– Esto es lo que experimentamos hoy en dia. Fidelidad, pureza, justicia, espírtu de sacrificio, etc, ya no son, incluso entre los católicos, valores incontestables.De cada tres matrimonios, uno termina después de cinco o diez años en divorcio, y se sabe que un segundo matrimonio después del divorcio es solicitado por un número cada vez más grande de católicos. La revista Herderkorrespondenz de marzo de 1984 dio a conocer que, en el Tyrol católico, 84% de la población rechaza la enseñanza de la Iglesia sobre la contracepción, y que, entre los 18-30 años, la adhesión plena es casi nula (1.8% ). En Valais, 81.5% de los católicos estiman que las personas divorciadas y casadas en segundas nupcias deben poder comulgar. En Francia, en el año 2003, un cuarto de los católicos practicantes declararon que, para ellos, «la idea de pecado no significa gran cosa»
CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron
– Esto es lo que experimentamos hoy en dia. Fidelidad, pureza, justicia, espírtu de sacrificio, etc, ya no son, incluso entre los católicos, valores incontestables.De cada tres matrimonios, uno termina después de cinco o diez años en divorcio, y se sabe que un segundo matrimonio después del divorcio es solicitado por un número cada vez más grande de católicos. La revista Herderkorrespondenz de marzo de 1984 dio a conocer que, en el Tyrol católico, 84% de la población rechaza la enseñanza de la Iglesia sobre la contracepción, y que, entre los 18-30 años, la adhesión plena es casi nula (1.8% ). En Valais, 81.5% de los católicos estiman que las personas divorciadas y casadas en segundas nupcias deben poder comulgar. En Francia, en el año 2003, un cuarto de los católicos practicantes declararon que, para ellos, «la idea de pecado no significa gran cosa»
CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron
– Esto es lo que experimentamos hoy en dia. Fidelidad, pureza, justicia, espírtu de sacrificio, etc, ya no son, incluso entre los católicos, valores incontestables.De cada tres matrimonios, uno termina después de cinco o diez años en divorcio, y se sabe que un segundo matrimonio después del divorcio es solicitado por un número cada vez más grande de católicos. La revista Herderkorrespondenz de marzo de 1984 dio a conocer que, en el Tyrol católico, 84% de la población rechaza la enseñanza de la Iglesia sobre la contracepción, y que, entre los 18-30 años, la adhesión plena es casi nula (1.8% ). En Valais, 81.5% de los católicos estiman que las personas divorciadas y casadas en segundas nupcias deben poder comulgar. En Francia, en el año 2003, un cuarto de los católicos practicantes declararon que, para ellos, «la idea de pecado no significa gran cosa»
CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA Por el Padre Matthias Gaudron
Si Jesús es Dios, debe ser infalible. En ese contexto, varios polemistas judíos han tomado la lnea de señalar supuestas equivocaciones de Jesús para mostrarlo como no- divino y falso profeta. El texto más común al que se apela es el de Mateo 24: 34 en que Jesús, hablando a los apóstoles sobre los.sucesos antes del fin del mundo, dice: «Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan». Parece un problema insalvable pues es obvio que no se dieron todos los eventos mencionados por Jesús en Mateo 24 durante la vida de los apóstoles. Sin embargo, un mayor análisis nos muestra que no se trata de un problema insalvable. Y es que «la palabra ‘ generación ‘ en griego (genea) puede significar raza ‘.
Así que en este caso particular la afirmación de Jesús podría significar que el pueblo judío permanecerá hasta que todas esas cosas se cumplan». En ese contexto, resulta sumamente sugestivo que el pueblo judío haya permanecido.como pueblo hasta el presente pese a la diáspora (estando dispersos en todo el mundo durante siglos) e incluso el holocausto, así que se trata de una predicción remarcable. De este modo, la generación de los apóstoles, que eran judíos, vería el inicio del cumplimiento de las señales con la destrucción del Templo de Jerusalén y el pueblo judío permanecería para ver el fin del cumplimiento de las mismas. A quien haya interpretado el pasaje como que Jesús estaba diciendo que el cumplimiento de todas las señales y su subsiguiente venida eran inminentes, esta posibilidad le debe parecer improbable. Pero el punto es que si se lee el contexto más amplio del pasaje uno encuentra que Jesús estaba directamente implicando ique pasaría mucho tiempo!
