Confesión

El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión» (San Agustín, In epistulam Iohannis ad Parthos tractatus 1, 6)..

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