Los Carbonari

Hace mucho tiempo que esta Santa Sede, habiendo descubierto estas sectas, se levantó contra ellas con fuerza y ​​coraje, y sacó a la luz los oscuros designios que formaban contra la religión y contra la sociedad civil. Hacía ya mucho tiempo que había suscitado la atención general sobre este punto, provocando la vigilancia necesaria para que estas sectas no intentaran la ejecución de sus proyectos culpables. Mais il faut gémir de ce que le zèle du Saint-Siège n’a pas obtenu les effets qu’il attendait, et de ce que ces hommes pervers ne se sont pas désistés de leur entreprise, de laquelle sont enfin résultés tous les malheurs que vimos. Es más, estos hombres, cuyo orgullo crece sin cesar, se han atrevido a formar nuevas sociedades secretas.

En el número debemos indicar aquí una sociedad recién formada, que se ha extendido a lo largo y ancho de Italia y otros países, y que, aunque dividida en varias ramas y con diferentes nombres, según las circunstancias, es sin embargo realmente una, tanto por el comunidad de opiniones y puntos de vista como por su constitución. Se le conoce más a menudo como Carbonari. Afectan un respeto singular y un celo maravilloso por la religión católica, y por la doctrina y la persona de nuestro Salvador Jesucristo, a quien a veces tienen la osadía culpable de nombrar su gran maestro y cabeza de su sociedad. Pero estos discursos, que parecen más suaves que el aceite, no son más que rasgos que estos pérfidos usan para herir más seguramente a los que no están en guardia. Vienen a ti como ovejas, pero básicamente son solo lobos devoradores.

Ecclesiam a Jesu Christo was a Papal bull promulgated by Pius VII in 1821

María



es la excelente obra maestra del Altísimo, quien se ha reservado para sí el conocimiento y posesión de Ella. María es la Madre admirable del Hijo, quien tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llamándola mujer (ver Jn 2,4; 19,26) 4, como si se tratara de una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres. María es la fuente sellada, en la que sólo puede entrar el Espíritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella. María es el santuario y tabernáculo de la Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y maravillosamente que en ningún otro lugar del universo, sin exceptuar los querubines y serafines; a ninguna criatura, por pura que sea, se le permite entrar allí sin privilegio especial.

Digo con todos los santos que la excelsa María es el paraíso terrestre del nuevo Adán (Gn 2,8), quien se encarnó en él por obra del Espíritu Santo para realizar allí maravillas incomprensibles. Ella es el sublime y divino mundo de Dios, lleno de bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, quien ocultó allí, como en su seno, a su Unigénito, y con El lo más excelente y precioso.

¡Oh! ¡Qué portentos y misterios ha ocultado Dios en esta admirable criatura, como Ella misma se ve obligada a confesarlo –no obstante su profunda humildad–: ¡El Poderoso ha hecho obras grandes por mí! (Lc 1,49) El mundo los desconoce, porque es incapaz e indigno de conocerlos

Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. San Luis María Grignion de Montfort, (1.673-1.716)

MASONERÍA

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Desde el punto de vista histórico, me veo obligado a repetir datos ya, muy conocidos y comunes en la bibliografía seria, pero que nos serán útiles para fijar la doctrina esencial; como lo ha señalado Gautherot, los orígenes de la masonería son fértiles en mitos y leyendas más o menos ilusorias *; pero de las noticias aportadas por el mismo autor citado o por otros anteriores por él utilizados (Eckert, Deschamps y Jannet, Ragon y otros) puede aventurarse la afirmación de que los gnósticos, alquimistas y cabalistas de la alta Edad Media son algo así como los antepasados de los masones de hoy. Dejando de lado las hipótesis, lo cierto es que la antigua masonería inglesa, a comienzos del siglo xvm, apenas estaba constituida por cuatro logias que en 1717 se fusionaron constituyendo la Gran Logia de Inglaterra. Aunque no tenía entonces mucha importancia, sin embargo, por primera vez, dieron un paso desde la masonería «profesional» o constructiva a una hermandad filosófica o especulativa que convocaba a todos los hombres sin distinción de raza, profesión o credo a unirse en una suerte de «iglesia» universal, humanitaria2. Este paso era, en verdad, de gran trascendencia, como se verá en el futuro, y explica que los historiadores hayan señalado ese año 1717 como una fecha divisoria; sin detenerme en la enumeración de los sucesivos Grandes Maestres, sólo recordaré que, en 1721, fue encargado James Anderson de redactar los Estatutos Generales, los que fueron presentados ya impresos en enero de 1723 con el título de Constituciones; tendré también en cuenta las Constituciones Anderson-Desaguliers de 1738 con el fin de analizar su contenido doctrinal. Estas Constituciones tienen valor actual y son citadas devotamente por los masones contemporáneos, como enseguida veremos. Baste, por ahora, recordar que la expansión de la masonería en Inglaterra fue enorme y, en realidad, conquistó a la casa real y pasó a Francia, donde le cupo un papel determinante en la revolución intelectual del siglo xvin. Aunque algunos sostienen que el origen de la masonería hay que buscarlo en Alemania, para el fin propuesto, estrictamente doctrinal, reenvío al lector a la bibliografía y le invito al análisis de las ideas fundamentales

