Evangelio

San Juan 13:16-20
«En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que lo envía. «Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: El que come mi pan ha alzado contra mí su talón. «Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe, me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a aquel que me ha enviado.»

Palabra del Señor

Evangelios



En segundo término la doctrina evangélica es sublime también por su virtud, como dice el Apóstol en su carta a los Romanos: “El Evangelio es la virtud de Dios que obra la salud en todo creyente” ( Rom 1,16). Esto mismo es lo que manifiesta el Profeta en las palabras ya citadas: “Alza tu voz con esfuerzo”. Estas designan a la vez el modo de anunciar la doctrina evangélica: en alta voz, es decir, con claridad

La glosa

La opresión diabólica



se manifiesta por diferentes enfermedades más o menos graves que los médicos no comprenden. También puede afectar tanto los bienes materiales como los afectos humanos. No hay posesión, pérdida de conciencia, o una acción involuntaria. La Biblia nos da muchos ejemplos de la opresión como lo son la mujer encorvada y el sordomudo que fueron curados por Jesús; estas personas no estaban sujetas a la posesión total, pero había una presencia demoníaca que les causaba malestar físico


Queja por la oración no escuchada



¿Estamos convencidos de que “nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm 8, 26)? ¿Pedimos a Dios los “bienes convenientes”? Nuestro Padre sabe bien lo que nos hace falta antes de que nosotros se lo pidamos (cf. Mt 6, 8), pero espera nuestra petición porque la dignidad de sus hijos está en su libertad. Por tanto es necesario orar con su Espíritu de libertad, para poder conocer en verdad su deseo (cf Rm 8, 27)

Oración

El que come mi carne y bebe mi sangre. permanece en mí, y yo en él. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 12, 44-50.

Yo he venido al mundo como luz.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor.

La obsesión diabólica



es una serie de tentaciones más violentas y más prolongadas que las tentaciones ordinarias. Los síntomas incluyen ataques repentinos, a veces en curso, de pensamientos obsesivos, a veces incluso racionalmente absurdos, pero de tal naturaleza que la víctima es incapaz de liberarse. Por lo tanto, la persona vive obsesionada en un perpetuo estado de postración, de desesperación y los intentos de suicidio. Casi siempre la obsesión influye en los sueños

Queja por la oración no escuchada



He aquí una observación llamativa: cuando alabamos a Dios o le damos gracias por sus beneficios en general, no estamos preocupados por saber si esta oración le es agradable. Por el contrario, cuando pedimos, exigimos ver el resultado ¿Cuál es entonces la imagen de Dios presente en este modo de orar: Dios como medio o Dios como el Padre de Nuestro Señor Jesucristo?

Oración

Oh Dios, que mediante la locura de la cruz has admirablemente instruido al obispo y mártir Simeón en el conocimiento de Jesucristo, por su ejemplo e intercesión concédenos también el saber llevar nuestra cruz y santificarnos por la penitencia

Evangelio


San Juan 10:22-30
Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.» Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra de Dios