Le hemos oído decir

«le hemos oído decir: “Yo destruiré este templo…”» (Mt 26, 61), cuando las verdaderas palabras de Cristo habían sido: «destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días». Así siguieron los «testimonios», con palabras hipotéticas e insuficientes para constituir un cargo contra el acusado.

Cristo, al pronunciar las palabras alusivas al templo, hacía referencia al templo vivo de su Sagrado Cuerpo; en manera alguna tuvo intención de designar al templo material de Jerusalén. Esto lo aclara San Juan al afirmar expresamente: «Él entendía hablar del templo de su cuerpo» (Jn 2, 21).

«destruir el templo». Para ello seguiremos el análisis etimológico que hacen los hermanos Lémann (los dos ex- rabinos ya citados) sobre el significado de las palabras y su contenido. Cristo usó la palabra solvite, término que los testigos interpretaron en el sentido de destruid, pero que en su acepción obvia y natural, significa propiamente romper los lazos: «Romped los lazos del templo». Locución que se refiere a un cuerpo animado, templo viviente cuyos lazos se pueden romper por la muerte, y de ninguna manera al Templo material

La palabra griega catalyoo, según el clásico diccionario Bailly significa: disolver, destruir, trastocar, vgr.: pólin, dêemon es decir voltear la democracia, el poder o alguien del poder; en segundo lugar significa, dejar ir, también: hacer cesar, terminar, poner fin a (vgr.: ton bíon) y por último alude a desatar caballos y cabellos.

Pero, por si aún nos quedase alguna duda, la frase final de Jesús es: «… y en tres días lo resucitaré (excitabo)». Nuevamente el verbo utilizado tiene una connotación viva; Bailly dice del verbo utilizado, egeíroo implica: 1) hacer levantar, de allí despertar, vgr. del sueño, a los muertos (utilizado en Mt 10, 8 y Jn 5, 21); en segundo lugar se alude a erigir (vgr. una construcción) y por último, excitar, impulsar, (vgr. al trabajo). Cristo no dice: “lo reedificaré”, aedificabo, que sería en un sentido material. Si hubiera aludido al Templo material, se habría servido de las palabras destruir y edificar; pero como pensaba en un templo místico, en Su Sagrado Cuerpo, empleó los términos romper los lazos y resucitar

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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