En efecto, inmediatamente después de hablar sobre las señales antes de su venida, Jesús relata tres parábolas, todas las cuales implican que podría pasar bastante tiempo, En la del siervo infiel, este se dice «Mi amo está tardando en venir» (Mateo 24: 48); en las de las diez jóvenes se señala que «como el novio tardaba en llegar, les dio sueño a todas» (Mateo 25: 5); y en la de los talentos explícitamente se apunta que «mucho tiempo después volvió el amo» (Mateo 25: 19). Y esto es perfectamente razonable pues se requiere de bastante tiempo para que se cumplan todas las señales mencionadas por Jesús en Mateo 24 (numerosas guerras y terremotos que serían solo el principio, la aparición de muchos falsos profetas, predicación del Evangelio en todo el mundo, etc.).
John Walvoord and Roy Zuck eds., The Bible Knowledge Commentary, Ed. David C. Cock, Co- lorado, 1983,p. 23.
un espíritu que se venía gestando a través de los siglos, tanto en el interior de la Iglesia como en la sociedad civil. Dicho modus vivendi, además, tenía ciertas raíces muy marcadas como lo era el mismo Derecho Romano. Sucede que en los primeros tiempos del Imperio Romano, el cristianismo había sido perseguido en razón de no dar el culto debido al emperador o a las deidades paganas, No es que no se aceptase la autoridad como tal, al contrario, pero no podía (no se puede) aceptar nada que vaya contra lo que el verdadero Dios mandaba,
A raíz de ello, los cristianos comenzaron a ser perseguidos como sediciosos; fue quizás, entre todas las persecuciones antiguas, la de Diocleciano (284- 305) la recordada como la más violenta por la supuesta división que causaba en el Imperio: «Los jefes serán quemados con sus libros, los discipulos serán condenados a muerte o a trabajos forzados» se decía de los primeros cristianos y de la secta de los maniqueos. Más adelante, el Bajo Imperio ya inicialmente cristianizado, perseguirá a los herejes, especialmente a los donatistas y seguidores de Manes, más por los desórdenes sociales que causaban que por sus principios religiosos.
Se reprimía la herejía (prohibiendo las reuniones, actos de culto, reclutamiento de gente, etc.) a la vez que a los herejes (desde multas e incapacidad jurídica, hasta-incluso- la muerte). Debe observarse que desde la República (s. VIa.C.), especialmente con Sila (78 a.C.), César (44 a.C.) y Augusto (14 d.C.), se había precisado el delito llamado de «lesa majestad». Majestatis crimen-escribe Ulpianoes el que se comete contra el pueblo romano o su seguridad».
Es decir todo lo que atenta a la estructura y dignidad del Estado: vinculos con el enemigo, desprecio de las leyes, atentado a las autoridades, incumplimiento de los deberes de la magistratura y el sacerdocio deberes cívicos o religiosos, etc. y las penas podían ser: multas, confiscación de bienes, exilio y deportación, muerte, privación de la sepultura y damnatio memoriae (condena de la memoria). Con el tiempo, el cristianismo se convirtió bajo el Imperio de Teodosio (3 79- 395) en la religión oficial del Imperio. A partir de este momento, la norma de Fe será el Credo del concilio de Nicea (325). La teología de los Padres de la Iglesia, especialmente san Agustín, dará a su concepción política un fundamento teológico. Desde ese momento, entonces, los herejes serían culpables del delito de «lesa majestad» en el caso de transgredir la Fe del imperio. Pero fue a partir del siglo V cuando los emperadores cristianos comenzaron a exponer un principio jurídico que marcaría la historia y es que todo atentado a la Fe verdadera lo era también contra la sociedad. Sucede que las enseñanzas del Evangelio formaban parte inseparable del bien común» social que el estado debía custodiar, viendo en la herejía pública un peligro para la unidad no solo del Imperio sino también de la Iglesia. La herejía, por lo tanto, era anti- social. Dura lex sed lex, decían los romanos (» la ley es dura pero es la ley»). Con el correr del tiempo y haciéndose el imperio más y más cristiano, comenzó con sus vaivenes, a obedecer a la voz de la Iglesia quien, siguiendo el consejo de San Pablo, intentaba siempre no el castigo sino la retractación del hereje. En caso de herejía, entonces, se intentaba buscar la autocorrección del reo y, si así no sucediese entonces dejarlo librado al brazo secular para que fuera juzgado penalmente, como diría Santo Tomás en el siglo XII, según el pasaje que citamos al inicio. Si no existía corrección, entonces la Iglesia ya no podía hacer más nada y, como afirmaba san León Magno (447) comentando la ejecución del hereje Prisciliano, si bien la sangre repugnaba al sacerdote, el suplicio corporal aplicado por la ley civil «podía ser un buen remedio para lo espiritual». Los historiadores están de acuerdo que, hasta el año 1000, a los pecados de herejía juzgados por las leyes eclesiásticas se aplicaban penas espirituales (excomunión) e incluso corporales leves (cárcel, azotes, ayunos, etc.), pero se excluía la pena de muerte.
