Evangelio

San Lucas 19:1-10
Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor

Los culpables son los cristianos



La referencia al sentido abrahámico de posesión de la tierra de Leopold, , va a repetirse hasta el hartazgo, gracias principalmente a un articulo de Lynn White publicado en 1967 en la revista Science 1′. «El cristianismo -dice- es la religión más antropocéntrica que el mundo ha visto. El hombre comparte en gran medida la trascendencia de Dios respecto
la naturaleza. El cristianismo, en contraste absoluto con el paganismo y las religiones orientales, no sólo estableció el dualismo Hombre-Naturaleza sino que insistió que es la voluntad de Dios que el hombre explote la naturaleza para sus propios fines». En
consecuencia, la tradición judeo-cristiana -y aún más, la civilización Cristiana- es la culpable de la crisis ecológica

Hablar mucho


Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8)

Así como es propio de los hipócritas manifestarse para que los vean en la oración, cuyo fin no es otro que agradar a los hombres, así también los gentiles (esto es, los paganos) creen que cuando hablan mucho podrán ser oídos. Y por esto añade: «Y cuando oréis no habléis mucho»

San Agustín, de sermone Domini, 2,3

Oración

Y alabamos tu nombre en los siglos, y en los siglos de los siglos

Evangelio

San Mateo 5:1-12
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Palabra del Señor

En recompensa, no gratuito



Evangelio según san Mateo, 6: 5- 6 «Y cuando oráis, no seréis como los hipócritas que aman el orar en pie en la sinagoga, y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú cuando orares, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre, en secreto: Y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará». (vv. 5- 6)

No dijo: «Dará gratis», sino: «Te recompensará», porque El se constituye a sí mismo tu deudor

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 19,3

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Francesco Traini (fl. s. XIV) fue un pintor italiano de estilo gótico. Sus fechas de nacimiento y muerte se desconocen, pero se sabe que estuvo activo entre 1321 hasta aproximadamente 1365 en Pisa y Bolonia

Madonna and Child with Saint Anne, 1340-45, Princeton University Art Museum

Oración

Dios ✠ mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme

Evangelio

San Mateo 22:15-21
Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?» Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.»

Palabra del Señor

Ecõlogįsmo



La preocupación por la naturaleza va cobrando agresividad tomando postura. Primero, se dice que uno de los errores de la sociedad humana es verse a sí misma separada de la naturaleza, a la que contempla como una mera fuente de recursos.

Luego, que en la arrogancia del humanismo, la visión antropocéntrica es tal que en el mejor de los casos, sólo llega a defender la conservación de la naturaleza porque es útil para el hombre. Finalmente, hay que superar esa visión superficial, y poner al hombre en su
verdadero lugar, es decir, el de un componente más de la comunidad biótica y, por si fuera poco, un componente inmaduro, de reciente incorporación al conjunto, ningún organismo posee mayor valor intrinseco que los demás.

Como escribe W. Fox «la lección de la ecologia es que debemos compartir nuestro destino tan profunda y apasionadamente como podamos, no porque nos afecte, sino porque la naturaleza es nosotros» .

Quienes mantienen esa postura llegan a preguntarse de dónde le viene al hombre «la arrogancia, la conciencia de superioridad sobre la naturaleza».

Olvidan que cualquier enfoque que se dé a las relaciones hombre-naturaleza será necesariamente un enfoque humano, y por lo tanto antropocéntrico en su origen. Sólo el hombre es capaz de percibir el cosmos y, aunque cupiera el enfoque panteísta de la cita anterior, ese enfoque nace y termina en el hombre.

Aunque afirmen que «la especie humana no es más que un eslabón efimero en la cadena
de los vivientes» o que el pensamiento humano no tiene en el cosmos inerte mayor importancia que el canto de las ranas o el rumor del viento», estas palabras no serán más que fruto de la mente humana, eso sí, materialista

Fox, W., Dep Ecology: a new philosophy of our time?, en The Ecologis 14, 5- 6, 1984, pp. 194-200

Rostand, J., El bombre y la vida, Fondo de Cultura Económica, México 1973, P. 13.