Otras enseñanzas y herencia de los huarpes

Entre los huarpes y cácanos era común el sororato, esto es, el derecho del esposo, al casarse, de unirse también con todas las hermanas menores de su mujer. Los mismos huarpes condenaban a muerte, pena que se cumplía inexorablemente, a las mujeres que osaban mirarlos cuando ellos se hallaban entregados a sus prolongadas borracheras.. LosSigue leyendo «Otras enseñanzas y herencia de los huarpes»

¿Juan Pablo Il no es, de cara al mundo modemno, un gran heraldo de la moral cristiana?

–Juan Pablo Il es descrito como un conservador endurecido en razón en su clara posición en cuestiones de moral conyugal y de celibato. No obstante, no nos equivoquemos: incluso en estas materias tiene algunos ablandamientos doctrinales ¿Puede darnos un ejemplo de ablandamiento en materia de moral en la enseñanza de Juan Pablo II?- Las declaracionesSigue leyendo «¿Juan Pablo Il no es, de cara al mundo modemno, un gran heraldo de la moral cristiana?»

Nuestros conocimientos, fruto de la «carrera de relevos»

Köhler y otros han mostrado cómo el chimpancé y elorangután no se diferencian del hombre por lo quehablando rigurosamente llamamos inteligencia, sinoporque tienen mucha menos memoria que nosotros.Las pobres bestias se encuentran cada mañana con que han olvidado casi todo lo que han vivido el día anterior, y su intelecto tiene que trabajar sobre unSigue leyendo «Nuestros conocimientos, fruto de la «carrera de relevos»»

La fantasía del mundo de la imagen

esa <autoconstrucción> jamás es autónoma, pues laconstante exposición del <sí mismo> se sujeta a lapermanente exposición de los otros y, concretamente,a la de quienes instituyen las formas válidas de laanhelada <autoconstrucción> (famosos, influencers,periodistas, etcétera). Entre bambalinas se abre uninmenso frente de batalla cultural por la conquista de lasubjetividad que se pretende <hecha a sí misma>Sigue leyendo «La fantasía del mundo de la imagen»

Invócame en el día de la tribulación, y tesacaré de ella

Evangelio según san Mateo, 6: 26- 27 «Mirad las avesdel cielo que no siembran, ni siegan, ni amontonan enhórreos; y vuestro padre celestial las alimenta. :Puesno sois vosotros más que ellas? cY quién de vosotrosdiscurriendo puede añadir un codo a su estatura?» (vv.26-27) Algunos dicen que no deben trabajar, por la misma razón que lasSigue leyendo «Invócame en el día de la tribulación, y tesacaré de ella»