Ayuno y eterno sacerdote

El sacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por esto se hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontece con el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo: Et ideo solus Christus est verus sacerdos, alii autem ministri eius («Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos») (Santo Tomás de Aquino, Commentarium in epistolam ad Haebreos, c. 7, lect. 4)

Oración

Venid, aclamemos al Señor, que ha elegido a San Juan Bautista de la Salle, para educar cristianamente a la juventud

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 3, 20-21.

Su familia decía que no estaba en sus cabales. Su familia decía que estaba fuera de sí.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Palabra del Señor

Jesús sumo y eterno sacerdote

Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, «único […] mediador entre Dios y los hombres» (1 Tm 2,5). Melquisedec, «sacerdote del Altísimo» (Gn 14,18), es considerado por la Tradición cristiana como una prefiguración del sacerdocio de Cristo, único «Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec» (Hb 5,10; 6,20), «santo, inocente, inmaculado» (Hb 7,26), que, «mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados» (Hb 10,14), es decir, mediante el único sacrificio de su Cruz

Oración

Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, concede a cuantos celebramos su Conversión, caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo os he elegido del mundo —dice el Señor—
para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 16, 15-18.

Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Palabra del Señor

Ordenación sacerdotal

Dios Todopoderoso […] Tú haces crecer a la Iglesia… la edificas como templo de tu gloria […] así estableciste que hubiera tres órdenes de ministros para tu servicio, del mismo modo que en la Antigua Alianza habías elegido a los hijos de Leví para que sirvieran al templo, y, como herencia, poseyeran una bendición eterna» .(Pontifical Romano: Ordenación de Obispos, presbíteros y diáconos. Ordenación de Diáconos. Oración de la Ordenación, 207)

Oración

Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Nuestro Salvador, Cristo Jesus, destruyó la muerte,
e hizo brillar la vida, por medio del Evangelio.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 3, 7-12.

Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero Jesús les prohibía que lo diesen a conocer.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús se retirá con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
«Tú eres el Hijo de Dios».
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor

Orden sacerdotal

Dios, todopoderoso y eterno […] ya en la primera Alianza aumentaron los oficios, instituidos como signos sagrados. Cuando pusiste a Moisés y a Aarón al frente de tu pueblo, para gobernarlo y santificarlo, les elegiste colaboradores, subordinados en orden y dignidad, que les acompañaran y secundaran. Así en el desierto multiplicaste el espíritu de Moisés, comunicándolo a los setenta varones prudentes con los cuales gobernó fácilmente a tu pueblo […] Así también hiciste partícipes a los hijos de Aarón de la abundante plenitud otorgada a su padre…» (Pontifical Romano: Ordenación de Obispos, presbíteros y diáconos. Ordenación de Presbíteros. Oración de la Ordenación, 159)