Quien soy yo?



¿Por qué los santos han dado tanta importancia al conocimiento de sí mismos? ¿Qué relación tiene el conocimiento propio con la santidad? ¿Acaso no basta conocer a Dios para tener los elementos suficientes para llegar al Cielo?

En realidad, una persona puede tener un vasto conocimiento de las cosas de Dios, puede ser un extraordinario teólogo y tener plena claridad respecto a la doctrina y la moral de la Iglesia, pero si no se conoce a sí mismo nunca logrará llegar a la santidad. Aunque la doctrina es una sola y la moral está bien definida, el hombre que la asimila y vive es un ser bastante complejo y requiere conocerse muy bien para poder “dar fruto abundante” (Jn 15,2).Antes de entrar en el conocimiento particular de cada uno, debemos conocer en general quién es el hombre. De casi todas las cosas conocemos:

El origen: ¿De dónde proviene?

La naturaleza: ¿Qué es?

Misión: ¿Para qué fue creado?

Fin: ¿Para dónde va?

Así, cuando tenemos en nuestras manos una computadora portátil podemos saber con mucha precisión todas las anteriores cuestiones:

El origen: la empresa que la fabricó (por ejemplo: Toshiba, HP, Apple, etc.).

La naturaleza: es una máquina electrónica que recibe y procesa datos para convertirlos en información útil a través de circuitos integrados.

Misión-función: Tiene una utilidad genérica y diversa pues se puede usar para elaborar complejos programas o para realizar sencillos cálculos matemáticos.

Fin: terminará en la basura cuando esté demasiado obsoleto.

Todas estas respuestas las conocemos con claridad gracias a que su fabricante nos las especifica en el manual. Si no conocemos estas cuestiones simples de la computadora portátil, terminaremos dándole un uso distinto de aquel para la que fue creada y al final se dañará. ¿Qué pasaría con esta computadora si creo que fue hecha para fijar clavos en la pared? ¡Con seguridad se dañaría! Lo mismo sucede con el hombre, cuando aplica su vida a algo distinto para lo que fue creado, termina dañándose y dañando a los demás. Así pues, el hombre que fue creado para la felicidad en el cumplimiento de la Voluntad de Dios, no para el pecado, y cuando aplica su vida en el pecado termina dañándose y dañando a los que dice amar

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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