Mes: enero 2021

No Juzguemos con severidad a los demás


Júzgate a ti mismo, pero no te dediques a Juzgar los hechos de los demás. Cuando uno se dedica a juzgar a los demás pierde el tiempo, se equivoca casi siempre, y fácilmente peca. Pero cuando se examina uno a sí mismo y juzga lo que ha hecho, dicho o pensado, ese trabajo sí le produce provecho.No juzguéis a los otros, para que Dios No os juzgue a vosotros. Pues Dios os juzgará de la misma manera que juzguéis a los demás, y con la misma medida con que midáis a los otros, Dios os medirá a vosotros (Mateo 7, 11)

La muerte de Ananías


Cuando Ananías ocultó información sobre su ofrenda a los apóstoles, se le condena no por mentir a Pedro (a quien obviamente trató de engañar), sino por querer mentir al Espíritu Santo (Hechos 5, 3). No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al juzgar, Pedro actuaba como Vicario de Cristo. Mentir a Pedro era mentir a Dios mismo. Para Ananías, ese pecado fue mortal en todos los sentidos. En efecto, cayó muerto inmediatamente.

Sobre el Santo Sacrificio de la Misa


Un día, prosternada durante la Misa, inmediatamente antes de la Consagración, dije a Nuestro Señor !Oh dulce Jesús! La obra que vais a llevar a cabo es tan excelente y sublime, que yo, pobre criatura indigna, no me atrevo a levantar mis ojos. Es bastante para mí hundirme en la más profunda humildad, entre tanto que os dignáis darme mi parte en el sacrificio que da la vida a todos los elegidos. Cristo me respondió: Tú procura tener la firme resolución de servirme aún en medio de las mayores penas, para que este Sacrificio que es saludable a los vivos y muertos, se lleve a cabo con toda su excelencia. Así habŕas ayudado a mi obra.
Santa Gertrudis (Revelaciones Libro II, c 6)

Pena de sentido



Todas las facultades tendrán en el infierno su castigo especial. Si el castigo de los sentidos es el fuego, y el del entendimiento y la voluntad es la pena de daño, el castigo de la memoria es el remordimiento, y el de la imaginación es la desesperación.

El remordimiento, como pena de la memoria, le recordará al condenado los muchos medios de salvación que tuvo en la tierra, el desprecio que hizo de ellos y cómo vino a condenarse sólo por su culpa, sin poder ahora arrepentirse. La desesperación, como pena de la imaginación, le recordará constantemente que sus tormentos durarán no por mil años, ni por millones de años, sino por toda la eternidad

La bendición y la adoración



Dos formas fundamentales expresan este movimiento: o bien la oración asciende llevada por el Espíritu Santo, por medio de Cristo hacia el Padre (nosotros le bendecimos por habernos bendecido; cf Ef 1, 3-14; 2 Co 1, 3-7; 1 P 1, 3-9); o bien implora la gracia del Espíritu Santo que, por medio de Cristo, desciende de junto al Padre (es Él quien nos bendice; cf 2 Co 13, 13; Rm 15, 5-6 13; Ef 6, 23-24)

Oración

Hoy te alabaremos Señor en misa

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 1, 21b-28.

Les enseñaba con autoridad.

Lectura del santo evangelio según san Marcos.

EN la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como
los escribas.
Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.

La bendición y la adoración



La bendición expresa el movimiento de fondo de la oración cristiana: es encuentro de Dios con el hombre; en ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La oración de bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir a su vez a Aquel que es la fuente de toda bendición.

Oración

El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito;
todo el que cree en él tiene vida eterna.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 4, 35-40.

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

AQUEL día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla».
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
«¡Silencio, enmudece!».
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo:
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».
Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».

Palabra del Señor.