De la esencia de la Santa Misa

la Santa Misa es llamada en Latín Sacrificium. Esta palabra significa al mismo tiempo una inmolación y una ofrenda. El sacrificio es un tributo ofrecido únicamente a Dios por uno de sus servidores, especialmente consagrados, para reconocer y afirmar la soberanía del Todopoderoso sobre las criaturas

Que el sacrificio, así explicado, no pertenece más que a Dios solo, San Agustín nos lo prueba por el uso universal y constante que de él hacen todos los pueblos. “Quien ha pensado jamás, -dice-, que se pueda ofrecer sacrificios a otros, sino a Aquél que reconocemos por Dios o a quién se toma por tal?” El mismo santo dice también en otro lugar: “El demonio no pediría a sus adoradores ningún sacrificio, si no supiese que el sacrificio pertenece única y exclusivamente a Dios. Muchos tiranos se han atribuido prerrogativas divinas; muy pocos han ordenado que se les ofreciesen sacrificios, y los que se han atrevido a esto, trataban de hacerse pasar por dioses”

(En la religión cristiana NADIE puede ofrecer el sacrificio de la misa si no está consagrado sacerdote por el obispo en comunión con el Papa)
La ciudad de Dios, Libro X, Capítulo IV

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