Las confesiones cristianas separadas de la lglesia católica son disidentes de la Iglesia católica y no les pertenece. Aunque conserven ciertas verdades cristianas y, eventualmente, un bautismo válido, ellas permanecen separadas del cuerpo místico de Cristo. Por consecuencia no podrá salvarse el que, después de haber reconocido que la Iglesia católica es la única y verdadera Iglesia de Cristo, no entre en ella, sino que permanezca en una comunidad herética o cismática.
¿Cómo se pertenece a la verdadera Iglesia de Cristo? El Papa Pio XIl enseña en Mystici corporis que tres elementos son necesarios para pertenecer a la verdadera Iglesia de Cristo. Estos son el bautismo, la fe verdadera y la sumisión a la autoridad legítima: Sólo son miembros de la Iglesia los que han recibido el bautismo de regeneración y profesan la verdadera fe y quien, por otra parte, no se han, para su desgracia, separado del conjunto del Cuerpo o no han sido restados por faltas graves a la autoridad legítimas
PIO XIl, encíclica Mystici Corporis (29 de junio de 1943), Documentos pontificales de Pío XII, t. V (1943), Saint-Maurice (Suiza), ed. San Agustín, 1962, p. 163-164
Evangelio según san Mateo, 9: 27- 31 Al salir Jesús de aquel lugar, le siguieron dos ciegos que clamaban y decían: «compadeceos de nosotros, hijo de David». Y cuando hubo llegado a la casa, se le acercaron los ciegos. Y Jesús les dijo: «¿ Creéis que yo pueda haceros esto?» «¡ Sí, Señor!» Entonces tocó Jesús los ojos de los ciegos, diciendo: «Según vuestra fe os sea hecho». Y fueron abiertos sus ojos: y Jesús les intimó a estos la orden de que nadie lo supiera; mas apenas estos salieron de de allí, comenzaron a extender su reputación por todo aquel país. (vv. 27- 31)
Y no solamente por esto, sino para hacerles ver que eran dignos de ser curados y y para reprender a aquellos que pretendían que puesto que sólo la misericordia salva, todos debíamos salvarnos. Y por eso les exige la fe, para elevarlos a cosas más sublimes y puesto que le llamaron hijo de David, debían pensar de El otras cosas más elevadas, de ahí es que no dijo: ¿Creéis que yo puedo suplicar al Padre?, sino: ¿creéis que yo puedo hacer esto? y su respuesta fue: ¡Ciertamente, Señor! No le llaman otra vez hijo de David, sino que se elevan a mayor altura y confiesan su dominio y entonces El mismo les impone sus manos y les toca los ojos diciéndoles: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Les dijo esto para confirmarlos más en su fe y para contestar a aquellos que decían que no eran más que una adulación las palabras que dijeron al Señor. Después de esto sigue la curación: «y fueron abiertos sus ojos». Después que fueron curados, les manda un silencio absoluto sobre este acto y. No lo manda sencillamente, sino con gran energía. Jesús les dirigió con fuerza estas palabras: «cuidad que nadie lo sepa. Pero ellos salieron de allí y lo publicaron por todo el país»
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 32,1
Objeciones por las que parece que en Dios hay composición de forma de materia: 1. Todo lo que tiene alma está compuesto de materia y forma; puesto que el alma es la forma del cuerpo. Pero la Escritura atribuye existencia de alma en Dios, cuando en Heb 10,38 introduce a propósito de la persona del Hijo: Mi justo vive de la fe, pero si se aparta de mí no tendrá la complacencia de mi alma. Por lo tanto, Dios está compuesto de materia y forma. 2. Más aún. La ira, la alegría, etc., son pasiones propias de un ser compuesto, tal como se dice en I De Animal Pero en la Escritura a Dios se le atribuyen estas cosas, pues dice el Sal 105,40: El Señor, airado, volcó su ira contra su pueblo. Por lo tanto, Dios está compuesto de materia y forma. 3. Todavía más. La materia es el principio de individuación. Pero Dios aparece como ser individual, pues su ser no se aplica a muchos. Luego está compuesto de materia y forma.
En cambio, todo compuesto de materia y forma es cuerpo. La cantidad es una dimensión propia de la materia. Pero Dios no es cuerpo, como quedó demostrado (a.1). Por lo tanto, Dios no está compuesto de materia y forma.
