Virtudes y vicios



existen particularidades sumamente necesarias para llegar a la santidad. Sabiendo que nuestra meta es la santidad, debemos conocer en nosotros qué nos ayuda para llegar a ella (virtudes), qué se constituye en un obstáculo para alcanzarla (vicios y defectos), y de qué manera podemos potenciar nuestro temperamento para llegar al Cielo.

La virtud es una disposición habitual del hombre, adquirida por el ejercicio repetido de actuar consciente y libremente en orden a la perfección o al bien. La virtud para que sea virtud tiene que ser habitual, y no un acto esporádico, aislado. Es como una segunda naturaleza a la hora de actuar, pensar, reaccionar, sentir, pues cuando se adquiere hace más fácil hacer el bien. La humildad, la pureza, la generosidad, la obediencia, la mortificación, etc. son virtudes que se deben cultivar frecuentemente. Sin embargo, hay unas virtudes que son del todo especiales pues tienen que ver directamente con nuestra relación con Dios; son llamadas virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. También existen unas virtudes llamadas cardinales que nos ayudan en nuestra relación con nuestro prójimo: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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