Para nacer de nuevo en Cristo



Pero la época moderna de que veníamos hablando no puede clasificarse en ninguna de estas dos etapas. Viene a ser la debilitación y acabamiento de la escolástica, sin llegar a esa integración vital que ahora buscamos. Este debilitamiento y desintegración parte de la segunda mitad del siglo xvn. La moral se va separando cada vez más del dogma. Y, rota la comunicación con los principios de donde naturalmente fluye, sigue descendiendo hasta el casuísmo más extremista. Ya no es doctrina racional dentro de la fe, sino una especie de código penal o formulario de recetas para medir la moralidad de cada caso de los que se nos pueden ir presentando en la vida. De la parte positiva, es decir, de las virtudes, se va haciendo, cada vez más, caso omiso. Todo el problema consiste en evitar pecados. ¡Como si eso fuera posible sin ir a la vez llenando el alma de cosa más substanciosa! El Evangelio no es ley de prohibiciones y negaciones, sino de afirmaciones bien rotundas: amarás…; sed perfectos… Que si también se dice que es preciso negarse y morir…, no es sino para nacer de nuevo en Cristo y por Cristo e, incorporados con El, como miembros de su Cuerpo místico, participar así de la vida misma de Dios; Ego sum vita…; Veni ut vitam habeant et abundantius habeant… Qui manducat meam carnem… habet vitam aeternam… Y afirmaciones bien rotundas son también: orad, dad limosma, perdonad, haced bien a vuestros enemigos, bienaventurados los pacíficos, vivid unidos y sed uno («con una sola alma y un solo corazón»), como yo soy uno con el Padre y con el Espíritu Santo, y tantas y tantas más.

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Con esto es suficiente



Dos principios surgen con evidencia inmediata de los documentos públicos: por un lado, la autosuficiencia de la razón (autosuficiencia progresiva y gradual) y, por otro, la negación radical del orden sobrenatural (negación del misterio cristiano). No es necesario que el rechazo de la Revelación cristiana sea explícita porque implícitamente ya es negada en la plena autosuficiencia, de la razón. El lector comprende que esta doble (y en el fondo una) actitud fundamental es esencialmente opuesta al Catolicismo y no es necesario conocer cuánto se oculta tras el hermetismo masónico para saberlo. Autosuficiencia de la razón y negación del orden sobrenatural constituyen la esencia misma del Iluminismo filosófico


ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos

SIN LA CARIDAD, TODO ES VANIDAD DE VANIDADES



La caridad es aquella buena disposición del ánimo que nada antepone al conocimiento de Dios. Nadie que esté subyugado por las cosas terrenas podrá nunca alcanzar esta virtud del amor a Dios.
El que ama a Dios antepone su conocimiento a todas las cosas por él creadas, y todo su deseo y amor tienden continuamente hacia él.
Como sea que todo lo que existe ha sido creado por Dios y para Dios, y Dios es inmensamente superior a sus criaturas, el que dejando de lado a Dios, incomparablemente mejor, se adhiere a las cosas inferiores demuestra con ello que tiene en menos a Dios que a las cosas por él creadas.
El que me ama —dice el Señor— guardará mis mandamientos. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros. Por tanto, el que no ama al prójimo no guarda su mandamiento. Y el que no guarda su mandamiento no puede amar a Dios.
Dichoso el hombre que es capaz de amar a todos los hombres por igual.
El que ama a Dios ama también inevitablemente al prójimo; y el que tiene este amor verdadero no puede guardar para sí su dinero, sino que lo reparte según Dios a todos los necesitados.
El que da limosna no hace, a imitación de Dios, discriminación alguna, en lo que atañe a las necesidades corporales, entre buenos y malos, justos e injustos, sino que reparte a todos por igual, a proporción de las necesidades de cada uno, aunque su buena voluntad le inclina a preferir a los que se esfuerzan en practicar la virtud, más bien que a los malos.
La caridad no se demuestra solamente con la limosna, sino, sobre todo, con el hecho de comunicar a los demás las enseñanzas divinas y prodigarles cuidados corporales.
El que, renunciando sinceramente y de corazón a las cosas de este mundo, se entrega sin fingimiento a la práctica de la caridad con el prójimo pronto se ve liberado de toda pasión y vicio, y se hace partícipe del amor y del conocimiento divinos.
El que ha llegado a alcanzar en sí la caridad divina no se cansa ni decae en el seguimiento del Señor, su Dios, según dice el profeta Jeremías, sino que soporta con fortaleza de ánimo todas las fatigas, oprobios e injusticias, sin desear mal a nadie.
No digáis —advierte el profeta Jeremías—: «Somos templo del Señor.» Tú no digas tampoco: «La sola y escueta fe en nuestro Señor Jesucristo puede darme la salvación.» Ello no es posible si no te esfuerzas en adquirir también la caridad para con Cristo, por medio de tus obras. Por lo que respecta a la fe sola, dice la Escritura: También los demonios creen y tiemblan.
El fruto de la caridad consiste en la beneficencia sincera y de corazón para con el prójimo, en la liberalidad y la paciencia; y también en el recto uso de las cosas

