La virtudes y la gracia

Las virtudes y la gracia Las virtudes humanas adquiridas mediante la educación, mediante actos deliberados, y una perseverancia, mantenida siempre en el esfuerzo, son purificadas y elevadas por la gracia divina. Con la ayuda de Dios forjan el carácter y dan soltura en la práctica del bien. El hombre virtuoso es feliz al practicarlas ParaSigue leyendo «La virtudes y la gracia»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. Tomad mi yugo sobre vosotros —dice el Señor—, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Lc 14, 1. 7-14. El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido. Lectura del santo Evangelio según San Lucas. EN sábado, Jesús entró enSigue leyendo «Evangelio»

Evangelio

Aleluya, aleluya. Os doy un mandamiento nuevo, dice el Señor: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Aleluya. Evangelio Mt 25, 14-30.Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.Lectura del santo Evangelio según san Mateo.En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:Sigue leyendo «Evangelio»

Evangelio

Aleluya, aleluya. Velad y orad, para que podáis presentaros sin temor ante el Hijo del hombre. Aleluya. EVANGELIO Mt 25, 1-13. Que llega el esposo, salid a recibirlo. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellasSigue leyendo «Evangelio»

Virtudes

Nada hay para el sumo bien como amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente lo cual preserva de la corrupción y de la impureza del amor, que es los propio de la templanza; lo que le hace invencible a todas las incomodidades, que es lo propioSigue leyendo «Virtudes»

Oración

Señor, Dios nuestro, tú has querido que san Juan Bautista fuese el precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos, por su intercesión, que, así como él murió mártir de la verdad y la justicia, luchemos nosotros valerosamente por la confesión de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo