San Juan 7:1-13 Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Y le dijeron sus hermanos: «Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, pues nadie actúa en secreto cuando quiere ser conocido. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo.» Es que ni siquiera sus hermanos creían en él Entonces les dice Jesús: «Todavía no ha llegado mi tiempo, en cambio vuestro tiempo siempre está a mano. El mundo no puede odiaros; a mí sí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas. Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún no se ha cumplido mi tiempo.» Dicho esto, se quedó en Galilea. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito. Los judíos, durante la fiesta, andaban buscándole y decían: «¿Dónde está ése?» Entre la gente había muchos comentarios acerca de él. Unos decían: «Es bueno.» Otros decían: «No, sino que engaña al pueblo.» Pero nadie hablaba de él abiertamente por miedo a los judíos.
He dicho públicamente que no puedo renunciar como obispo de Tyler porque eso significaría abandonar el rebaño del que me encargó el Papa Benedicto XVI. También he dicho que respetaré la autoridad del Papa Francisco si me destituye de mi cargo como obispo de Tyler. Amo a Jesucristo y la Iglesia Católica que Él estableció. Mi único deseo es hablar Su Verdad y vivir la Voluntad de Dios lo mejor que pueda.
Para terminar, permítanme compartir mi profunda gratitud por el apoyo y las oraciones que muchos de ustedes me han expresado. Sigo amando servir como su pastor y afortunadamente durante todo esto he podido visitar muchas de sus parroquias y celebrar nuestra fe católica con ustedes.
Soy bendecido en mi oración personal en la que me siento muy cerca del Señor y sostenido por la Santísima Virgen María y todos los santos. Sus oraciones también son un gran apoyo. Estoy en paz con cualquiera que sea el llamado del Señor para mí, sigamos orando por el Papa Francisco, la Iglesia y la Diócesis de Tyler que llamamos hogar.
Dios te bendiga a ti y a todos tus seres queridos.
Sinceramente en el Nombre de Cristo
Siendo tu humilde padre y servidor, Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler, Texas
Evangelio según san Mateo, 9: 18- 22 Diciéndoles El estas cosas, se le aproximó un príncipe de la sinagoga, y le adoró diciendo: «Señor, mi hija es ahora un cadáver; mas ven, pon tu mano sobre ella y vivirá». Y levantándose Jesús le seguía en compañía de sus discípulos. Y he aquí una mujer, que padecía hacía doce años flujos de sangre, se le acercó por detrás y tocó la orla de su vestido. Porque decía ella en su interior: «si llegare a tocar tan sólo su vestido, quedaré sana»: Y volviéndose Jesús, y viéndola, dijo: «Confía, hija, tu fe te ha sanado», y desde aquella hora quedó completamente sana. (vv. 18- 22)
Esta mujer, que padecía un flujo de sangre, no se acerca al Señor ni en su casa, ni en la ciudad (porque según la ley no podía habitar en las ciudades) sino en el camino por donde pasaba el Señor, de suerte que el Señor, cuando iba a curar auna, curó también a otra
o 2-2 q:45 a.3; In Sent. 1, Prol., a.3 q.a 1.3; Con. Gentes 2 4.
Objeciones por las que parece que la doctrina sagrada no es sabiduría:
1. La doctrina que no tiene principios propios, sino que los toma de fuera, no puede ser llamada sabiduría, pues al sabio le corresponde dirigir, no ser dirigido (I Metaphys.’). Pero, tal como hemos visto, la doctrina sagrada toma los principios de fuera. Por lo tanto, la doctrina sagrada no es sabiduría. 2. Más aún. A la sabiduria le corresponde probar los principios de otras ciencias; de ahí que en el VI Ethic. la llame cabeza de las ciencias. Pero la doctrina sagrada no prueba los principios de las otras ciencias. Por lo tanto no es sabiduría. 3. Todavía más. La doctrina sagrada se adquiere por el estudio; en cambio, la sabiduría es infusa, de ahí que se encuentre entre los siete dones del Espíritu Santo, como queda claro en Is 11,2. Por lo tanto, la doctrina sagrada no es sabiduría.
En cambio está lo que dice Dt 4,6, al principio de la ley: Esta es nuestra sabiduría y nuestro modo de entender entre los pueblos.
Solución. Hay que decir: Esta doctrina es, entre todas las sabidurías humanas. sabiduria en grado sumo, y no sólo en un sentido especial, sino único y total. Le corresponde al sabio dirigir y juzgar: y su juicio lo hace teniendo como punto de referencia la causa más alta de todo lo inferior. Así, en todo tipo de cosas, se llama sabio a aquel que tiene presente la causa más alta de cada cosa concreta. Por ejemplo, el trabajador que prepara los planos de un edificio es llamado sabio y arquitecto respecto a los trabajadores que labran la madera o pulen la piedra. En este sentido dice 1 Cor 3,10: Como sabio arquitecto puso los cimientos. Y en la vida humana, el sabio es llamado prudente por orientar el obrar humano a su debido fin. De ahi que diga Prov 10,23: La sabiduría en el hombre es la prudencia. Así, pues, aquel que tenga como punto de referencia la causa suprema de todo el universo, que es Dios, será Ilamado sabio en grado sumo; de ahí que la sabiduría sea definida como conocimiento de lo divino, según refiere Agustín en XII De Trin. Lo más genuino de la doctrina sagrada es referirse a Dios como causa suprema, y no sólo por lo que de Él se puede conocer a través de lo creado (y que en este sentido ya lo conocieron los filósofos, tal como dice Rom 1,19: Lo que puede conocerse de Dios lo tienen a la vista); sino también por lo que sólo Él puede saber de si mismo y que comunica a los demás por revelación. De donde se deduce que la doctrina sagrada es sabidurfa en grado sumo.
Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: La doctrina sagrada no toma sus principios de ninguna otra ciencia humana, sino de la ciencia divina, la cual, como sabiduría en grado sumo, regula todo nuestro entender 2. la segunda hay que decir: Los principios de las otras ciencias o son evidentes y no necesitan ser demostrados; o lo son en alguna otra ciencia y son demostrados por un proceso mental natural. El conocimiento propio que se tiene en la ciencia sagrada lo da la revelación no la razón natural. De ahi que no le corresponda probar los principios de las otras ciencias, sino sólo juzgarlos. Así, condena por falso» todo lo que en las otras ciencias resulta incompatible con su verdad. Dice 2 Cor 10,4ss: Derribamos las falacias y todo torreón que se jerga contra el conocimiento de Dios. 3. A la tercera hay que decir: Al sabio le corresponde juzgar. Como hay dos modos de juzgar, la sabiduría debe ser entendida de dos modos también.
Uno de los modos es si el que juzga tiene tendencia a algo. Por ejemplo, el virtuoso juzgará rectamente todo lo que se refiera a lo virtuoso, pues él tiende a ello. De ahí lo que se dice en X Ethic, 12: El virtuoso es la regla y medida de los actos humanos. Otro modo de juzgar es juzgar por conocimiento. Así, por ejemplo, el especialista en moral podrá juzgar los actos de tal o cual virtud aunque él no la tenga. Pues bien, a la hora de juzgar las cosas divinas, el primer modo indicado es el que corresponde a la sabiduría que figura entre los dones del Espiritu Santo, siguiendo aquello de 1 Cor 2,15: El hombre espiritual todo lo juzga, etc; y Dionisio dice en el c.2 del De Divinis Nominibus’3: Hieroteo es hombre docto no sólo porque aprende lo divino, sino porque también lo vive. El segundo modo de juzgar pertenece a la doctrina sagrada en cuanto adquirida por el estudio; si bien toma los principios que dimanan de la revelación
ARISTÓTELES, c.2 n.3 (BK 982al8): S. Th. lect.2 n.42. ARISTÓTELES, c.7 n.3 (BK 1141a20): S. Th. lect.6 n.1184. S. AGUSTIN, De Trinitate c.14: ML 42,1009 ARISTÓTELES, c.5 n.10 (BK 1176 a 17): S. Th. Lect.8. 13. DIONISIO, De Divinis Nominibus $ 9: MG 3,648. ARISTOTELES, c.1 n.4 (BK 71 a 13): S. Th. lect.2 n.2-7
San Juan 7:32-39 Se enteraron los fariseos que la gente hacía estos comentarios acerca de él y enviaron guardias para detenerle Entonces él dijo: «Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, y me voy al que me ha enviado. Me buscaréis y no me encontraréis; y adonde yo esté, vosotros no podéis venir.» Se decían entre sí los judíos: «¿A dónde se irá éste que nosotros no le podamos encontrar? ¿Se irá a los que viven dispersos entre los griegos para enseñar a los griegos? ¿Qué es eso que ha dicho: `Me buscaréis y no me encontraréis’, y `adonde yo esté, vosotros no podéis venir’?» El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, que venga a mí, y beberá el que cree en mí, como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva.» Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él.Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado.
