Evangelio

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO
Mt 5, 17-19.

Quien los cumpla y enseñe será grande.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.

Jesucristo, Verdad



Pero Cristo no solamente es el Camino: es también la Verdad. La verdad absoluta e integral. Sabiduría increada en cuanto Verbo, comunicó a su Humanidad santísima, y a través de ella a nosotros, todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia de Dios. Esto nos lleva a hablar de la causalidad ejemplar de Jesucristo, que ejercita sobre nosotros de tres maneras principales:
a) en su persona;
b) en sus obras, y
c) en su doctrina

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

EDUCACIÓN SĘXÜAL INTEGRAL



En el mundo científico, estas afirmaciones fueron “confirmadas” por el zoólogo Alfred Kinsey, charlatán y pėdºfilø confeso, quien en 1948 publicó la ya citada obra Comportamiento sęxüal en el hombre. Kinsey sostuvo que la mayoría de los hombres y mujeres no son monógamos, sino mas bien seres sexüªles que responden sexualmente desde el nacimiento.

Esto no era más que un intento de justificación de su conducta perversa al abusar y ser testigo de cientos de ªbüsōs de niños, cuyas características anotaba minuciosamente. En el libro mencionado, por ejemplo, describe, entre otras perversidades, cómo supuestamente indujo a bebés de 5 y 11 meses a tener õrgªsmºs y 196 casos de actos sexüªles con varones menores de 13 años, los cuales, afirma, “gritaban”, “lloraban histéricamente”, “golpeaban a su compañero” (el hombre que los abüsªbâ), pero todos “disfrutaban de la experiencia”. Además, Kinsey sostuvo que el 10% de los hombres son hömōsèxûæles y el 20% han practicado la homø sexüąlidad, que el bestialismo es un comportamiento bastante común (de hecho, él practicaba la zºõfilia) y que “el celibato, el matrimonio, la castidad y el ascetismo son “perversiones culturales”. Esto ayuda a entender por qué el movimiento detrás de la ideología de género comenzó a presionar por la educación sęxüal en las escuelas.

Kinsey, Martin, y Pomeroy. Sęxüal behavior in the human male, pp. 160-161

Bienaventuranzas apocalípticas



Dichosos los que lavan sus vestidos para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar en la ciudad por sus puertas (22,14).
Apocalipsis

#Jesucristo #camino #verdad y #vida

Oración

¡Dios sea bendito!

Evangelio

Ahora —dice el Señor—,
convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso.

EVANGELIO
Mt 18, 21-35.

Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.

Cristo es, pues, el único Camino para ir al Padre



la única forma posible de santidad en el plan actual de la divina Providencia. Sólo por El, con El y en El podremos alcanzar la meta y el ideal intentado por Dios en la creación, redención y santificación del género humano: la alabanza de su propia gloria (cf. Eph. 1,5-6). La Iglesia nos lo recuerda todos los días en uno de los momentos más augustos del sacrificio del altar: «Per ipsum, et cum ipso, et in ipso est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria».

Únicamente a través de Cristo, su Hijo muy amado, acepta el Padre nuestro amor y nuestros homenajes. Por eso, los grandes santos, iluminados por Dios mismo de una manera especialísima para entender el «misterio de Cristo», querían como desaparecer y dejarse absorber por El para que Cristo viviese en ellos su propia vida. Sor Isabel de la Trinidad, una de las almas que más profundamente llegó a comprender este misterio, pide al mismo Cristo en una oración sublime «que me revistáis de vos mismo, que identifiquéis mi alma con todos los movimientos de vuestra alma, que me sumerjáis, que me invadáis, que os substituyáis en mí, para que mi vida no sea sino una irradiación de vuestra vida». Quiere ser fascinada por £í «para que ya no pueda salir de vuestro influjo». Y en un arranque sublime, de increíble atrevimiento y audacia, le pide al Espíritu Santo que venga a ella «para que se haga en mi alma como una encarnación del Verbo». Quiere convertirse para Cristo en una especie de «humanidad sobreañadida, en la cual renueve El todo su misterio». Quiere revestirse totalmente de Cristo, a fin de que el Padre «no vea en ella más que al Hijo muy amado, en el cual tiene puestas todas sus complacencias»

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Límites en el ejercicio de la autoridad



Es famosa la frase que dice: “el que obedece no se equivoca… se equivoca el que ordena”. Esta frase es cierta, siempre y cuando, quien ejerza la autoridad no se extralimite en sus funciones. Hay, entonces, algunos límites a la hora de obedecer:

Cuando se ordena algo que sea pecado: Es evidente que no se debe ni se puede obedecer a un superior que mande alguna cosa contraria a las leyes divinas o eclesiásticas; habría que decirle aquello de san Pedro: “Antes se ha de obedecer a Dios que a los hombres” (Hch 5,29). Esta frase es liberadora, pues asegura la libertad cristiana contra toda tiranía. Así enseñaba san Francisco de Sales: “como los superiores no pueden mandar cosa en contrario (a la ley de Dios), tampoco los inferiores tienen obligación alguna de obedecer en ese caso, y si obedecieren, pecarían

Pláticas Espirituales, cap. 9

Confundiendo conceptos: cultura


El pedagogo Paulo Freire, en su libro La educación como práctica de libertad, comenta una anécdota sobre cómo le enseñó a un campesino lo que «verdaderamente» significaba ser «culto». «Sé ahora que soy culto —afirmó enfáticamente un viejo campesino—. Y al preguntársele cómo lo sabía, respondió con el mismo énfasis: “Porque trabajo y trabajando transformo el mundo”». Jorge Bosch hace una interesante crítica sobre este punto:

Freire había enseñado a este humilde personaje que «ser culto» quiere decir «trabajar» (acepción pseudo-antropológica muy personal del señor Freire); y que además el trabajo transforma el mundo. Ergo, aquel viejo campesino era culto; el pobre hombre quedó (supongo) encandilado por esta revelación, y como las pautas tradicionales imperantes en su medio asignaban valor y prestigio a las personas cultas, se sintió orgulloso y realizado, sin advertir (precisamente porque no era culto) que había sido víctima de una perversa trampa semántica

Jorge Bosch, Cultura y contracultura (Buenos Aires: Emecé, 1992), pp. 16-17

Virtudes



Evangelio según san Mateo, 4: 18- 22 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron. (vv. 18- 22)

Por esto también se designan las cuatro virtudes principales: la prudencia se refiere a San Pedro, por el conocimiento de Dios; la justicia a San Andrés, por el vigor de sus obras; la fortaleza a Santiago, por sus triunfos sobre el demonio; y la templanza a San Juan, por el efecto de la divina gracia

Remigio