CHRISTUS AB OMNI PLEBEM SUM DEFENDAT



(Que Jesucristo nos defienda de todo mal) La Eucaristía es el divino pararrayos que aparta de nuestras cabezas los rayos de la justicia divina. Del mismo modo que una madre bondadosa y tierna, para librar a su hijo de la cólera de su padre irritado lo esconde entre sus brazos y con su cuerpo forma una especie de muralla para protegerle, así Jesús se ha multiplicado por todo el mundo y cubre y rodea toda la tierra con su presencia misericordiosa. La Justicia Divina no encuentra ya lugar dónde golpear; no se atreve. Y contra el demonio, ¡qué protección tan eficaz! La sangre de Jesús que ha teñido nuestros labios nos hace terribles a Satanás: señalados con la sangre del cordero, no figurado, sino verdadero, no hay que temer ya al ángel exterminador. La Eucaristía protege al culpable para que tenga tiempo de arrepentirse: en otros tiempos, los asesinos perseguidos por la justicia encontraban un lugar de refugio en las iglesias, de las cuales no los podían sacar para castigarles, y allí vivían a la sombra de la misericordia de Jesucristo. Sin la Eucaristía, sin ese Calvario perpetuo, ¡cuántas veces la cólera divina habría estallado contra nosotros!

¡Y cuán desgraciados son los pueblos que se han quedado sin la Eucaristía! ¡Qué tinieblas y qué anarquía reina en los espíritus, qué frialdad en los corazones! Sólo triunfa Satanás. A nosotros la Eucaristía nos libra de todos los males. Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat; ab omni malo defendat.

San Pedro Julián Eymard

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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