Jesús es Dios



El Evangelio nos muestra de qué manera utilizaba Cristo en su vida terrena su propia humanidad para conferir la vida sobrenatural a las almas. «Hijo—le dice al paralítico con su palabra—, tus pecados te son perdonados». Y al instante se produce el movimiento de sorpresa y de escándalo entre los que acababan de oír la expresión. « ¿Quién es este hombre que pretende perdonar los pecados? Sólo Dios puede hacerlo». Y Cristo, que advierte en su interior aquel movimiento de escándalo, les ofrece el argumento aplastante de que tiene plena potestad precisamente en cuanto hombre de perdonar los pecados: «¿Qué andáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y vete ? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados—se dirige al paralítico—, yo te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Y al punto cumplió exactamente lo que Cristo acababa de mandarle, en medio del pasmo y estupefacción de la gente 17. Cristo emplea, sin duda ninguna, la expresión el Hijo del hombre con toda deliberación. Es cierto que nadie puede perdonar los pecados sino sólo Dios o aquel que haya recibido de El esa potestad para utilizarla en nombre de Dios. Ahora bien: el que se atreva a perdonar los pecados, no en nombre de Dios, sino en nombre propio y prueba con un prodigio sobrehumano que tiene efectivamente plena potestad para ello, ha dejado fuera de toda duda que tiene personalmente la potestad misma de Dios; es decir, que es personalmente Dios. Cristo es el Hijo de Dios, el Autor de la gracia, el único que puede perdonar los pecados por propia autoridad. Pero fijémonos bien: ese Hijo de Dios utiliza su Humanidad santísima como instrumento (unido a su Divinidad) para la producción eficiente de la vida sobrenatural en las almas. Por eso emplea la expresión «el Hijo del hombre», como para significar que, si precisamente en cuanto Hombre obra sus milagros, perdona los pecados y distribuye la gracia con libertad, poder e independencia soberanas, es porque su Humanidad santísima es de suyo vivificante; es decir, es instrumento apto para producir y causar la gracia en virtud de su unión personal con el Verbo divino

Mt. 0,1-8; Me. 2,1-12; Le. 5,17-26.

Lo dice hermosamente SANTO TOMÁS: «Dar la gracia o el Espíritu Santo autoriíativamente le corresponde a Cristo en cuanto Dios; pero darle instrumentalmente le corresponde en cuanto hombre, ya que su humanidad santísima fué el instrumento de su divinidad. Y así, en virtud de su divinidad, sus acciones nos fueron saludables, en cuanto que causan en nosotros la gracia meritoria y eficientemente» (111,8,i ad i). Y en otro artículo de esta misma cuestión insiste nuevamente: «Producir interiormente la gracia corresponde exclusivamente a Cristo, cuya humanidad, por su unión con la divinidad, tiene la virtud de justificar» (ibid., a.6).

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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