Por otro lado la Iglesia había suavizado el derecho penal imperial que con facilidad imponía la pena máxima por delitos religiosos que afectaban e imposibilitaban el orden social, esperando del hereje la conversión. Pero por esos tiempos hubo algo que cambió el rumbo de los planes y fue la irrupción en Occidente de ciertas herejías con un marcado influjo de rebeldía hacia el orden establecido, tanto político como religioso. Este hecho inédito sorprenderá a la sociedad medieval y la hará reaccionar espontáneamente y a su modo
BERNARDINO LLORCA, Historia de la iglesia Católica (t. II), BAC Madrid 1963, 744
SAN LEÓN MAGNO, Carta a santo Toribio de Astorga, PL 54, 679.
San Juan 21:19-24 Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.» Pedro se vuelve y ve, siguiéndoles detrás, al discípulo a quien Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.» Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Luego si alguno posee la teoría sin la experiencia, y conociendo lo general ignora lo particular en el contenido, errará muchas veces en el tratamiento de la enfermedad. En efecto, lo que se trata de curar es al individuo. Sin embargo, el conocimiento y la inteligencia, según la opinión común, son más bien patrimonio del arte que de la experiencia, y los hombres de arte pasan por ser más sabios que los hombres de experiencia, porque la sabiduría está en todos los hombres en razón de su saber. El motivo de esto es que los unos conocen la causa y los otros la ignoran.
…no hay ciencia más digna de estimación que ésta, porque debe estimarse más la más divina, y ésta lo es en un doble concepto En efecto, una ciencia que es principalmente patrimonio de Dios, y que trata de las cosas divinas, es divina entre todas las ciencias, Pues bien, sólo la filosofía tiene este doble carácter. Dios pasa por ser la causa y el principio de todas las cosas, y Dios sólo, o principalmente al menos, puede poseer una ciencia semejante Todas las demás ciencias tienen, es cierto, más relación con nuestras necesidades que la filosofía, pero ninguna la supera
Evangelio según san Mateo, 6: 12- 12 «Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores». (v. 12)
Después de pedir el recurso del alimento se encuentra el perdón del pecado, para que el que es alimentado por Dios viva en Dios y ya no se ocupe sólo de la vida presente, sino de la eterna, a la que puede Mlegarse si se perdonan los pecados, que Dios Ilama nuestras deudas, así como dice en otro lugar: «Te he perdonado toda tu deuda porque me lo has pedido».»Perdónanos nuestras deudas». Por lo que se nos advierte necesaria y saludablemente que somos pecadores, puesto que se nos invita a que roguemos por los pecados. Y para que no haya quien se complazca como inocente y, ensalzándose más, perezca, se le advierte que peca todos los días cuando se manda orar por los pecados cotidianamente
Concédenos, Señor, imitar las virtudes de San Esteban, cuya entrada en la gloria celebramos; y, así como él supo rogar por sus mismos perseguidores, sepamos nosotros amar a nuestros enemigos.