es concebida como signo, es decir, como un intermediario cognitivo entre el sujeto y el objeto y entre el que narra y su audiencia. Por eso la enseñanza elemental de esta época se centraba sobre todo en disciplinas como la gramática, la retórica y la dialéctica, por medio de las cuales se enseñaba a leer, escribir y pensar en latín siguiendo un orden lógico que tendrá un gran impacto en el desarrollo intelectual y cultural de Occidente. Todavía no existía la imprenta, pero en esta época se expande la técnica de escribir en libros y se facilita mucho más la transmisión del conocimiento, de tal manera que la lectura se convierte en un medio de instrucción personal. El impacto de esta tecnología en la corteza visual del lector será notable, pudiendo este reconocer en una milésima de segundo las formas de las letras, las palabras y el sentido de estas.

Esto también se manifiesta en la cultura simbólica tan característica del medioevo. Ver Marcia L. Colish, The Mirror of Language: A Study in the Medieval Theory of Knowledge (Lincoln: University of Nebraska Press, 1983)

Maryanne Wolf, Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain (Nueva York: Harper Perennial 2008), pp. 142-146

Apaga el celular y enciende tu cerebro. Muñoz Iturrieta, Pablo

Joseph E. Strickland

5 de septiembre de 2023
Mis queridos hijos e hijas en Cristo:

San Cirilo de Jerusalén declaró en el año 350 d.C.: «La Iglesia se llama entonces católica porque se extiende sobre todos los mundo, de un extremo de la tierra al otro; y porque enseña universal y completamente la doctrinas que deben llegar al conocimiento de los hombres, acerca de las cosas visibles e invisibles, las celestiales y terrenal; y porque somete a la piedad a todo el género humano, gobernantes ybgobernados, eruditos y desaprendidos; y porque trata y sana universalmente toda la clase de pecados que se cometen con el alma o el cuerpo, y posee en sí toda forma de virtud que se nombra, tanto en los hechos y palabras, y en todo don espiritual.» Cristo, por tanto, estableció Su Iglesia para todos los hombres, para todos los tiempos, para la salvación de todos. No hay salvación aparte de Cristo y de Su Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica; esta es una enseñanza infalible de la Iglesia. Sin embargo, como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, «Esta afirmación no pretende aquellos que, sin tener culpa alguna, no conocen a Cristo y Su Iglesia.» Como católicos, somos amorosamente y unidos gozosamente a la Iglesia y a los siete sacramentos instituidos por Cristo. Estos son esenciales para nuestra salvación. Sin embargo, algunos tal vez pregunten: ¿Qué pasa con aquellos que están fuera de la Iglesia? ¿Qué pasa con aquellos que ¿Nunca has oído hablar de Cristo? ¿Podrán ser salvos?» Para aquellos que no están unidos a Cristo a través de Su Iglesia y por la gracia de los sacramentos, simplemente oramos por ellos y los encomendamos a Dios.

Aunque nunca debemos ser presuntuosos respecto de la gracia de Dios, reconocemos que Dios es soberano, y si en Su misericordia Él elegiría operar en formas más allá de nuestro conocimiento o comprensión, Él tiene plena autoridad operar como Él elija porque no está atado por nada más que Su propia naturaleza perfecta.

Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler, Texas

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¿Qué se entiende por “sinodalidad”?



Según la Comisión Teológica Internacional, el sustantivo “sinodalidad” fue acuñado recientemente y constituye un “lenguaje novedoso” que ni siquiera figura en los documentos del Concilio Vaticano II ni en el Código de Derecho Canónico. En el contexto de un nuevo modelo de Iglesia, según la Comisión, la sinodalidad “indica la específica forma de vivir y obrar de la Iglesia Pueblo de Dios, que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asamblea y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora”. Según el Papa Francisco, “la sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión”. La sinodalidad sería, pues, una “dimensión constitutiva de la Iglesia”.

Comisión Teológica Internacional, La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, n.º 6.

Discurso del Santo Padre Francisco a los fieles de la Diócesis de Roma, cit

Discurso del Santo Padre Francisco, Conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, cit.

José Antonio Ureta. Julio Loredo de Izcue. El proceso sinodal: Una caja de Pandora Título original en italiano: Processo sinodale: Un Vaso di Pandora © 2023, Associazione Tradizione Famiglia Proprietà – Roma

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¿Qué sucedería si un importante número de fieles no estuviese de acuerdo y rechazase lo dispuesto por el Sínodo o por el Papa?



