El Canon 1251, la norma de la Iglesia Católica que establece la abstinencia de carne todos los viernes


El Código de Derecho Canónico del Vaticano efectivamente contiene una instrucción, el Canon 1251, que aborda explícitamente el tema del consumo de carne. «Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal», dice la norma.

Así, los católicos no debieran sólo abstenerse de comer carne en Viernes Santo, sino durante todos los viernes del año.

El Canon 1251, además, es especialmente estricto con las actividades de ese día en específico. «Ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo», indica.

De acuerdo a la siguiente norma, «la ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años».

Sin embargo, el mismo código contempla que la decisión final pertenece a la Conferencia Episcopal de cada país, que puede modificar la medida de acuerdo a las tradiciones o realidades propias del lugar.

Consiste en no comer sino una sola comida al día; pero no se prohíbe tomar algo de alimento en la mañana y en la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad de los alimentos. Se recomienda pan y agua

El modelo Aguirre- Gratton



busca restaurar un universo eterno por medio de la reversión de la flecha del tiempo en la frontera o límite, de tal modo que se generan dos universo (el nuestro y un “universo espejo”) en que el tiempo fluye en ambas direcciones lejos de la singularidad. Pero eso tampoco llega a establecer propiamente un universo eterno pues lo que en realidad se tiene no es tal tipo de universo sino dos universos acotados en la singularidad. Así lo explican Craig y Sinclair cuando en su artículo en The Blackwell Companion To Natural Theology escriben: “Supongamos que se postula que en la fase de contracción pasada la dirección del tiempo es invertida. El tiempo fluye en ambas direcciones lejos de la singularidad. ¿Es esto razonable? Sugerimos que no porque el escenario Aguirre- Gratton niega la continuidad evolutiva del universo que es topológicamente previo a t y a nuestro universo. El otro lado del espacio de Sitter no es nuestro pasado. (…) No hay ninguna relación entre nuestro universo y esa otra realidad” (28). Así que nuevamente no hay un pasado eterno.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Voluntad de Dios



Evangelio según san Mateo, 4: 3- 4 Y acercándose el tentador le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Quien respondiendo dijo: «Está escrito, no de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios». (vv. 3- 4)

Este testimonio está tomado del Deuteronomio. Por lo que, si alguno no se alimenta de la palabra de Dios, no puede vivir, porque así como el cuerpo humano no puede vivir sin el alimento terreno, así el alma no puede vivir sin la palabra de Dios. Se dice que la palabra procede de la boca de Dios, cuando manifiesta su voluntad, por medio de las Sagradas Escrituras

Rábano

Oración

La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma. Nadie tenía como propio lo que poseía, sino que todo lo tenían en común

Evangelio

San Mateo 20:1-16
«En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: `Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.’ Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontar a otros que estaban allí, les dice: `¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ Dícenle: `Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: `Id también vosotros a la viña.’ Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: `Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: `Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.’ Pero él contestó a uno de ellos: `Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.»

Palabra del Señor

El ayuno es importante porque nos ayuda



A vencer las tentaciones de lujuria, pues los placeres de la mesa preparan los de la carne; la gula es la antesala de la lujuria. Por esta razón hay que mortificar el sentido del gusto.

A solidarizarnos con el que sufre el hambre por la injusticia social; por esta razón el ayuno debe movernos a ejercer la caridad con el pobre.

A tener hambre de Cristo, recordando que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4).

A entender la fragilidad humana, dándonos cuenta de la absoluta dependencia que tenemos del alimento. Esto nos muestra lo limitados que somos y da una bofetada a nuestra orgullosa locura que cree no necesitar de nada

Roca en pan



Evangelio según san Mateo, 4: 3- 4 Y acercándose el tentador le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Quien respondiendo dijo: «Está escrito, no de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios». (vv. 3- 4)

No dijo, pues: no de sólo pan vivo, para que no pareciese que hablaba de sí; sino, no sólo de pan vive el hombre, para que el diablo pudiese decir: Si es Hijo de Dios, se ha ocultado para que no se manifieste su poder. Si es hombre, se excusa de una manera astuta, para que no se conozca que es que no puede

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5

El modelo de inflación eterna de Linde



plantea que la fase inflacionaria del universo (o multiverso) no termina nunca, dándose una inflación tras otra ad infinitum. Linde cree (o quiere creer) que planteando un universo infinito hacia el futuro podría restaurar la idea de universo eterno. Pero el punto es que no lo logra. Primero, porque su “infinito” hacia el futuro no es de ningún modo un infinito real sino solo uno potencial; y, segundo, porque la pretendida “eternidad” de su modelo no aplica hacia el pasado. Esto ya ha sido concluyentemente demostrado en 1994 por Arvind Borde y Alexander Vilenkin. Ellos escriben: “Un modelo en el cual la fase inflacionaria no tiene fin (…) naturalmente conduce a la cuestión: ¿Puede este modelo ser extendido a un pasado infinito, evitando de este modo el problema de la singularidad inicial? (…) Esto, de hecho, no es posible en espacio- tiempos inflacionarios de futuro eterno en cuanto estos obedezcan a condiciones físicas razonables: tales modelos deben necesariamente poseer singularidades iniciales” (26). No hay escapatoria: el modelo de Linde es geodésicamente acotado hacia el pasado.

Fotografía de Andrei Linde

Oración

«El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él», dice el Señor

Evangelio

San Mateo 20:1-16
«En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: `Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.’ Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontar a otros que estaban allí, les dice: `¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ Dícenle: `Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: `Id también vosotros a la viña.’ Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: `Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’ Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: `Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.’ Pero él contestó a uno de ellos: `Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.»

Palabra del Señor