No, las armas de nuestro combate no son carnales, pero, por la fuerza de Dios, son suficientemente poderosas para derribar fortalezas. Por eso destruimos los sofismas. 2 Corintios, 10, 4
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Sacramento
Corazón de piedra
26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Ezequiel 36, 23
Espíritu, alma y cuerpo
Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser –espíritu, alma y cuerpo– hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo 1 tesalonicenses 5,23
El Cuerpo Humano
Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador. Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que,Sigue leyendo «El Cuerpo Humano»
Universo
La belleza del universo: el orden y la armonía del mundo creado derivan de la diversidad de los seres y de las relaciones que entre ellos existen. El hombre las descubre progresivamente como leyes de la naturaleza y causan la admiración de los sabios. La belleza de la creación refleja la infinita belleza del Creador.Sigue leyendo «Universo»
Nuestra existencia
Nada existe que no deba su existencia a Dios creador. El mundo comenzó cuando fue sacado de la nada por la Palabra de Dios; todos los seres existentes, toda la naturaleza, toda la historia humana están enraizados en este acontecimiento primordial: es el origen gracias al cual el mundo es constituido, y el tiempo haSigue leyendo «Nuestra existencia»
Nuestra misión
Dios concede a los hombres incluso poder participar libremente en su providencia confiándoles la responsabilidad de «someter» la tierra y dominarla (cf Gn 1, 26-28). Dios da así a los hombres el ser causas inteligentes y libres para completar la obra de la Creación, para perfeccionar su armonía para su bien y el de susSigue leyendo «Nuestra misión»
Tus obras
«¡Cuán numerosas son tus obras, Señor! Todas las has hecho con sabiduría» (Sal 104,24).
Para la Gloria de Dios
Mi abuelita también vivía diciendo esto, Para la Gloria de Dios… ( No creo que en su tiempo tuviera acceso a estos documentos) Es una verdad fundamental que la Escritura y la Tradición no cesan de enseñar y de celebrar : «El mundo ha sido creado para la gloria de Dios» (Concilio Vaticano I: DSSigue leyendo «Para la Gloria de Dios»