La oración de alabanza

La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle enSigue leyendo «La oración de alabanza»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.Acoged con docilidad la palabra,que ha sido injertada en vosotrosy es capaz de salvar vuestras vidas. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIOMc 7, 24-30. Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños. Lectura del santo Evangelio según San Marcos. EN aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.Entró enSigue leyendo «Evangelio»

La oración de acción de gracias

La acción de gracias caracteriza la oración de la Iglesia que, al celebrar la Eucaristía, manifiesta y se convierte cada vez más en lo que ella es. En efecto, en la obra de salvación, Cristo libera a la creación del pecado y de la muerte para consagrarla de nuevo y devolverla al Padre, para suSigue leyendo «La oración de acción de gracias»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.Tu palabra, Señor, es verdad;santifícanos en la verdad. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIOMc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Lectura del santo Evangelio según San Marcos. EN aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entreSigue leyendo «Evangelio»

En la Santa Misa renueva Jesucristo su oración

San Juan, el discípulo tan amado, dice: «Tenemos por abogado cerca del Padre a Jesucristo, el Justo por excelencia y Él es la víctima de propiciación por nuestros pecados»1 Juan 2, 1-2 ¿No es una promesa consoladora para nuestra salud que el mismo Hijo de Dios, el Juez de vivos y muertos, sea nuestro abogado?

Nuestro cuerpo

II Corintios 55:1 Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.5:2 Y así suspiramos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de nuestra habitación celeste,5:3 si es que nos encontramosSigue leyendo «Nuestro cuerpo»