​NO SEAS DE LOS QUE DICEN UNA COSA Y HACEN OTRA

Todos somos débiles, lo admito, pero el Señor ha puesto en nuestras manos los medios con que poder ayudar fácilmente, si queremos, esta debilidad. Algún sacerdote querría tener aquella integridad de vida que sabe que se le demanda, querría ser continente y vivir una vida angélica, como exige su condición, pero no piensa en emplearSigue leyendo «​NO SEAS DE LOS QUE DICEN UNA COSA Y HACEN OTRA»

NOS APREMIA EL AMOR DE CRISTO

Inflamados por el fuego del Espíritu Santo, los misioneros apostólicos han llegado, llegan y llegarán hasta los confines del mundo, desde uno y otro polo, para anunciar la palabra divina; de modo que pueden decirse con razón a sí mismos las palabras del apóstol san Pablo: Nos apremia el amor de Cristo. El amor deSigue leyendo «NOS APREMIA EL AMOR DE CRISTO»

​Si, también los policías Orán, pero:

NO SABEMOS PEDIR LO QUE NOS CONVIENE Quizá me preguntes aún por qué razón dijo el Apóstol que no sabemos pedir lo que nos conviene, siendo así que podemos pensar que tanto el mismo Pablo como aquellos a quienes él se dirigía conocían la oración dominical. Porque el Apóstol experimentó seguramente su incapacidad de orarSigue leyendo «​Si, también los policías Orán, pero:»

La oración perfecta

NADA HALLARÁS QUE NO SE ENCUENTRE EN ESTA ORACIÓN DOMINICAL Quien dice, por ejemplo: Como mostraste tu santidad a las naciones, muéstranos así tu gloria y saca veraces a tus profetas, ¿qué otra cosa dice sino: Santificado sea tu nombre? Quien dice: Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve, ¿quéSigue leyendo «La oración perfecta»

YO SALVARÉ A MI PUEBLO

Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre. No vayas a creer que eres atraído contra tu voluntad; el alma es atraída también por el amor. Ni debemos temer el reproche que, en razón de estas palabras evangélicas de la Escritura, pudieran hacernos algunos hombres, los cuales, fijándose sólo en la materialidadSigue leyendo «YO SALVARÉ A MI PUEBLO»

LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE

La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y deSigue leyendo «LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE»

Corazón decidido

​No se necesita ni arte ni ciencia para ir a Dios, sino solamente un corazón resueltamente determinado a no dedicarse a otra cosa que a Dios o en su honor, amarle solamente a El. (La Practica de la Presencia de Dios: la mejor regla para una vida santa, Hermano Lorenzo 1610-1691)