Judíos y paganos

#santo #cornelio

DIOS LLAMA A LA FE TANTO A LOS JUDÍOS COMO A LOS PAGANOS
Cornelio era un centurión, como se lee en el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles, en que se anuncia también la venida del Espíritu Santo. A él le fue enviado un ángel, quien le anunció que sus limosnas habían sido del agrado de Dios y sus oraciones escuchadas, y que, por tanto, debía mandar venir a Pedro, que se hallaba en Jope, en casa de un curtidor de nombre Simón. Entonces se discutía vivamente entre judíos y gentiles, es decir, entre los creyentes que provenían del judaísmo y los de la gentilidad, si había de admitirse al Evangelio a los incircuncisos. Grande era la duda al respecto cuando Cornelio lo mandó llamar. Entretanto Pedro recibió un aviso […]. Al mismo tiempo que acontecía lo dicho en casa de Cornelio, Pedro sintió hambre en Jope, y mientras se le preparaba la comida subió a orar, y su mente fue transportada desde la tierra al cielo, no para sacarlo de su camino, sino para que viera. Llega hasta él un plato grande que descendía del cielo, cual manjar celeste para él que estaba hambriento. Este plato, suspendido de cuatro cuerdas, contenía toda clase de animales, puros e impuros. Una voz de lo alto llamó a sus puertas de hambriento: Pedro, levántate; mata y come. Él miró con atención, vio en el plato animales impuros, que no acostumbraba a tocar, y respondió a la voz: ¡Lejos de mí, Señor! Nunca alimento vulgar e impuro entró en mi boca. La voz le replicó: No llames tú impuro a lo que Dios ha purificado. Aquí no se ofrecía a Pedro un alimento carnal, antes bien se le anunciaba que Cornelio era puro. Esto aconteció por tres veces, y el plato volvió al cielo. El misterio resulta patente. El plato es el orbe de la tierra. Las cuatro cuerdas que lo sujetan son los cuatro puntos cardinales que menciona la Escritura al decir: De oriente y de occidente, del norte y del mar. Los animales son los pueblos todos. En el triple descenso se nos insinúa la Trinidad. Pedro es la Iglesia; Pedro hambriento, la Iglesia anhelando la fe de los gentiles. La voz del cielo, el santo evangelio
De los discursos de san Agustín, obispo: In vigiliis Pentecostes: Ps 140,6; sermo 266, NBA 4/2, 993

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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