Materialismo



Los impíos modernos, capitaneados por Renán, han renovado el sistema de Epicuro. Suponen un número infinito de átomos que se mueven en el vacío. Un día, estos átomos se encontraron por casualidad, se unieron y formaron masas de las que resultaron tierra, sol, luna, estrellas, es decir, el universo.

Su sistema es pueril y absurdo. Suponen átomos innumerables, mas no dicen de donde salen. Los suponen en movimiento, pero se olvidan de decir quién los mueve. Suponen que su encuentro fortuito ha producido el mundo, pero no dicen quién es el autor del orden admirable que reina en el mundo.

Estos incrédulos fundan su sistema sobre tres imposibles:

1° Es imposible que existan átomos sin un creador;
2° Es imposible que los átomos se mueven sin un motor;
3° Es imposible que el encuentro de los átomos haya producido el orden sin un ordenador inteligente.

Se necesita un Dios para crear estos famosos átomos, un Dios para ponerlos en movimiento, un Dios para formar esos globos admirables que ruedan sobre nuestras cabezas con orden y armonía sublimes. Lo que se dice de los átomos puede aplicarse igualmente a las substancias gaseosas o líquidas, a la materia primera que ha servido para construir el mundo

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Obligación Pontificia



En tan inminente riesgo, en medio de tan atroz y porfiada guerra contra el nombre cristiano, es Nuestro deber indicar el peligro, señalar a los adversarios, resistir cuanto podamos sus malas artes y consejos para que no perezcan eternamente aquellos cuya salvación Nos está confiada, y no sólo permanezca, firme y eterno el reino de Jesucristo que Nos estamos obligados a defender, sino que se dilate con nuevos aumentos por todo el orb

ENCÍCLICA «HUMANUM GENUS» (20-IV-1884
ACERCA DE LA. MASONERÍA Y OTRAS SECTAS LEÓN PP. XIII.

obediens usque ad mortem

Obediente hasta la muerte
(La terrible reparación de nuestra desobediencia)

Por desobedecer, algunos ángeles se convirtieron en demonios: «La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (2 Pe 2,4). Esta “caída” consiste en la elección libre de estos espíritus creados que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino. Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: “Seréis como dioses” (Gén 3,5). El diablo es “pecador desde el principio” (1 Jn 3,8), “padre de la mentira” (Jn 8,44).» (Catecismo, 392).

Por desobedecer, nuestros primeros padres fueron expulsados del paraíso: «El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador (cf. Gén 3,1-11) y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre (cf. Rom 5,19). En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad.» (Catecismo, 397).

La desobediencia de nuestros primeros padres tuvo que ser reparada de la manera más atroz: ¡con la muerte del Hijo de Dios en la cruz! “En efecto, así como por la desobediencia de un hombre todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno todos serán constituidos justos” (Rom 5,19). Así, Cristo “se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Fil 2,8).

¡Cuán terribles son las consecuencias de la desobediencia! Convirtió bellos ángeles en demonios, expulsó a Adán y Eva del jardín más bello y “obligó” al Hijo de Dios a morir en la cruz para reparar por ella

El valor dado a nuestro Señor Jesucristo


Evangelio según san Mateo, 4: 18- 22 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron. (vv. 18- 22)

Los discípulos nombrados no siguieron a Cristo buscando el honor de sabios, sino el precio de su trabajo. Conocían cuán preciosa es el alma humana, cuán grata es su santidad en la presencia de Dios y cuán grande es la recompensa ofrecida

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7

¿Dios existe?


5 vias Santo Tomás de Aquino
3 vía, consideración

En rigor, la palabra “necesario” solo se aplica a aquello que se deriva necesariamente de otro principio, como es que sucede con los enunciados analíticos vacíos o tautologías lógicas (como “el triángulo tiene 3 ángulos”) en los que el predicado (“tiene 3 ángulos”) está contenido necesariamente en el concepto del sujeto (“triángulo”). Por tanto, hablar de un ser “necesario” que no se deriva de ningún otro es una clara contradicción adjetiva. Luego, no se prueba la conclusión de la tercera vía.