Fáy, Bernard, La francmasonería y la revolución intelectual del siglo XVIII, pp. 104-5, trad. de J. L. Muñoz Azpiri

LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos (ALBERTO CATÜRÉLLÍ)

No había teología



Y la poca que había, concentrada en conventos y seminarios, sin contacto con la realidad; sin querer salir a la calle a recoger los problemas vivos que en ella pululaban. Hasta de los pulpitos—y no sé si podríamos decir de los confesonarios—había huido la verdadera teología. Que si algo de ella a todos sitios llegaba, era tan desmenuzada y deshecha, tan falta de vida y sin visión total de conjunto, que, perdida la ligazón con los principios, apenas podía engendrar convicciones fuertes, ni apenas influir en / la verdadera vida de las almas ni en la vida exterior de las humanas sociedades. Desde el siglo XVII, la teología dogmática había perdido su cohesión interior y su homogeneidad con la doctrina relativa a la fe eclesiástica. Contra todo lo cual reacciona maravillosamente el P. Marín Sola en su obra trascendental La evolución homogénea del dogma católico. En la moral, con el probabilismo primero y con las dos vías para llegar a la santidad (la ascética y la mística) después, se produce asimismo el desconcierto y la desorientación; porque ya no hay un camino para alcanzar la perfección, sino dos o muchos, cuantos tenga a su favor alguna razón de valor probable. En la mística, con la contemplación adquirida y la autosuficiencia de la ascesis se llega a tales extravíos, que hasta en conventos de monjas de clausura (!) se llegan a prohibir por ciertos confesores las obras de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa… ¡Santos benditos, quién os lo diría cuando las estabais escribiendo!…

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Estudios tomistas




Con excelente consejo no pocos cultivadores de las ciencias filosóficas intentaron en estos últimos tiempos restaurar últimamente la filosofía, renovar la preclara doctrina de Tomás de Aquino y devolverla su antiguo esplendor.

Hemos sabido, venerables hermanos, que muchos de vuestro orden, con igual deseo han entrado gallardamente por esta vía con grande regocijo de nuestro ánimo. A los cuales alabamos ardientemente y exhortamos a permanecer en el plan comenzado; y a todos los demás de entre vosotros en particular os hacemos saber, que nada nos es más grato ni más apetecible que el que todos suministréis copiosa y abundantemente a la estudiosa juventud los ríos purísimos de sabiduría que manan en continua y riquísima vena del Angélico Doctor.

Los motivos que nos mueven a querer esto con grande ardor son muchos. Primeramente, siendo costumbre en nuestros días tempetuosos combatir la fe con las maquinaciones y las astucias de una falsa sabiduría, todos los jóvenes, y en especial los que se educan para esperanza de la Iglesia, deben ser alimentados por esto mismo con el poderoso y robusto pacto de doctrina, para que, potentes con sus fuerzas y equipados con suficiente armamento se acostumbren un tiempo a defender fuerte y sabiamente la causa de la religión, dispuesto siempre, según los consejos evangélicos, «a satisfacer a todo el que pregunte la razón de aquella esperanza que tenemos» (1Pet 3,15), y «exhortar con la sana doctrina y argüir a los que contradicen» (Tit 1,9). Además, muchos de los hombres que, apartando su espíritu de la fe, aborrecen las enseñanzas católicas, profesan que para ella es sólo la razón maestra y guía. Y para sanar a éstos y volverlos a la fe católica, además del auxilio sobrenatural de Dios, juzgamos que nada es más oportuno que la sólida doctrina de los Padres y de los escolásticos, los cuales demuestran con tanta evidencia y energía los firmísimos fundamentos de la fe, su divino origen, su infalible verdad, los argumentos con que se prueban, los beneficios que ha prestado al género humano y su perfecta armonía con la razón, cuanto basta y aun sobra para doblegar los entendimientos, aun los más opuestos y contrarios

EPÍSTOLA ENCÍCLICA AETERNI PATRIS DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA FILOSOFÍA CRISTIANA CONFORME A LA DOCTRINA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

El ayuno



Llamamos ‘ayuno’ a la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios.