Solución. Hay que decir: Es imposible que Dios sea materia. 1) Primero porque la materia es lo que está en potencia. Pero se ha demostrado (a.1) que Dios es puro acto sin ningún tipo de potencialidad. De ahí que sea imposible que Dios sea un compuesto de materia y forma. 2) Segundo, porque todo compuesto de materia y forma es perfecto y bueno por su forma; de ahí que sea bueno por participación, por cuanto la materia participa de la forma. Pero lo que es bueno y óptimo, Dios, no es bueno por participación, puesto que lo bueno por esencia es anterior a lo bueno por participación. De ahí que sea imposible que Dios sea un compuesto de materia y forma. 3) Tercero, porque todo el que actúa, lo hace por su forma. La relación de un ser con su obrar está determinada por su relación con la forma. Pero el ser que es el primero y que obra por su propia naturaleza, también será el primero como forma y por su propia naturaleza. Como quiera que Dios es el primer agente, por cuanto es la primera causa eficiente, tal como se demostró (q.2 a.3), se concluye que es también por esencia su forma y no un compuesto de materia y forma.
Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Atribuir alma a Dios se hace por semejanza con el acto Porque al querer algo nosotros, lo queremos por nuestra alma; de ahí que se diga que algo complace el alma de Dios porque es conforme a su voluntad. 2. A la segunda hay que decir: Atribuir la ira y cosas parecidas a Dios se hace por su semejanza con el efecto. Porque propio de la ira es castigar; de ahí que su castigo sea llamado metafóricamente ira. 3. A la tercera hay que decir: Las formas que se dan en la materia, se individualizan por la materia que, por ser primer sujeto y fundamento, no puede ser de otro. La forma, por su parte, en cuanto tal, a no ser que algo lo impida sí puede darse en otros muchos. Pero aquella forma que no se individualiza por la materia, sino que se fundamenta en sí misma, se individualiza a sí misma no pudiéndose dar en otro. Esta es la forma propia de Dios. De donde no se concluye que tenga materia
San Mateo 16:13-19 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»
Vino además a este mundo a ganar para nosotros la alegría por su propio dolor: y ya que nuestra felicidad será consumada en el cielo tanto en el alma como en el cuerpo, quiso de esta manera padecer no sólo el dolor de la tortura corporal, sino experimentar también en su alma, y de la forma más cruda y amarga, la tristeza, el miedo y el tedio. Lo hizo en parte para unirnos más a El, por razón de todo cuanto padecía por nosotros; Y. en parte, para advertirnos cuán equivocados estamos al rechazar el dolor por su causa (ya que El libremente soportó tanto e inmenso dolor por la nuestra), o al tolerar de mala gana el castigo merecido por nuestros pecados: porque vemos a nuestro Salvador padeciendo por su propia voluntad toda esa gama de tormentos corporales y mentales, y no porque los hubiera merecido por una ofensa suya, sino exclusivamente para liberamos de la maldad que sólo nosotros cometimos
Mientras continuamos revisando verdades importantes de nuestra fe católica, le escribo hoy para abordar la quinta verdad de mi Carta Pastoral del 22 de agosto de 2023: «La actividad sexual fuera del matrimonio es siempre gravemente pecaminoso y no puede ser tolerado, bendecido o considerado permisible por ninguna autoridad dentro de la Iglesia.’
Uno de los elementos necesarios para recuperar una comprensión sana de la sexualidad humana es recuperar una comprensión del hecho de que nuestra naturaleza sexual es un hermoso regalo de Dios. El hecho de que Dios haya creado nosotros hombres y mujeres y estableció una complementariedad entre los sexos es verdaderamente uno de los más grandes de Dios bendiciones profundas. El Papa San Juan Pablo II explicó esto bellamente en sus enseñanzas llamadas La Teología de la el Cuerpo: el Amor Humano en el Plan Divino. Estas enseñanzas son una reflexión sobre este profundo don y sobre El hecho de que los seres humanos, que están hechos a imagen de Dios, están hechos para el amor que se entrega a sí mismo, no para el amor propio conseguir amor. En una Carta Apostólica, San Juan Pablo II explicó que el hombre y la mujer existen no sólo «uno al lado del otro» lado» o «juntos», sino que también existen mutuamente «uno para el otro» (Mulieris Dignitatem, párr. 7).
Dios te bendiga a ti y a todos tus seres queridos.
