Las tres opciones sobre Cristo



“Eso nos deja tres posibilidades: que sea un loco, que sea un mentiroso o que sea Dios”.

Acabamos de ver que Jesús afirmó -con sus palabras y obras- ser Dios. Esta afirmación nos deja dos posibilidades: o es verdadera o es falsa. Si la afirmación es verdadera, entonces Jesús es efectivamente Dios. Pero si es falsa, ello nos deja a su vez dos posibilidades: que Jesús sepa que es falsa o que no lo sepa. Si Él sabe que es falsa entonces es un grandísimo mentiroso (y también un hipócrita). Pero si no lo sabe, entonces es un completo lunático, más loco aun que los que afirman que son Napoleón Bonaparte o Isabel I.

Por tanto, las afirmaciones de Cristo solo nos dejan tres posibilidades: que sea un loco, que sea un mentiroso o que sea Dios. Es más, para mostrar que solo hay tres posibilidades coherentes dado el contexto planteado analicemos la alegación de alguien que plantea que podría haber una cuarta posibilidad. Resulta que, en una muestra extrema de (por decirlo muy suavemente) ceguera intelectual, el famoso ateo Richard Dawkins califica a este trilema de “risiblemente inadecuado” aduciendo que “una cuarta posibilidad, demasiado obvia para necesitar ser mencionada, es que Jesús estuviese honestamente equivocado”. Pero el señor Dawkins esta deshonestamente equivocado en este punto.

En efecto, si alguien se le acercara y honestamente reclamara ser Dios, ¿acaso Dawkins va simplemente a pensar como posibilidad “Ah, pobrecito, debe estar honestamente equivocado”? ¡No! ¡Obviamente va a pensar que el tipo en cuestión está loco! En ese sentido, dado este análisis lógico, es absolutamente equivocada la idea de varias personas de que “Jesús fue un gran maestro, tal como Buda, Sócrates, Confucio y Mahoma”.

Y es que Jesús tiene una “pequeña” diferencia con todos ellos… ¡que afirmó ser Dios! En ese sentido, Él no puede ser meramente “un gran maestro de moralidad” sino que, dadas sus afirmaciones, solo puede ser mucho más (Dios) o mucho menos (un loco o un mentiroso) que eso.

Por tanto, no tenemos más opción que quedarnos con la conclusión de C. S. Lewis: “Usted lo podría mandar a callar y decirle que está loco, usted podría escupirlo en la cara y matarlo por ser un demonio, o usted puede simplemente caer postrado a sus pies y llamarle Señor y Dios. Pero no me venga usted con la condescendiente estupidez de que Jesús era solamente un profeta o un gran hombre moral. Él no dejó espacio para ello. Sus reclamos le contradirían”. “Loco, mentiroso o Dios”: he ahí el trilema

Richard Dawkins, El Espejismo de Dios, Ed. Bantam Press, 2006, cap. 3.

C.S. Lewis, Mere Christianity, Ed. Samizdat Canadá, 2014, p. 30.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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