Evangelio según san Mateo, 9: 18- 22 Diciéndoles El estas cosas, se le aproximó un príncipe de la sinagoga, y le adoró diciendo: «Señor, mi hija es ahora un cadáver; mas ven, pon tu mano sobre ella y vivirá». Y levantándose Jesús le seguía en compañía de sus discípulos. Y he aquí una mujer, que padecía hacía doce años flujos de sangre, se le acercó por detrás y tocó la orla de su vestido. Porque decía ella en su interior: «si llegare a tocar tan sólo su vestido, quedaré sana»: Y volviéndose Jesús, y viéndola, dijo: «Confía, hija, tu fe te ha sanado», y desde aquella hora quedó completamente sana. (vv. 18- 22)
Admirable e igualmente digna de imitación es la humildad y la mansedumbre del Señor porque en seguida que fue suplicado, siguió al que le suplicó: por eso se dice: «Y levantándose le seguía». De esta manera enseña lo mismo a los súbditos que a los superiores: a los súbditos les dejó el ejemplo de la obediencia y manifestó a los superiores la solicitud y la prontitud que deben tener en la enseñanza: de suerte que deben acudir en seguida a cualquier parte donde hubiere una persona muerta en su alma Sigue: Iban con El sus discípulos
1-2 q.66 a.5 ad 3; In Sent. J, Pról, a.1; Cont. Gentes 2,4.
Objeciones por las que parece que la doctrina sagrada no es superior a las otras ciencias:
1. La certeza es algo propio de la superioridad de una ciencia. Pero las otras ciencias parecen más ciertas que la doctrina sagrada, pues mientras los principios de aquellas no pueden ser puestos en duda, los de ésta, que son los artículos de fe, sí admiten la duda. Así, pues. las otras ciencias parecen más ciertas que la doctrina sagrada
2. Más aún. Las ciencias de lo inferior toman sus principios de lo superior como la música los toma de la aritmética. Pero la doctrina sagrada toma algo de las ciencias filosóficas. Así dice Serán en su Cuartel al Gran Creador de las ciudad, que los doctores antiguos inundaron tanto sus libros de teorías frases de los filósofos, que no se sabe qué admirar más, si su erudición de lo profano en su conocimiento de la Escritura. Por lo tanto, la doctrina sagrada es interior a las otras ciencias.
En cambio está la afirmación de que las meras ciencias san llamadas siervas de la doctrina sagrada en Prov 9,3 : La Sabia duria ha enviado a sus siervos a gritar desde lo alto de la colina.
Solución Hay que decir: Como quiera que esta ciencia con respecto a algo es especulativa, y en respecto a algo es práctica, está por encima de todas las de más ciencias tanto especulativas como prácticas. De entre las ciencias especulativas se dice que una es superior a otra según la certeza que contiene. En ambos aspectos, la doctrina sagrada está por encima de las atras ciencias Especulativas. Con respecto a la certeza de las ciencias especulativas, fundada en la razón natural, que puede equivocarse, contrapone la certeza que se funda en la luz de la ciencia divina, que no puede fallar. Con respecto a la dignidad de la materia, porque la doctrina sagrada trata principalmente de algo que por su sublimidad sobrepasa la razón humana. Las otras ciencias sólo consideran lo que está sometido a la razón. De entre las ciencias prácticas es más digna la que se orienta a un fin más alto, como lo civil a lo militar, puesto que el bien del ejército tiene por fin el bien del pueblo. EI fin de la doctrina sagrada como ciencia práctica es la felicidad eterna que es el fin al que se orientan todos los objetivos de las ciencias prácticas. Queda patente, bajo cualquier aspecto, que la doctrina sagrada es superior a las otras ciencias
Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Nada impide que lo que por su naturaleza es cierto, a nosotros, por la debilidad de nuestro entendimiento, no nos lo parezca tanto, pues nuestro entendimiento, como dice el Filósofo en II Metaphys.’, ante la evidencia de la naturaleza hace lo que la lechuza ante los rayos del sol. De ahí que la duda que en algunos se da con respecto a los artículos de fe no tiene su origen en la incertidumbre del contenido, sino en la debilidad del entendimiento humano. No obstante, lo poco que se puede saber de las cosas sublimes es preferible a lo mucho y cierto que podemos saber de las cosas inferiores, tal como se dice en XI De animalibus
2. A la segunda hay que decir: Esta ciencia puede tomar algo de las disciplinas filosóficas, y no por necesidad, sino para explicar mejor lo que esta ciencia trata. Pues no toma sus principios de otras ciencias, sino directamente de Dios por revelación. Y aun cuando tome algo de las otras ciencias, no lo hace porque sean superiores, sino que las utiliza como inferiores serviles, como la arquitectura tiene proveedores, o como lo civil tiene lo militar. La ciencia sagrada no lo hace oe defecto sino por la fragilidad de nuestro entendimiento, pues, a partir de lo que conoce por la razón natural (de la que proceden las otras ciencias) es conducido, como llevado de la mano, hasta lo que supera la razón humana y que se trata en la ciencia sagrada
S. JERÓNIMO, Epis, 70: ML 22,668. ARISTÓTELES, Ia c.1 n.2 (BK 993b9): S. Th. lect.1 n.282 ARISTOTELES, 1.1 c.5 (BK 644b31)