Lujuria

Pecados capitales

ante el apetito sexual LUJURIA
El deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, el cual es propiciar el amor mutuo de entre los esposos y favorecer la procreación.

Es un pecado contra el Sexto Mandamiento y es uno de los 7 pecados capitales. Es una ofensa contra la virtud de la castidad.

Dios bendijo al hombre y a la mujer con atracción mutua. Mientras ambos viven bajo el amor de Dios, sus corazones buscan el amor divino que es ordenado hacia darse buscando ante todo el bien del otro. El placer entonces es algo bueno pero muy inferior. En comunión con Dios se ama verdaderamente y se respeta a la otra persona como hijo o hija de Dios y no se le tiene como objeto de placer. En el orden de Dios se puede reconocer la necesidad de la castidad para que el amor sea protegido. Es necesario entonces conocer y obedecer el sentido que Dios ha dado a la sexualidad.

Pero el pecado desordenó la atracción entre hombre y mujer de manera que el deseo carnal tiende a separarse de propósito divino y a dominar la mente y el corazón. La lujuria crece cuanto mas nos buscamos a nosotros mismos y nos olvidamos de Dios. De esta manera lo inferior (el deseo carnal) domina a lo superior (el corazón que fue creado para amar). Cuando la lujuria no se rechaza con diligencia, el sujeto cae presa de sus propios deseos que terminan por dominarle y envilecerle.

La lujuria se vence cuando guardamos la mente pura (lo cual requiere guardarse de miradas, revistas, etc. que incitan a la lujuria) y dedicamos toda nuestra energía a servir a Dios y al prójimo según nuestra vocación. Si nos tomamos en serio nuestra vida en Cristo podremos comprender el gravísimo daño que la lujuria ocasiona y, aunque seamos tentados estaremos dispuestos a luchar y sufrir para liberarnos. Un ejemplo es San Francisco, quien al ser tentado con lujuria se arrojó a unos espinos. Así logró vencer la tentación

Rito cartujo

Por la consagración se realiza la transubstanciación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdadera, real y substancial, con su Cuerpo, su Sangre, su alma y su divinidad (cf Concilio de Trento: DS 1640; 1651)

Oración

Un administrador debe ser fiel. Feliz este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber

Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio.
Aleluya

EVANGELIO
Lc 9, 1-6.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
–No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.
Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Palabra del Señor

Tu Sacerdote

Aquel a quien todo el mundo explica sus problemas, pero quien generalmente no tiene a quien explicar los suyos.

Aquel que levanta a los demás cuando caen, pero a quien hunden cuando tropieza.
Aquel que ayuda a los demás a levantarse de sus errores pero quien no tiene derecho al error.

Aquel que perdona todo lo que le dicen y hacen, pero a quien generalmente nunca perdonan una palabra ni un acto.

Aquel que ora por todo el mundo y por quién casi nadie realmente ora.

Aquel que debe orar para que todo el mundo sea feliz y bendecido, pero quien no tiene derecho a hacer que su familia sea feliz.

Finalmente, ustedes no se dan cuenta que él trabaja todo el tiempo, que duerme tarde, que carga el peso de sus almas, el peso de la responsabilidad de sus vidas, que cada vez se preocupa de sus problemas, ora para que tengan una vida feliz y tranquila, tiene mucha gente en su entorno, pero en realidad ESTÁ SOLO.
Aveces se deprime frente a ustedes, sin que nadie se de cuenta!

No puede tener una vida sencilla, se espera de él que sea constantemente un modelo y ejemplo de vida cuando habla, camina, se viste…

Todo el mundo piensa que Dios se encarga de él, entonces nadie se preocupa de él…

Tal vez nunca se han dado cuenta de que aquel que les enseña el Evangelio todos los domingos, es un SER HUMANO, con virtudes y defectos.

Acuérdense de que son verdaderos hombres de Dios y oren para que permanezcan siempre en la verdad. Haz una breve oración en este instante para tu Sacerdote…

Pecados capitales

Pecados capitales
ante el deseo de acaparar riquezas, AVARICIA

Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones. Es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento. (CIC 2514, 2534)

Pecados capitales

Pecados capitales
ante el deseo de acaparar riquezas, AVARICIA

Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones. Es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento. (CIC 2514, 2534)

Palabras de Jesús

Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última cena: «Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros […] Este es el cáliz de mi Sangre…»

Oración

En Cristo tenemos confianza y seguridad ante Dios. En esta Nueva Alianza, fundada no en letra, sino en el Espíritu

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya

EVANGELIO
Lc 8, 19-21.

Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: –Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
El les contestó: –Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

Palabra del Señor