Era el ayuno, en la Antigua Ley, una de las grandes obras expiatorias (cf. Lv 16,29.31). En la Ley Nueva, el ayuno es una práctica de dolor y de penitencia; por eso los apóstoles no ayunan mientras el Esposo está con ellos, sino que ayunarán cuando no esté (cf. Mt 9,14-15). Nuestro Señor, para pagar por nuestros pecados, ayunó cuarenta días y cuarenta noches (cf. Mt 4,1-12), y dijo a sus Apóstoles que hay algunos demonios que no pueden arrojarse sino con la oración y el ayuno (cf. Mt 17,20). Fiel a esas enseñanzas, ha instituido la Iglesia el ayuno de la Cuaresma, de las vigilias y de las temporadas para que los fieles puedan expiar sus pecados. Muchos de esos proceden directa o indirectamente de la afición a los placeres sensibles, de exceso en el comer o en el beber, y no hay mejor manera de repáralos que privarse del alimento, lo cual ataca la raíz del mal, porque mortifica el amor a los placeres de la carne. Esta es la razón de que los santos hayan practicado tan frecuentes ayunos, aún fuera de los tiempos señalados por la Iglesia; los cristianos fervorosos los imitan, o, por lo menos, procuran guardar en parte el ayuno propiamente dicho privándose de algún alimento en cada una de las comidas para ir matando así la sensualidad.

Pero no sólo nuestro Señor Jesucristo y la Iglesia recomiendan vivamente el ayuno; también nuestra Señora, en sus apariciones ha pedido insistentemente el ayuno

TANQUEREY, Adolphe. Op. Cit. Pp. 492-493.

¿El universo es eterno?



«Por supuesto que el universo es eterno pues hay varios modelos científicos que lo demuestran como el de Linde, el Aguirre- Gratton, el Carroll- Chen o el Ali- Das. Así que no requiere causa y todo lo demás es pura palabrería. Luego, no se prueba la conclusión de la segunda vía»

Respuesta: Este sería el tipo de objeción al que podrían acudir algunos ateos apelando a sofisticados modelos de física especulativa con tal de restaurar como sea la idea de universo eterno. Sin embargo, es esta objeción la que es “pura palabrería” porque los modelos a los que apela, aparte de que son meras especulaciones teóricas sin comprobación empírica clara o concluyente, no llegan en realidad a restaurar un pasado eterno

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Vivid según Cristo Jesús, el Señor, tal como os lo enseñaron. Porque en él, en su cuerpo glorificado, habita toda la plenitud de la divinidad

Evangelio

San Mateo 24:3-13
Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será el signo de tu venida y del fin del mundo.» Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: `Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos. Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. «Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

Palabra del Señor

Decadencia de la teologia



Después, siglos XVIII y XIX; otra vez la decadencia de la teología y otra vez la decadencia de la humanidad. Quizás esa decadencia no se note hasta bastante más tarde; quizás hasta nuestros días, pues aún hoy estamos recogiendo los frutos que en los siglos XVIII y XIX se sembraron. Recogiendo sus frutos bien amargos cuando ya viene iniciada por las cumbres una contracorriente de sana reacción, que se va afirmando más cada día. Poco importan, poco significan los progresos de las ciencias experimentales. La humanidad en su conjunto retrocedió. ¿Cuándo estuvo la humanidad más atemorizada desde el tiempo de los bárbaros ? ¿Cuándo se abrieron entre pueblo y pueblo, entre partido y partido, entre clase social y clase social, odios más agrios y más profundos abismos? ¿Cuándo sintió la humanidad como en nuestros días un tan profundo y extenso malestar y tan insolubles problemas como el de la vivienda, por ejemplo? ¿Cuándo se sintió más cansada y con más hastío de la xiida, para la cual se siente impotente con una especie de abulia atenazadora, que no parece pueda conducirla sino a un suicidio colectivo por inacción—estéril y egoísta—o a un suicidio catastrófico, en el que todas sus fuerzas, en dos bandos concentradas, mutuamente se destruyan? Desde la mitad del siglo XVII hasta principios del XX no hubo apenas teología. Y la que hubo, bastante desconectada de la vida y con débiles y, en general, no muy acertadas reacciones de sentido apologético (ontologismo, tradicionalismo, concordismo bíblico…) frente a los problemas candentes que la vida misma en esa época tan agitada y revuelta le presentaba. Y, al no haber teología, la reina del saber…, no podía haber filosofía constructiva y seria, y todo el saber humano se encerró en el estudio de la materia como su objeto exclusivo

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P