Categoría: 04. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar

Luis Martín

Luis Martín papá de Santa Teresa del Lisieux (anunciando el ingreso de Teresa al Carmelo)
Queridísimos amigos, Teresa mi reinecita , entró ayer en el Carmelo…! Sólo Dios puede exigir tal sacrificio… No me tengáis lástima, pues mi corazón rebosa de alegría.
Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

Alegraos!!



Así pues, por la Oración del Señor, hemos sido revelados a nosotros mismos al mismo tiempo que nos ha sido revelado el Padre (cf GS 22): «Tú, hombre, no te atrevías a levantar tu cara hacia el cielo, tú bajabas los ojos hacia la tierra, y de repente has recibido la gracia de Cristo: todos tus pecados te han sido perdonados. De siervo malo, te has convertido en buen hijo. Eleva, pues, los ojos hacia el Padre que te ha rescatado por medio de su Hijo y di: Padre nuestro. Pero no reclames ningún privilegio. No es Padre, de manera especial, más que de Cristo, mientras que a nosotros nos ha creado. Di entonces también por medio de la gracia: Padre nuestro, para merecer ser hijo suyo» (San Ambrosio, De sacramentis, 5, 19)

Hijos de Dios

I San Juan 3

3:1  Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Por eso el mundo no nos conoce porque no le reconoció a él

Cristo


Lo que por el don sagrado concedía Dios a los que eran ungidos para ser reyes y sacerdotes, lo ha realizado el Espíritu Santo en el Hombre Cristo añadiendo una purificación, pues el Espíritu Santo purificó lo que de la Virgen María se formara para ser cuerpo del Salvador. Esta es la unción del cuerpo del Salvador, por esto se ha llamado Cristo

Ambrosiaster, quaestiones Novi et Veteri Testamenti, q. 45

Cantad y Salmodiad

Efesios

5:19 Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor,5:20 dando gracias siempre y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo

La ideología de género



Las feministas promotoras de la ideología de género, como Simone de Beauvoir, enseñan que para acabar con la diferencia entre hombre y mujer, hay que acabar completamente con la distinción entre lo femenino y lo masculino, entre hombre y mujer, es decir, ya no hablamos de sexo porque está ligado a lo biológico, sino de género. Entonces, según ella, la mujer no nace sino que se hace; de igual manera, el hombre no nace sino que se hace; es decir, el género es una construcción cultural, algo que se aprende, no algo que está inscrito en la naturaleza del ser humano: “tú te comportas como hombre porque en la casa y a tu alrededor te enseñaron a comportarte así, no porque lo seas por naturaleza”. Así las cosas, pueden existir hombres con cuerpo de mujer y mujeres con cuerpo de hombre: “No importa que tu cuerpo diga que eres hombre, no importa que tu psicología diga que eres hombre, tu puedes escoger ser mujer, puedes aprender a comportarte como tal”.

La ideología de género se inspira en principios marxistas, según los cuales se lee la historia de la humanidad como una lucha de clases; este mismo principio es aplicado a la relación del hombre y la mujer. El hombre aparece como la clase burguesa, la opresora, y la mujer como el proletariado, es decir, la clase oprimida que debe luchar por liberarse. Desde esta perspectiva, se ve el matrimonio como una institución inventada por el hombre para oprimir a la mujer, y cooperando a ello la maternidad, que se presenta como un yugo más; por ello, la ideología de género busca acabar con el matrimonio, la familia y la maternidad como única manera de liberar completamente a la mujer. Así, esta terrible ideología es una fuerte promotora de grandes atentados contra la vida, la maternidad y la familia, como lo son las técnicas artificiales de reproducción, la anticoncepción, la esterilización y el aborto.

La ideología de género habla principalmente de cinco géneros: heterosexual masculino y heterosexual femenino, homosexual masculino y homosexual femenino, y bisexual, entre otros. Todas estas orientaciones afectivo-sexuales son, según ellos, igual de válidas, y la persona puede escoger la que prefiera. Entonces ya no hablamos de dos sexos, hombre y mujer, sino de múltiples géneros. Por ello la presión que se está ejerciendo en muchos países para que se apruebe el mal llamado “matrimonio homosexual”.

