Oración

Los apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor. Y la gracia de Dios abundaba en todos ellos

Evangelio

San Juan 3:13-17

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él

Palabra del Señor

La Santa Palabra de Dios



La misma manera como es redactada la Escritura santa, accesible a todos, comprensible a muy pocos, habla sin engaño lo que contiene de claro, como amigo íntimo al corazón de los ignorantes y de los doctos. Y en cuanto a lo misterioso, no lo realza con grandilocuencia de estilo hasta donde no puedan llegar las inteligencias lentas y torpes. A todos invita con sencillo lenguaje, no sólo para alimentarlos con la verdad claramente expuesta, sino también para ejercitarlos en la verdad oculta y misteriosa, ofreciéndoles el mismo alimento bajo la expresión clara y bajo el velo del misterio. Y para que el lenguaje literal no nos hastíe, buscamos la misma doctrina en el sentido espiritual. Renovada así en el modo, se insinúa más suavemente. Con esta saludable alternativa, los de conducta pervertida se corrigen, los débiles se nutren, los grandes corazones se deleitan

San Agustín, ad Volusianum, ep. 3

Perseverar en el amor



“Orad constantemente” (1 Ts 5, 17), “dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo” (Ef 5, 20), “siempre en oración y suplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos” (Ef 6, 18)“No nos ha sido prescrito trabajar, vigilar y ayunar constantemente; pero sí tenemos una ley que nos manda orar sin cesar” (Evagrio Pontico, Capita practica ad Anatolium, 49). Este ardor incansable no puede venir más que del amor. Contra nuestra inercia y nuestra pereza, el combate de la oración es el del amor humilde, confiado y perseverante

Oración

Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Permaneced en mí, y yo en vosotros —dice el Señor—;
el que permanece en mí da fruto abundante.
Aleluya, aleluya, aleluya.


EVANGELIO
Jn 15, 1-8.

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor.

El Puente de los suspiros


Al visitar aquellas espantosas prisiones, me parecía estar viviendo en los tiempos de los mártires, Y me habría gustado poder quedarme allí para imitarlos!. Pero tuvimos que salir prontamente y pasar el puente de los suspiros, así llamado a causa de los suspiros de alivio que daban los condenados al verse libres del horror de los sótanos, a los que preferían la muerte


Historia de un Alma. Santa Teresita de Lisieux

La alegría sincera de conocer sobre Cristo a través de la sagrada Biblia



En segundo término la doctrina evangélica es sublime también por su virtud, como dice el Apóstol en su carta a los Romanos: “El Evangelio es la virtud de Dios que obra la salud en todo creyente” ( Rom 1,16). Esto mismo es lo que manifiesta el Profeta en las palabras ya citadas: “Alza tu voz con esfuerzo”. Estas designan a la vez el modo de anunciar la doctrina evangélica: en alta voz, es decir, con claridad

La glosa

Oración a san miguel arcángel

papa león xiii


san miguel arcángel defiéndenos de la pelea.
sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio.
¡reprímele oh dios como rendidamente te lo suplicamos!

y tú, principe de las milicias celestiales,
armado del poder divino,
precipita al infierno a satanás y todos los espíritus malignos
que para la perdición de las almas,
vagan por el mundo

amén

Pasiones humanas



si queréis que os diga mi sentir: cuando os veis afligidos con las adversidades, ¿acaso os quejáis por otro motivo de los tiempos cristianos, sino porque apetecéis tener seguros y libres de temores vuestros deleites, vuestros apetitos, y entregaros a una vida viciosa, sin que en ella se experimente molestia ni pena alguna? Y la razón es obvia y convincente, porque vosotros no deseáis la paz y abundancia de bienes para usar de ellos honestamente, es decir, con sobriedad, frugalidad y templanza, sino para buscar con inmensa prodigalidad infinita variedad de deleites, y lo que sucede entonces es que, con las prosperidades, renacen en la vida y las costumbres unos males e infortunios tan intolerables, que hacen más estragos en los corazones humanos que la furia irritada de los enemigos más crueles

De civitate Dei. Agustín de Hipona 412- 426 DC