Sinceramente en el Nombre de Cristo
Siendo tu humilde padre y servidor, Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler, Texas
¿Qué significa la palabra «diálogo» en el lenguaje conciliar? Significa no solamente el hecho de hablar, sino que también los intercambios interreligiosos, positivos y constructivos, con las personas y comunidades de diversas creencias, a fin de aprender a conocerse y a enriquecerse unos a los otros [no 3]. EI mismo documento proporciona, en el no 13, ésta definición de diálogo: […] EI diálogo, gracias al que los cristianos encuentran a los creyentes de otras tradiciones religiosas para caminar juntos en la búsqueda de la verdad[i!] y para colaborar en obras de interés común. -; Qué se debe concluir de éstas afirmaciones? Si los católicos trabajan con los no cristianos en la búsqueda de la verdad y si produce un enriquecimiento recíproco, está claro que la Iglesia ha abandonado la pretensión de poseer Ella sola la verdad!. ¿Los partidarios del ecumenismo conciliar han renunciado explícitamente a convertir a los no católicos? Muchos de los partidarios del ecumenismo conciliar han renunciado a convertir a los no católicos. Se lee por ejemplo en el Catecismo ecuménico, con prefacio de Monseñor Degenhardt, arzobispo de Paderborn, y elogiado vivamente por muchos obispos: El objetivo no es la vuelta, sino mas bien la comunión de las Iglesias hermanas; unidad en la diversidad reconciliada; unidad de las Iglesias. Las Iglesias permanecen pero pasan a ser una sola Iglesia
Evangelio según san Mateo, 9: 27- 31 Al salir Jesús de aquel lugar, le siguieron dos ciegos que clamaban y decían: «compadeceos de nosotros, hijo de David». Y cuando hubo llegado a la casa, se le acercaron los ciegos. Y Jesús les dijo: «¿ Creéis que yo pueda haceros esto?» «¡ Sí, Señor!» Entonces tocó Jesús los ojos de los ciegos, diciendo: «Según vuestra fe os sea hecho». Y fueron abiertos sus ojos: y Jesús les intimó a estos la orden de que nadie lo supiera; mas apenas estos salieron de de allí, comenzaron a extender su reputación por todo aquel país. (vv. 27- 31)
Y no solamente por esto, sino para hacerles ver que eran dignos de ser curados y y para reprender a aquellos que pretendían que puesto que sólo la misericordia salva, todos debíamos salvarnos. Y por eso les exige la fe, para elevarlos a cosas más sublimes y puesto que le llamaron hijo de David, debían pensar de El otras cosas más elevadas, de ahí es que no dijo: ¿Creéis que yo puedo suplicar al Padre?, sino: ¿creéis que yo puedo hacer esto? y su respuesta fue: ¡Ciertamente, Señor! No le llaman otra vez hijo de David, sino que se elevan a mayor altura y confiesan su dominio y entonces El mismo les impone sus manos y les toca los ojos diciéndoles: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Les dijo esto para confirmarlos más en su fe y para contestar a aquellos que decían que no eran más que una adulación las palabras que dijeron al Señor. Después de esto sigue la curación: «y fueron abiertos sus ojos». Después que fueron curados, les manda un silencio absoluto sobre este acto y. No lo manda sencillamente, sino con gran energía. Jesús les dirigió con fuerza estas palabras: «cuidad que nadie lo sepa. Pero ellos salieron de allí y lo publicaron por todo el país»
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 32,1
Cont. Gentes 1,20; 2,3; Compend, theol. 6; In Metaphys 12 lect.8
Objeciones por las que parece que Dios es cuerpo: 1. Cuerpo es lo que tiene tres dimensiones. Pero la Sagrada Escritura atribuye a Dios tres dimensiones pues dice Job 2,8: Es más alto que el cielo, ¿qué harás? El es profundo que el infierno, ¿cómo lo conocerás? Su medida tiene la longitud de la tierra y la latitud del mar. Por lo tanto, Dios es cuerpo 2. Más aún. Todo lo que tiene figura es cuerpo, pues la figura es una cualidad con respecto a la cantidad. Dios parece que tiene figura siguiendo lo escrito en Gen 1,26: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra. La figura también es llamada imagen según aquello de Hebr 1,3: esplendor de gloria y figura de su sustancia, esto es, imagen. Por lo tanto, Dios es cuerpo. 3. Todavía más. Todo lo que tiene partes corpóreas es cuerpo. La Sagrada Escritura atribuye a Dios partes corpóreas. Se dice en el libro de Job 40,4: Si tienes brazo como Dios; y en el Sal 33,16: Los ojos de Dios miran a los justos, y en el 117,16: La derecha de Dios hizo proezas. Por lo tanto, Dios es cuerpo. 4. Aún más. Los cuerpos ocupan lugar. Y en la Escritura hay cosas que ocupan lugar y que se atribuyen a Dios Pues dice Is 6,1: Vi al Señor sentado; y en 3,13: El Señor está de pie para juzgar. Por lo tanto, Dios es cuerpo. 5. Por último. Nada puede ser punto de partida o de llegada de un movimiento si no es cuerpo o algo corporal. Pero en la Escritura se dice que Dios es el punto de llegada según el Sal 33,6: Llegad a Él y seréis iluminados, y punto de partida según Jer 17,13: Ouienes se alejan de Ti verán escritos sus nombres en la tierra. Por lo tanto, Dios es cuerpo.
