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El más abominable de todos los hombres Aunque Tácito aprueba los tormentos que sufrieron los cristianos, no ve con buenos ojos a Nerón, llegando a calificarlo como el más abominable de todos los hombres. Y es que se trataba de un hombre inmoral y despiadado. Le quitó la vida a su propia madre, Agripina, por no aprobar su unión adúltera con otra mujer.

Llega el historiador a revelar que “Nerón, discurriendo aquellos días y revolcándose a sus anchas por todo género de vicio y sensualidad natural y contra natura, no le faltó otra cosa por cometer para calificarse por el más abominable de todos los hombres, que la que hizo casándose públicamente en calidad de mujer con uno de su nefando rebaño, llamado Pitágoras” (Anales XXXVII). Nerón llevó el Imperio a la ruina. Los romanos llegaron a odiarlo tanto que un grupo de ellos decidió ponerle fin a su vida. Escogieron hacerlo en pleno estadio y en público. Uno de ellos, llamado Laterano, fingiría venir a pedirle un favor y se postraría a sus pies, sujetándolo por las piernas. Llegarían entonces los tribunos y centuriones y según Tácito, lo harían pedazos. Otro de ellos, llamado Cervino, había pedido mano para atizarle primero que los demás con un puñal. La traición no se pudo llevar a cabo pues uno de ellos advirtió a Nerón del plan y fue este quien se vengó de sus traidores, quitándole la vida a Laterano. Con el paso de los años, el descontento con Nerón aumentó. En el año 68, los gobernadores romanos de la Galia y de la Hispania se rebelaron. Llegó un punto en que Nerón fue declarado enemigo público y se decidió poner fin en el foro romano, golpeándolo hasta la muerte. Al enterarse, Nerón decidió quitarse la vida. Presa de su egolatría exclamaba, “Qualis artifex pereo!” (¡ qué artista el que muere!). Pero le faltó valor para hacerlo.

En un acto desesperado y por demás disparatado, suplicó a uno de sus acompañantes que se suicidara primero, para ponerle el ejemplo y luego seguirlo. Al no lograrlo, forzó a su secretario personal, Epafrodito, a quitarle la vida. Es este el emperador que Juan refiere usando el criptograma 666. Fue Nerón uno de los más acérrimos perseguidores de los cristianos. Su muerte en el 67, acota aún más el tiempo en que debió redactarse el Apocalipsis. Antes del 70 en que fue devastada Jerusalén y destruido el templo y antes del 67 en que murió Nerón, a diferencia del 95 que señala la tradición basada en Ireneo.

El criptograma 666 bajo este contexto En tiempos de persecución, resultaba muy prudente, aprovechando lo simbólico del género apocalíptico, echar mano a un símbolo numérico para referirse al opresor. Hay que recordar además que el 6 es un número usado para representar la imperfección, por quedar detrás del 7, la plenitud. El hecho de repetir tres veces el 6, resulta significativo, pues 3 es símbolo de perfección. Repetir tres veces un adjetivo equivale al máximo superlativo posible.

Así, repetir tres veces el 6, 666, el “tres veces imperfecto”, el “totalmente imperfecto”, equivale de manera antitética al “tres veces Santo”, “Santo, santo, santo” que se usa para llevar al máximo la exaltación de la santidad de Dios, el “Todo Santo”. Al ser Nerón esta segunda bestia, o falso profeta al servicio de la primera, el trinomio Dragón- Bestia- Falso Profeta queda al descubierto como: Satanás- Imperio romano- Nerón César. Un emperador romano al servicio del Imperio, que instigado por el demonio hostiga, ataca y persigue a la Iglesia. Trinomio del mal que finalmente será vencido por el Cordero y el pueblo perseguido prevalecerá.


666 El Criptograma Apocalíptico. Mauricio I. Pérez

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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