«Paternity Testing Ban Upheld in France» (International Biosciences)
El padre necesita la autorización de un juez, que no está ni mucho menos garantizada pues la prohibición se mantuvo para “preservar la paz familiar”. Sólo en la región de Nantes 15.000 padres compran kits de paternidad por internet, frente a las 1.500 pruebas realizadas por orden de los jueces. Un 91% de estos padres cometen pues un delito bajo la ley francesa por algo que debería ser un derecho: conocer si tu hijo es realmente tuyo.
El porcentaje de fraude paternal, según algunos estudios, se sitúa alrededor del 3,7%
Evangelio según san Mateo, 5: 29- 30 «Y si tu ojo derecho te sirve de escándalo, sácalo y échalo de ti. Porque te conviene perder uno de tus miembros antes que todo tu cuerpo sea arrojado al fuego del infierno. Y si tu mano derecha te sirve de escándalo, córtala y échala de ti, porque te conviene perder uno de tus miembros antes que todo tu cuerpo vaya al fuego del infierno». (vv. 29- 30)
Del mismo modo que se entiende la contemplación en el ojo, así debe entenderse con toda propiedad la acción en la mano. Por ojo entendemos un amigo muy querido. Y esto suele decirse por aquellos que quieren expresar su cariño, diciendo: «Lo quiero como a las niñas de mis ojos». Conviene entender aquí por ojo un amigo consejero, porque el ojo nos enseña el camino. En cuanto a lo que se añade, el ojo derecho, acaso vale para aumentar la fuerza del cariño. Siempre temen los hombres mucho más el perder el ojo derecho. Por lo mismo que es ojo derecho se entiende que es su consejero respecto de las cosas divinas. El ojo izquierdo es el consejero de las cosas mundanas. Y así éste es el sentir: «Cualquiera que sea la cosa que tú quieras, como si fuera tu ojo derecho, si te escandaliza (esto es, si te sirve de impedimento para conseguir la vida eterna), arrójalo y sepáralo de ti». Acerca del izquierdo, cuando te escandalice, es inútil el decir que tampoco debes perdonarlo. La mano derecha se considera como un auxiliar estimado para las buenas obras, y la izquierda como un auxiliar de las cosas necesarias para esta vida y para el cuerpo
San Lucas 12:35-40 «Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»
Evangelio según san Mateo, 5: 29- 30 «Y si tu ojo derecho te sirve de escándalo, sácalo y échalo de ti. Porque te conviene perder uno de tus miembros antes que todo tu cuerpo sea arrojado al fuego del infierno. Y si tu mano derecha te sirve de escándalo, córtala y échala de ti, porque te conviene perder uno de tus miembros antes que todo tu cuerpo vaya al fuego del infierno». (vv. 29- 30)
Si según el profeta ( Sal 37,4 ), no hay nada que no esté herido por el pecado en nuestra carne, debemos cortarnos cuantos miembros tenemos para que la pena de éstos pague la malicia de la carne. Pero veamos si así puede entenderse del ojo corporal y de la mano. Así como todo hombre, cuando se convierte a Dios, está muerto al pecado, así el ojo, cuando deja de mirar mal, se separa del pecado, pero ni aun así está conforme. Si el ojo derecho te escandaliza, ¿el izquierdo qué hace? ¿Acaso contradice al derecho para que se conserve inocente?
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 12
San Lucas 16:1-9 Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’ Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas.’ «Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: `¿Cuánto debes a mi señor?’ Respondió: `Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: `Cien cargas de trigo.’ Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta.’ «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz. «Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.
El propio Rousseau entendía que una «religión civil» que santificara el contrato social, proveyera una concepción rigurosa de la justicia y estableciera virtudes cívicas era imprescindible para religar el nuevo ordenamiento social. Todo ello debía ser apoyado por una pedagogía muy particular, propuesta en su Emilio. De esta forma, el niño «sólo debe hacer lo que quiere; pero no debe querer sino lo que queráis que haga; no debe dar un paso que no hayáis previsto; no debe abrir la boca sin que sepáis lo que va a decir». La educación (o más bien, el adoctrinamiento) es la llave maestra para poner en marcha lo que hoy llamamos «ingeniería social». La Revolución Francesa, en este sentido, fue hija de la Ilustración y partera de una nueva religión estatizada. Interesa ver esto con algo de detenimiento, puesto que sirve para comprender el problema de la exógena religación moderna como el escenario en el que emerge la batalla cultural
Rousseau, Émile, II, OC, t. IV, p. 362-363. Citado en Brague, El reino del hombre, p. 214.
un anuncio de Computerbild: una pareja está sentada en el sofá, él con una revista, ella con la computadora portátil. «Aquí dice ‘eliminar virus’. ¿Qué debo hacer ahora?», le pregunta ella a él. Él, visiblemente desinteresado y despistado, le dice: «Dale a aceptar». ¡Plop! y el hombre ha desaparecido. Mensaje: El virus es el hombre, y lo único que ayuda contra él es Computerbild