En cambio está lo que dice Jn 4,24: Dios es Espíritu.
Solución. Hay que decir: En absoluto Dios es cuerpo. Y esto puede demostrarse de tres modos. 1) Porque ningún cuerpo mueve a otro si, a su vez, no es movido, como se puede comprobar examinando cada caso. Ha quedado demostrado (q:2 a.3) que Dios es el primer motor no movido. De donde se concluye que Dios no es cuerpo. 2) Es necesario que el primero exista en acto y no en potencia. Pues, aun cuando en un mismo ser que pasa de la potencia al acto, la potencia es cronológicamente anterior al acto, bajo ningún concepto el acto es anterior a la potencia; puesto que lo que está en potencia no pasa al acto sino por un ser en acto. Ha quedado demostrado (q.2 a.3) que Dios es el primer ser. Por lo tanto, es imposible que en Dios algo esté en potencia. No obstante, todo este en potencia por cuanto todo lo que es continuo en cuanto tal es divisible indefinidamente. Luego es imposible que Dios sea cuerpo. 3) Como ha quedado demostrado (q.2 a.3), Dios es el más noble entre todos los seres. Es imposible que algún cuerpo sea el más noble entre todos los seres. Puesto que el cuerpo o es vivo o no lo es, evidentemente un cuerpo vivo es más noble que un cuerpo no vivo. No obstante, un cuerpo vivo no vive en cuanto cuerpo porque, de ser así, todo cuerpo sería viviente. Es necesario que viva por otro, como, por ejemplo, nuestro cuerpo vive por nuestra alma. Aquello por lo que vive un cuerpo es más digno que el cuerpo. Por lo tanto, es imposible que Dios sea cuerpo.
Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Como se ha dicho (q:1 a.9), la Sagrada Escritura nos transmite lo espiritual y divino bajo imágenes corporales. De ahí que, cuando atribuye a Dios una triple dimensión lo hace designándole una cantidad virtual por su semejanza a la cantidad corpórea. De este modo, por la profundidad se designa la facultad que tiene de conocer lo oculto; por la altura, la fuerza de su poder sobre todo; por la longitud, la duración de su existir; por la latitud, su amor a todo. O, como dice Dionisio en el c.9 De Div. Nom.’, por la profundidad de Dios hay que entender lo inalcanzable de su esencia; por la longitud, el despliegue de su fuerza que todo lo penetra; por la latitud, su presencia en todas las cosas por cuanto todas las cosas existen bajo su protección 2. A la segunda hay que decir: Se afirma que el hombre es imagen de Dios no en cuanto cuerpo, sino en cuanto que el hombre supera a los otros animales. De ahí que el Gen 1,26, después de decir: Hagamos al hombre a nuestra imageny semejanza, añade: para que domine sobre los peces del mar, etc. El hombre supera a todos los animales por su razón y entendimiento. De ahí que por su razón y entendimiento, que no son corpóreos, el hombre está hecho a imagen de Dios. 3. A la tercera hay que decir: En la Escritura los miembros del cuerpo se atribuyen a Dios por cuanto sus funciones tienen cierta semejanza con las acciones divinas. Así como la función del ojo es ver, al hablar del ojo de Dios se está designando la facultad que tiene para verlo todo intelectualmente sin necesidad de los sentidos. Lo mismo puede decirse de otros miembros 4. A la cuarta hay que decir: Todo lo que ocupa lugar no se atribuye a Dios más que por cierta semejanza. Así, se dice que está sentado por su inmutabilidad y autoridad; y que está de pie por su poder para someter cuanto se le oponga. 5. A la quinta hay que decir: A Dios no se accede por pasos corporales, estando como está en todas partes, sino por la mente y el corazón. Del mismo modo se aleja uno de Él. Es así como el acercarse y alejarse, bajo la semejanza del movimiento local, designan el afecto espiritual.