Respuesta: La base de esta objeción es la famosa crítica que hace el filósofo alemán Arthur Schopenhauer a la prueba cosmológica de la existencia de Dios en su obra La Cuádruple Raíz del Principio de Razón Suficiente (1847). Para entender bien el planteamiento de Schopenhauer primero tenemos que ubicarnos un poco en la historia de la filosofía. A finales del siglo XVIII Kant, en su Crítica a la Razón Pura, había postulado que cuando la razón quería sobrepasar los límites de la experiencia y resolver la cuestión de la existencia de un Ser Necesario (Dios) terminaba siempre cayendo en antinomias, es decir, dándonos buenas razones para creer y buenas razones para no creer, de modo que, al final de cuentas, no podía resolver la cuestión (25). Luego, en su Fenomenología del Espíritu de 1807, Georg Hegel pretendió sortear esta dificultad diciendo que la estructura de la razón era efectivamente antinómica y que justamente por ello podía llegar al conocimiento de lo Absoluto ascendiendo en el pensamiento a través de un proceso de evolución dialéctica en el que progresivamente se iban superando las contradicciones (antinomias).

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Bienaventuranzas apocalípticas



14:13 … «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí -dice el Espíritu-, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»
Apocalipsis

Oración

Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió

Evangelio

Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.

Jesucristo, Camino



Jesucristo es el único Camino. Nadie puede ir al Padre sino por El (lo. 14,6), ya que no se nos ha dado otro nombre bajo el cielo por el cual podamos salvarnos (Act. 4,12). En efecto. Según el plan divino de nuestra predestinación, la santidad a la cual nos llama Dios por la gracia y la adopción sobrenatural consiste en una participación de la vida divina traída al mundo por Jesucristo.

Consta expresamente en la divina revelación: «Por cuanto que en El nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante El y nos predestinó en caridad a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, por la cual nos hizo agradables a sus ojos en su Hijo muy amado» (Eph. 1,4-6).

Es Jesucristo quien ha restablecido el plan divino de nuestra salvación, destruido por el pecado de Adán. «El amor de Dios hacia nosotros se manifestó enviando al mundo a su Hijo unigénito para que nosotros vivamos por El: ut vivamus per eum» (1 lo. 4,9). En adelante, Cristo será el único Camino para ir al Padre: «nadie viene al Padre sino por mí» (lo. 14,6). Sin El no podemos hacer absolutamente nada: nihil (lo. 15,5). Toda la preocupación del cristiano ha de consistir en vivir la vida de Cristo, en incorporarse á El, en dejar circular por sus venas, sin la menor resistencia, la savia vivificadora de Cristo. Porque El es la vid y nosotros los sarmientos; y la vida del sarmiento depende de la unión con la vid, que le envía la savia vivificante. Separado de ella, se seca y es arrojado al fuego (lo. 15,1-6)

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Qué es el materialismo?



El materialismo es el grosero error que no admite más que una cosa: la materia, cuyos átomos, primitivamente separados, se han reunido y han formado el mundo. Según este sistema, la materia es eterna, y existe por sí sola, con sus fuerzas y sus leyes. Semejante sistema es imposible; y es baldón de nuestra época haber renovado estos errores paganos. Los incrédulos modernos, al negar a Dios, no pueden librarse de admitir las perfecciones que este Nombre augusto representa. Las atribuyen a la materia, cuya existencia única proclaman, haciendo de ella un ídolo. Dicen que es necesaria, eterna, increada y creadora del orden y de la vida. Pues nada más falso, ni más imposible.

1° El Ser necesario no puede menos de existir; y es evidentísimo que la materia podría no existir. ¿Cuál es el ser, tomado individualmente, que sea necesario en el mundo? ¿Qué importan una piedra, un árbol, una montaña más o menos? Lo que es verdadero hablando de las diversas partes, es necesariamente verdadero hablando del todo; luego la materia no es el Ser necesario.
2° El Ser necesario es infinito. ¿Puede decirse, por ventura, que la materia es infinita? Toda materia ¿no es limitada? La materia no posee ni vida ni inteligencia; no es pues, infinitamente perfecta; luego no es el Ser necesario.
3° El Ser necesario es inmutable; y al contrario, la materia está sometida a toda clase de mudanzas: las combinaciones físicas y químicas modifican diariamente su forma y manera de ser. Luego, una vez más, la materia no puede ser necesaria.

El ateo es en realidad digno de lástima por los absurdos que está obligado a admitir. Así:

1° Admite una materia, por naturaleza propia soberanamente imperfecta, y que, sin embargo, tendría una perfección infinita, la eternidad.
2° Admite una materia absolutamente inerte, que se daría a sí misma un movimiento que no tiene.
3° Admite una materia desprovista de inteligencia, y que produce obras maestras de inteligencia, como lo es la organización del universo, ese reloj inmenso y complicado que no se rompe, que no se detiene, que no se gasta, que no se descompone nunca.
4° Admite una materia que no tiene vida y que produce seres vivientes como la planta, el animal, el hombre.
5° Admite una materia que no piensa, que no raciocina, que no es libre, y que produce seres capaces de pensar, de raciocinar, de querer libremente, como el hombre

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA