Fuerza de Dios

Romanos
1:16 Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío primeramente y también del griego
1:17 Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe.

Reyes magos

Se entiende fácilmente que la piedad popular prefiera reyes con sus coronas y armiños, con sus camellos y pajes, pero a mí me gusta más la versión auténtica, la de San Mateo, la de los sabios capaces de arrodillarse ante un Niño que ni habla

Los Reyes saldrán en cabalgata esta tarde por todos los rincones del país, desde las grandes ciudades hasta los pueblos más pequeños. Los niños se han pasado las Navidades vigilando su camino, viendo cómo se acercaban, primero, al palacio de ese otro rey, Herodes, al que miran sin miedo y con desprecio, porque era un rey que mataba niños.

Pero la imagen de los reyes, con sus dromedarios y sus pajes, representada no solo en belenes y cabalgatas, sino en muchísimas obras pictóricas y escultóricas, esa imagen, dice Ratzinger, tiene su origen en una profecía de Isaías más que en el Evangelio. San Mateo, que es quien lo cuenta, resume el episodio en la llegada de unos sabios de Oriente, pocos, que adoran al Niño y se ofrecen a él, porque eso significan sus regalos. No parece que fueran reyes ni poderosos ni magos, sino solo sabios, los primeros de una fila larguísima de mentes privilegiadas −a la que el propio Ratzinger pertenece− capaces de inclinar sus cabezas prodigiosas ante un bebé recién nacido en un pesebre.

Se entiende fácilmente que la piedad popular prefiera reyes con sus coronas y armiños, con sus camellos y pajes, pero a mí me gusta más la versión auténtica, la de San Mateo, la de los sabios capaces de arrodillarse ante un Niño que ni habla. Quizá porque vivimos tiempos en los que nadie se arrodilla, tiempos de una pretenciosidad, de una fatuidad, de un esnobismo delirantes. Tiempos en los que creemos saberlo todo, como aquellos otros sabios que trabajaban para Herodes y supieron decirle a qué lugar debería mandar sus tropas y degollar a todos los niños. Dos maneras muy distintas de buscar al Niño que se repiten hoy

Unción de los enfermos

Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

Unción de los enfermos

Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

Oración

Señor, tú que manifestaste a tu Hijo en este día a todas las naciones por medio de una estrella, concédenos, a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Hemos visto salir su estrella
y venimos a adorar al Señor.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 2, 1-12.

Venimos a adorar al Rey.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

HABIENDO nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor

Oración

Oremos unos por otros, para que Dios nos abra una puerta para la predicación de la palabra, Para que podamos anunciar a Cristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Un día sagrado nos ha iluminado;
venid, naciones, y adorad al Señor,
porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 1, 43-51.

Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
«Sígueme».
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor

Unción de los enfermos

La Unción de los enfermos «no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez» (SC 73; cf CIC, can. 1004, §1; 1005; 1007; CCEO, can. 738)

Oración

Todo lo que de palabra o de obra realicéis, Sea todo en nombre de Jesús