Refiriéndose al tema de la Ideología de Género afirmaba el Papa Benedicto XVI que “la ideología de género es la última rebelión de la criatura contra su condición de tal; con el materialismo el hombre negó su trascendencia, su alma inmortal. Luego, con el ateísmo, el hombre niega a Dios, a un ser superior que está fuera de sí; con la ideología de género -ya el hombre negó su espíritu, su Dios-, niega su cuerpo mismo, su naturaleza. Sin espíritu, sin Dios, sin cuerpo, el hombre se convierte en una voluntad que se autodetermina”.

Es desde esta mentalidad que se intenta una reingeniería de la sociedad, que implica terribles ataques a la familia, a la maternidad, a través de la fuerte promoción del aborto, la anticoncepción, el homosexualismo, etc. Es decir, su resultado es una terrible cultura de la muerte. Y esta va permeando la sociedad a través del lenguaje, la educación, la política, los medios de comunicación, etc. Por ello hay que estar muy atentos ante estas ideas pervertidas y pervertidoras

A toda la creación entera:


Daniel

3:57 Todas las obras del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:58 Ángeles del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:59 Cielos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:60 Todas las aguas celestes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:61 Todas los ejércitos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:62 Sol y luna, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:63 Estrellas celestes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:64 Lluvia y rocío, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:65 Todos los vientos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:66 Fuego y calor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:67 Frío y borchorno, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:68 Rocíos y nevadas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:69 Hielo y frío, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:70 Escarchas y nieves, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:71 Noches y días, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:72 Luz y oscuridad, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:73 Relámpagos y nubes, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:74 Bendiga la tierra al Señor, que lo alabe y lo ensalce por los siglos.3:75 Montes y colinas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:76 Plantas de la tierra, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:77 Manantiales, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:78 Mares y ríos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:79 Cetáceos y seres acuáticos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:80 Todas las aves del cielo, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:81 Todas las bestias y ganados, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:82 Seres humanos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:83 Israelitas, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:84 Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:85 Siervos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:86 Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:87 Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.3:88 Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos. Porque él nos ha rescatado del abismo, nos ha salvado del poder de la muerte, nos ha sacado del horno de llama ardiente, nos ha sacado de en medio del fuego.3:89 Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque su misericordia perdura por los siglos.3:90 Todos los que adoráis al Señor, bendecid al Dios de los dioses, alabadlo y dadle gracias, porque su misericordia perdura por los siglos.»

Las heridas de los hijos


Supongamos que el hijo de un doctor muy competente encuentra en su camino una piedra que le hace caer, y que en la caída se rompe un miembro. Su padre acude enseguida, lo levanta con amor y cura sus heridas, valiéndose para ello de todos los recursos de su ciencia; y pronto su hijo, completamente curado, le demuestra su gratitud. !Qué duda cabe de que a ese hijo le sobran motivos para amar a su Padre!Pero voy a hacer otra suposición. El padre, sabiendo que en el camino de su hijo hay una piedra, se apresura a ir antes que él y la retira (sin que nadie le vea). Ciertamente que el hijo, objeto de la ternura previsora de su padre, si Desconoce la desgracia de que su padre lo ha librado, no le manifestará su gratitud y le amará menos que si lo hubiese curado… Pero si llega a saber el peligro del que acaba de librarse, ¿no lo amará todavía mucho más?
Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

Reina Madre

María aparece como la Reina Madre; al aconsejar a su real Hijo (Juan 2, 3), al interceder por sus súbditos, al recibir a los dignatarios extranjeros acompañando a Jesús (Mateo 2, 11), y al estar rodeada de una corte de doce ministros reales, los apóstoles (Juan 2, 5, Hechos 1, 14, Lucas 1, 27)

La fe es razonable (Scott Hahn)

al menos aquí Señor

Señor, si yo no debiera amaros más tarde en la eternidad, al menos que os ame aquí durante el tiempo presente