Necesario para la Vida



Evangelio según san Mateo, 6: 1 1-11 «El pan nuestro que excede toda sustancia, dánosle hoy». (v. 11)

El que no quiere más que las cosas necesarias para la vida, no quiere sino lo conveniente
Estas cosas necesarias no se apetecen por sí mismas, sino por la salud del cuerpo y decente sostenimiento de la persona, para que viva con decoro entre aquellos con quienes debe vivir. Cuando se tienen estas cosas, se debe rogar para conservarlas, y cuando no se tienen, para conseguirlas

San Agustín, Ad Probam, epístola 130,6

Oración

El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda el perdón, ✠ la absolución y remisión de nuestros pecados

Evangelio

San Lucas 3:1-6
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios.

Palabra del Señor

‘iEsta crisis es una crisis de fe?


La fe cristiana parece estar desapareciendo en Europa. Las verdades fundamentales como la fe en Dios, la divinidad de Jesucristo, el cielo, el purgatorio y el infierno son cada vez menos creídos. Lo más inquietante es que estos articulos de fe son negados hasta por personas que se dicen católicas y frecuentan regularmente la iglesia.

-Se tienen cifras para ilustrar esta crisis de la fe?- Sin ser perfectamente fiables, las encuestas son representativas de las grandes tendencias de la sociedad, Según una encuesta
reciente, solamente el 58% de los Franceses creen en la existencia de Dios cierta o probable (contra el 61% en 1994); 65% (y 80% de los 18 a los 24 años) dicen «no creer del todo» en un Dios en tres personas, y 67% «no creen del todo» en el infierno (contra 48% en 1994); solamente el 12% de católicos dicen creer «de hecho» en el infierno (16% cree «un poco»; 72% no cree); incluso entre los católicos practicantes regulares, las cifras son catastróficas: solamente el 23% cree firmemente en el infierno, mientras que el 54% no cree; en contraparte, 34% de estos mismos practicantes regulares creen «de hecho» que Mahoma es un profeta, mientras que sólo el 28% no cree (35% lo cree «un poco», los otros no saben). Hoy en día, solo el 10% de los franceses creen
que su religión es la única verdadera. «Se mide la amplitud del cambio si sabemos que la mitad de los católicos pensaban en 1952 que existe una sola religión verdadera» subraya el sociólogo Yves Lambert. Asimismo, en Valais, 81.3% de los católicos estiman que todas las religiones llevan a cielo
-Qué lección podemos sacar de estas cifras?- Estas cifras manifiestan que la crisis es en primer lugar una crisis de fe. No solamente el número de aquellos que estiman pertenecer a la Iglesia disminuye, sino también ila mayoría de los que son oficialmente miembros de la lglesia no
poseen ya la fe católica!. El que niega una verdad de fe ha perdido la fe, porque la fe es un todo y debe ser recibida como un todo. Entonces, Si el 72% se niega a creer en el infierno, no hay mas que un católico entre tres que tiene fe.

1.- Présent, 22 de mayo de 1993
2.- Encuesta CSA- La Vie- Le Monde. Realizada en marzo del 2003.
3.- Informe de el INSEE, Dones sociales -La société française, (ed. 2002-2003), estudio de Yves LAMBERT (del CNRS)
sobre «la religión en Francia desde los años sesenta a nuestros dias. El autor nota que la gran ruptura se remonta a los años sesenta y cinco, con un retroceso tanto en las actitudes como en las pråcticas religiosas. La pertenencia religiosa resiste sin embargo en un primer tiempo y no conoce una primera desconexión hasta 1975-76.
4.- Encuesta realizada por el instituto Link, en septiembre de 1990.

De la mano del Señor



Evangelio según san Mateo, 6: 1 1- 11 «El pan nuestro que excede toda sustancia, dánosle hoy». (v. 1 1)

Otros creen sencillamente, según las palabras del Apóstol, que dice: «Cuando tengamos vestido y comida, estemos contentos con ello: los santos no cuidan más que de la comida de cada día» ( 1Tim 6,8 ). Por esto más adelante se manda: «No.queráis pensar en el día de mañana» aquello que recibamos de la mano del Señor, lo cual sólo es propio de los santos, porque Dios da solamente el pan a aquellos a quienes prepara con la virtud. Pero el diablo distribuye el pan al que prepara con el pecado. Y así en el mero hecho de ser Dios quien da este pan, se recibe ya santificado. Por esto en la oración se añade «nuestro», esto es, el que nosotros tenemos preparado, dánoslo para que sea santificado por Ti. Así como el sacerdote, recibiendo el pan de un seglar, lo santifica y se lo ofrece, el pan en realidad es del que lo ofrece, pero su santificación corresponde al sacerdote. Dice «nuestro» por dos razones: primera, porque todo lo que el Señor nos da, lo da a otros por nosotros, para que hagamos partícipes del pan que recibimos a los que no pueden recibirlo. Los que no lo hacen, no sólo comen su pan, sino que también el ajeno. En segundo lugar, el que come el pan adquirido con justicia come su
propio pan, pero el que lo come con pecado, se come el pan ajeno

San Jerónimo

Oración

Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna

Evangelio

San Lucas 3:1-6
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios.

Palabra del Señor

Nuestro



Evangelio según san Mateo, 6: 1 1- 11 «El pan nuestro que excede toda sustancia, dánosle hoy». (v. 11)

A este pan lo llamamos «nuestro», y sin embargo, pedimos que se nos dé, porque es don de Dios y se hace nuestro por gracia cuando lo recibimos

San Gregorio Magno, Moralia, 24, 7

Oración

Nuestro auxilio ✠ es el nombre del Señor. Que ha hecho el cielo y la tierra

Evangelio

San Juan 20:19-29
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»

Palabra del Señor