En la Constitución Apostólica Episcopalis Communio, con la cual el Papa Francisco alteró el Sínodo de los Obispos, parece haber una contradicción interna. En su párrafo 5 declara que todo obispo es discípulo “cuando, sabiendo que el Espíritu ha sido dado a todo bautizado, se pone en escucha de la voz de Cristo que habla a través de todo el Pueblo de Dios, haciéndolo «infalible ‘in credendo’»”. Esa idea es reforzada en el párrafo 7, donde se insiste en que “el proceso sinodal tiene su punto de partida y también su punto de llegada en el Pueblo de Dios”. Se diría, entonces, que la implementación de las decisiones sinodales depende de su buena recepción por parte de los fieles, como es sugerido en el propio sitio de internet del Secretariado del Sínodo: “Las conclusiones del Sínodo, aprobadas por el Romano Pontífice, deben ser acogidas por la Iglesia”. Sin embargo, la sección IV, que versa justamente sobre la fase de implementación del Sínodo, dispone que los obispos diocesanos “cuidan de la recepción e implementación de las conclusiones de la Asamblea del Sínodo, aceptadas por el Romano Pontífice”, y que las conferencias episcopales “coordinan la implementación de dichas conclusiones en su territorio y con tal fin pueden predisponer iniciativas comunes”. Nada es dicho en el citado documento sobre lo que sucedería si hubiese discordancia entre el Pueblo de Dios y los pastores a respecto de las aplicaciones concretas de las orientaciones sinodales. Si prevaleciera la voluntad de los pastores, todo el proceso de escucha podría parecer vana retórica y la “conversión sinodal” de la Iglesia aparecería como poco sincera. Si prevaleciera la voluntad del Pueblo de Dios, la Iglesia se habría transformado de facto en una democracia. Si bien, puestos delante de esta difícil disyuntiva, el 26 de abril de 2023 los cardenales Hollerich y Grech, respectivamente relator general y secretario del Sínodo, hayan querido precisar que la última palabra será dicha por el Papa, el problema se ha abierto, como notan los canonistas de “The Pillar”: “Muchos expertos, teólogos y obispos, han resaltado que el proceso sinodal ha creado deliberadamente un espacio para que los participantes expongan puntos de vista contrarios a la enseñanza de la Iglesia”.

http://secretariat.synod.va/content/synod/es/sinodo.html. 25 Synod of bishops gets more lay members, The Pillar, 26-4-23, in

https://www.pillarcatholic.com/p/synod-of-bishops-gets-more-lay-members.

José Antonio Ureta. Julio Loredo de Izcue. El proceso sinodal: Una caja de Pandora Título original en italiano: Processo sinodale: Un Vaso di Pandora © 2023, Associazione Tradizione Famiglia Proprietà – Roma

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Obispos de Panamá



Pero, lo que hace que esta crisis sea aún más grave es que procede y es alentada directamente por la máxima autoridad: son los papas postconciliares, todos sin excepción, quienes la han fomentado y agravado y, ha constituido, lo que se llama, un estado de necesidad dentro de nuestra Santa Iglesia.

Esto significa, precisamente, que los fieles católicos, aunque tienen derecho a recibir de Ella la enseñanza de la fe y de los sacramentos, ya no pueden hacerlo en el contexto habitual de las parroquias y, en general, en el contexto eclesial postconciliar, ya que este último está viciado por errores liberales que no le permiten acceder a los sacramentos tradicionales, poniendo en juego la misma salvación eterna de sus almas. Ante esto, y recordando que todas las leyes canónicas y todo el aparato jurídico está dirigido al bien, estas no pueden constituir un obstáculo cuando, en un caso excepcional, la misma obediencia a la jerarquía debe llevar a profesar el error y cometer el mal.

Habiendo recordado estas nociones, volvamos al comunicado. Ahí se afirma, implícitamente, la validez de los sacramentos administrados por nosotros, sin embargo, explícitamente, pretende su “ilicitud o ilegitimidad”. «Válidos» pero «ilegítimos». ¿Qué encierran estos términos? La validez, mira a la existencia y eficacia de un sacramento. Así, pues, para bautizar, se necesita que el agua se derrame sobre la cabeza del bautizado, diciendo las palabras establecidas. La legitimidad, mira al cumplimiento de una ley. Si se habla de «legalidad» (término más genérico), hace relación a una ley positiva; si, de «legitimidad«, indica conformidad con una ley moral, y sinónimo de bondad.

Pasar por un semáforo en rojo es una violación del código de circulación, pero quienes transportan a una persona herida, pueden hacerlo en virtud de un principio superior, convirtiendo su acto en bueno y legítimo

+Padre Ezequiel María Rubio,
Superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X para América Central y el Caribe

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