Evangelio

Convertíos -dice el Señor-,
porque está cerca el reino de los cielos.

EVANGELIO
Lc 13, 1-9.

Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió:
«Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

Palabra del Señor.

Piedad



Evangelio según san Mateo, 4: 18- 22 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron. (vv. 18- 22)

No es pequeña esta demostración de piedad, soportar con gusto la pobreza, alimentarse con su justo trabajo, vivir juntos por la virtud del amor, tener consigo y cuidar a su padre

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 14,2

Bienaventuranzas apocalípticas



Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero (19,9)
Apocalipsis

Oración

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José; haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Dichosos los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.

EVANGELIO
Mt 1, 16.18-21.24a.

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

JACOB engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.

Palabra del Señor.

Bienaventuranzas apocalípticas



16:15 (Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas)

Apocalipsis

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
3 vía, consideración

Schopenhauer rechazó todo el planteamiento de Hegel como “vana y hueca palabrería” (26) (cosa en que le damos la razón) y siendo más fiel al sistema epistemológico kantiano que el mismo Kant (que era creyente), le dio consecuencias ateas: “La crítica de Kant (…) constituye el más formidable ataque contra el teísmo”, escribía. En efecto: a partir del giro epistemológico introducido por Kant, la filosofía moderna ya no se centrará en la reflexión sobre lo ontológico, que es donde se ubica propiamente la cuestión de Dios. Ahora estamos ya en condiciones de abordar la crítica de Schopenhauer.

En el capítulo 8 de La cuádruple raíz del principio de razón suficiente, él nos dice: “El principio de razón suficiente, en todas sus formas, es el único origen y el único sustentador de todas y cada una de las necesidades, pues necesidad no tiene otro sentido verdadero y evidente que la inevitabilidad de la consecuencia, una vez sentado el principio. Según esto, toda necesidad es condicionada; necesidad absoluta, esto es, incondicional, es una contradictio in adjecto, pues ser necesario no puede significar otra cosa que ser consecuencia de un determinado principio”.

Aquí es evidente que Schopenhauer cae en una falacia lógica conocida como falacia del equívoco. Introduce el sofisma de la siguiente manera: primero, parte del concepto de necesidad lógica para decirnos que todo lo “necesario” está siempre condicionado por otro (a saber, las premisas o principios de los cuales deriva), y luego, en base a ese mismo concepto, nos niega la necesidad ontológica, diciendo que el hablar de un “ser necesario incondicionado”, es decir, un Ser Subsistente, es una contradicción adjetiva. Se trata de una falacia porque confunde el plano lógico (del pensamiento) con el ontológico (del ser)

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

CARIDAD



Evangelio según san Mateo, 4: 18- 22 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron. (vv. 18- 22)

Puso con mucha propiedad los fundamentos de la Iglesia sobre la caridad fraterna; para que subiendo como la savia por el tronco del árbol llegue hasta las ramas. Y lo hizo sobre la caridad natural, para que la caridad sea más fuerte, no sólo por la gracia, sino también por la naturaleza. Por ello dice: hermanos. Así lo hizo Dios en el Antiguo Testamento, colocando en Moisés y Aarón el fundamento de su edificio. Pero como la gracia del Nuevo Testamento es mucho mayor que la del Antiguo, edificó el primer pueblo sobre una sola fraternidad y el segundo sobre dos. Dijo Santiago el del Zebedeo y a su hermano Juan que estaban con su padre Zebedeo en el barco, remendando sus redes, lo cual es indicio de una pobreza extrema. Remendaban las viejas porque no tenían para comprar redes nuevas. Y explica a la vez la gran caridad de ellos, porque en tanta pobreza favorecían a su padre, tanto que lo llevaban consigo en el barco, no porque él pudiese ayudarles con su trabajo, sino para que se consolase con su presencia

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7

Evangelio

Tanto amó Dios al mundo,
que entregó a su Unigénito;
todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO
Mt 21, 33-43.45-46.

Este es el heredero: venid, lo matamos.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

Palabra del Señor.

Jesucristo, Camino



San Pablo no hallaba en el lenguaje humano palabras justas para expresar esta realidad inefable de la incorporación del cristiano a su divina Vid.

La vida, la muerte, la resurrección del cristiano: todo ha de estar unido íntimamente a Cristo. Y, ante la imposibilidad de expresar estas realidades con las palabras humanas en uso, creó esas expresiones enteramente nuevas, desconocidas hasta él, que no debían tampoco acabarle de llenar:

«hemos muerto juntamente con Cristo»: commortui (2 Tim. 2,11), y con El hemos sido sepultados: consepulti (Rom. 6,4), y con El hemos resucitado: cortresuscitati (Eph. 2,6), y hemos sido vivificados y plantados en El: convivificavit nos in Christo (Eph. 2,5), et complantati (Rom. 6,5), para que vivamos con El: et convivemus (2 Tim. 2,11), a fin de reinar juntamente con El eternanamente: et consedere fecit in caelestibus in Christo hsu (Eph. 2,6)

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P