De los Capítulos de san Máximo Confesor, abad, sobre la caridad
(Centuria 1, cap. 1, 4-5. 16-17. 23-24. 26-28. 30-40: PG 90, 962-967)

Saber de Biblia no es suficiente



Evangelio según san Mateo, 4: 5- 7 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y lo colocó en lo más alto del templo, diciéndole: «Si eres Hijo de Dios, arrójate desde lo alto: está escrito, que mandará los ángeles en tu defensa, y te llevarán en sus manos para que la piedra no ofenda tu pie». Jesús le contesta: «También está escrito que no tentarás al Señor tu Dios». (vv. 5- 7)

Leemos esto en el salmo noventa, pero allí no se habla de Cristo, sino que es una profecía de un hombre santo; el diablo interpreta mal las Escrituras

San Jerónimo

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración

De cualquier modo, incluso si el universo no es eterno y en realidad ha comenzado a existir no hay razón para postular que fue causado por algo distinto. Es más, la ciencia ha demostrado que el universo puede crearse a sí mismo desde la nada como sola consecuencia de las leyes físicas sin la necesidad de un Creador. Luego, no se prueba la conclusión de la segunda vía.

Respuesta: Definitivamente esta objeción se inspira en el planteamiento que hacen los astrofísicos Stephen Hawking y Leonard Mlodinow en su popular libro El Gran Diseño publicado el 2010. La tesis principal de esa obra es que los últimos avances de la física, en especial los referidos a la Teoría- M, hacen innecesaria la existencia de un Creador ya que “el universo surgió espontáneamente de la nada” como consecuencia de las leyes físicas (33). Más en específico, Hawking y Mlodinow se refieren en su modelo a la ley de la gravedad: “Porque existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo,
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y lo hará” ¿Pero cómo es que sucede eso? Según lo que explican Hawking y Mlodinow en el último capítulo sucede del modo siguiente: en el inicio existe una energía de vacío constante contenida en el espacio vacío, entonces, cuando la energía positiva asociada con la materia se equilibra con la energía negativa asociada con la gravedad, el universo puede originarse espontáneamente como sola consecuencia de la fluctuación de la energía en el vacío. Ahora bien, ¿es el planteamiento de Hawking y Mlodinow sustento suficiente para afirmar, como hace la objeción, que “la ciencia ha demostrado que el universo puede crearse a sí mismo desde la nada como sola consecuencia de las leyes físicas sin la necesidad de un Creador”? Definitivamente creemos que no. En primer lugar, porque hacen un uso absolutamente equívoco de los conceptos metafísicos. Clara muestra de ello es el extraño significado que le dan a la palabra “nada”. En el vocabulario de Hawking y Mlodinow este término no tiene el sentido filosófico clásico de “no- existencia” o “no- ser” sino que más bien significa “vacío cuántico inicial”. ¡Pero esta definición de “nada” no se encuentra en ningún diccionario! (a excepción, tal vez, del “diccionario” metafísico de Hawking y Mlodinow, que tiene la interesante particularidad de traer todas las palabras pero sin sus respectivas definiciones para que el lector pueda entretenerse llenándolas a su antojo). El “vacío cuántico inicial” no puede ser la “nada” porque desde ya implica una configuración puesto que es dimensional y orientable: en él se puede tener menos o más espacio. De hecho, como explica Vilenkin, “el vacío es un objeto físico; se lo puede cargar con energía y puede tener una variedad de estados diferentes”. En consecuencia, de ningún modo puede tratarse de “la nada” pues esta es la ausencia absoluta de ser, es decir, la noción epistémica con la que se busca aludir a la negación de toda ontología. Así, pues, si definimos correctamente los conceptos podemos decir sin problemas que El Gran Diseño no llega en ningún momento a probar su tesis central de que “el universo surgió espontáneamente de la nada”. Más bien lo que Hawking y Mlodinow terminan haciendo al apelar a este “vacío cuántico inicial” para explicar el origen del universo es probar la trivialidad de que algo viene de algo. Por tanto, no han respondido la primera y más importante de las tres preguntas que prometieron resolver en el libro, a saber: “¿ Por qué hay algo en lugar de nada?”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Tu misericordia, Señor, me sostiene; Cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia

Evangelio

San Lucas 8:4-15
Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos y, creciendo los abrojos con ella, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. «La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios. Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan. Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.

Palabra del Señor

Las 2 etapas de la teologia

El estudio de la teología puede considerarse dividido en dos etapas:

Primera, de abstracción, de aquilatamiento de los conceptos o ideas, de método y de organización racional, de especulación rigurosa en suma, para que brille su unidad, su lógico encadenamiento, su totalidad, abarcando todo el horizonte del saber divino, al que todo el saber humano se subordina; y la

Segunda, de integración o incorporación a la vida. Al análisis debe seguir de nuevo la síntesis; síntesis vital y articulada, pero menos abstracta y en lenguaje menos técnico y más sencillo.

Las dos etapas son necesarias, y de ninguna de ellas podría impunemente prescindirse. La labor de la primera etapa está constituida principalmente por la escolástica; la segunda, por lo que hoy vuelve a hacerse y es absolutamente necesario hacer: labor de integración y acercamiento a la vida. Con lo cual se vuelve un poco al Evangelio, en el que apenas hay nada abstracto ni regido por las leyes de la lógica, sino una soltura y como un desorden vital, como el que la naturaleza—dentro de un orden superior admirable—por todas partes nos ofrece

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Moral universal atea



El Gran Maestre de la masonería argentina, Carlos Wilson, ha declarado hace poco que «la francmasonería es una institución de hombres libres unidos por principios humanistas y de progreso social ‘comunes a todas las personas que cultivan el bien de la humanidad’, al decir de la Constitución de Anderson de 1723″5. De lo cual se deduce que la masonería sostiene una moral «universal», más universal que la de las religiones positivas, que es filosófica (en el sentido del Iluminismo) y progresiva, por encima de los antagonismos nacionales, todo cubierto por una filantropía y tolerancia religiosa. De ahí que el señor Wilson haga notar que en la masonería «se congregan hombres de todas las creencias» y que «los símbolos masónicos constituyen verdaderas formas del entendimiento», los cuales «sintetizan valores de progreso individual y social».

El futuro de la masonería según su Gran Maestre, Carlos Wilson», en Todo es Historia, n? 186, p. 54, Buenos Aires, noviembre de 1982

Sobre Santo Tomás de Aquino



Una constante experiencia nos demuestra que, cuando florecieron mayormente las artes liberales, permaneció incólume el honor y el sabio juicio de la filosofía, y que fueron descuidadas y casi olvidadas, cuando la filosofía se inclinó a los errores o se enredó en inepcias. Por lo cual, aún las ciencias físicas que son hoy tan apreciadas y excitan singular admiración con tantos inventos, no recibirán perjuicio alguno con la restauración de la antigua filosofía, sino que, al contrario, recibirán grande auxilio. Pues para su fructuoso ejercicio e incremento, no solamente se han de considerar los hechos y se ha de contemplar la naturaleza, sino que de los hechos se ha de subir más alto y se ha de trabajar ingeniosamente para conocer la esencia de las cosas corpóreas, para investigar las leyes a que obedecen, y los principios de donde proceden su orden y unidad en la variedad, y la mutua afinidad en la diversidad. A cuyas investigaciones es maravillosa cuanta fuerza, luz y auxilio da la filosofía católica, si se enseña con un sabio método

EPÍSTOLA ENCÍCLICA AETERNI PATRIS DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA FILOSOFÍA CRISTIANA CONFORME A LA DOCTRINA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO