Si sales de viaje

¡Señor! Concédeme una mano firme y un ojo vigilante, para que no hiera a nadie a mi paso. Tu diste la vida y yo Te pido que ninguna de mis acciones vaya contra este don que viene de Ti. Enséñame a usa mi automóvil para las necesidades de los demás, a no despreciar, por amor a la velocidad, las bellezas del mundo que Tu has creado, para que pueda, con alegria y amabilidad, continuar mi camino. San Cristóbal, patrono de los viajantes, protégeme y condúceme sano y salvo a mi meta. Amén

Oración

Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros

Evangelio

Salve, Rey nuestro, sólo tu te has compadecido de nuestros errores.

EVANGELIO
Mt 26, 14-25.

El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:
“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».

Palabra del Señor

Amabilidad

-bondad-. Es la dicha de satisfacer las necesidades de otra persona antes que las propias por el mero hecho de favorecer la relación. Es cuando aprendemos a observar y a describir la necesidad del otro y damos ese extra para que sea nuestra prioridad. Es decir, ponemos su necesidad antes que la nuestra, de una forma generosa. Es importante que entendamos que nunca podremos amar auténticamente si no estamos dispuestos a sacrificarnos. El verdadero acto de amabilidad es aquel que nace de manera natural, espontáneo y sin más interés que brindar bienestar al otro

Al pasar frente a una iglesia

¡Santísimo Jesús! ¡Amante Salvador! Te doy mi corazón

La Conquistadora, Iglesia La Ermita de Salcajá, primera iglesia en Centroamérica y en donde se celebró la primera eucaristía realizada el 12 de mayo de 1524.

Tradiciones litúrgicas

La riqueza insondable del Misterio de Cristo es tal que ninguna tradición litúrgica puede agotar su expresión. La historia del nacimiento y del desarrollo de estos ritos testimonia una maravillosa complementariedad. Cuando las Iglesias han vivido estas tradiciones litúrgicas en comunión en la fe y en los sacramentos de la fe, se han enriquecido mutuamente y crecen en la fidelidad a la tradición y a la misión común a toda la Iglesia (cf EN 63-64).

Oración

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Salve, Rey nuestro, obediente al Padre;
fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza.

EVANGELIO
Jn 13, 21-33. 36-38.

Uno de vosotros me va a entregar… No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:
“Donde yo voy no podéis venir vosotros”».
Simón Pedro le dijo:
«Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó:
«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
Jesús le contestó:
«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

Palabra del Señor

Si pasar frente a una iglesia

Jesús, Corazón de María, Te ruego envíes Tu bendición sobre mi alma

Templo la transfiguración, Quetzaltenango, Guatemala

Universalidad de la iglesia

Desde la primera comunidad de Jerusalén hasta la Parusía, las Iglesias de Dios, fieles a la fe apostólica, celebran en todo lugar el mismo Misterio pascual. El Misterio celebrado en la liturgia es uno, pero las formas de su celebración son diversas