San Mateo 22:15-21 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?» Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.»
Estas notas son el fruto de casi diez años de seguimiento de los documentos de las Nācįønės Vnįdas. Con un reducido, eficaz y sacrificado grupo de colaboradores, comprometidos sólo por su fidelidad al Evangelio de la Vida. Hemos clasificado y analizado 3.103 documentos oficiales de la ØÑŪ y sus agencias, y 4.482 documentos elaborados por reparticiones de las Naciones Unidas en conjunto con la Organizaciones No-Gubernamentales (O.NG’s)
Cobran auge, a partir de esos años diversas asociaciones, algunas muy antiguas como el Sierra Club (1862) y la Audubon Society (1905), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza fundada en 1948 y revitalizada en 1961 tras la creación del F0ndo Mundial para la Vida Silvestre (Wørld Wildlife Fvnd, WWF), que reciben sangre nueva» al unirse a movimientos e instituciones empeñados en implantar el control de la nątālidad a nivel mundial
En 1970, uno de los mayores promotores económicos del control de nątālidad eugēnįstic@, Hugh Moore, apoya económicamente al Senador Gaylord Nelson, para instituir el Dia de la Tierra. La paternidad sobre ese día se la atribuye también John McConnell, autor de la Carta Magna de la Tierra, que en 1969 había publicado la Declaración de Derecbos Planetarios, que fue presentada en la conferencia de la UNēS∅, en San Francisco.
En 1981, las asociaciones nombradas y la National Parks and Conservªtion Association, el Natural Resources Defense Council, Enviromenta! Action con el Population Crisis Comitee, Population Reference Bureaw, Zēro Population Gr0wth, el Population Action Cøuncil y la International Plånnēd Pąrenth0öd Federation, esta última llamada la multinacional del åbørtō, formaron un bloque único para obtener del Congreso apoyo de c⁰ntrol de la población
Vid, Sanahuja, J. C., El Gran Desafio, cit., p. 32, 50-51. Actualmente existe una red llamada Earrrth Dāy Network integrada por numerosas organizaciones ab0rtìstąs, aparte de las nombradas, como por ejemnplo P0pūlation Acti∅n International, W∅rld Wįldlife Fund (WWF), Wōmen’s Environment and Development Organization (WED∅), Hvmªne Society International, National Wildlife Federation, earth Justice Legal Dêfense Fùnd, el Earth Council (Consejo de la Tįėrra-Carta de la Tierra), etc,
Encontramos en el Consejo Internacional a varios activistas del proyecto Carta de la Tierra, como Maurice Strong, y funcionarios de las Naciones Unidas como la sra. Gro Harlem Brundtland, Directora de la OMS, Klaus ‘Töepfer del Programa para el Medio Amįęente y Nafis Sadik, ex-directora del Fondo para la Pœblación, que sigue siendo asesora del Secretario General y, actualmente es directiva del Centro para los Deëech∅s Reproductivos y Polícicas Públicas (CRLP) de New York, además de otros activistas del ec∅logįzmo catastrofista como Lester Brown del Wørldwach Institute. Cuenta entre sus afiliados, sólo en los Estados Unidos, con más de 400 instituciones universitarias e institutos de estudios superiores
Juan Claudio Sanahuja. El dēsarr0ll∅ sūstęntable. La nueva ética internacional
Esto es porque un legislador sabio debe imponer una sanción a su ley, es decir, debe establecer premios para que los que la observan y castigos para los que la violan. Esta sanción de la ley divina debe necesariamente hallarse en esta vida o en la futura. Pero nosotros no vemos en la vida presente una sanción eficaz de la ley de Dios; por lo tanto es necesario que exista en la vida futura, so pena de decir que Dios es un legislador sin sabiduría. Dios ha creado al hombre libre, pero no independiente. Todos los seres creados están regidos por leyes conformes a su naturaleza. Los seres inteligentes y libres han recibido de Dios la ley moral para que los dirija hacia su último fin.
Esta ley, conocida y promulgada por la conciencia, se resume en dos palabras: hacer el bien y evitar el mal. Un legislador sabio, que impone leyes, debe tomar los medios necesarios para que sean observadas. El único medio eficaz son los premios y los castigos: es lo que se llama sanción de una ley. En la vida presente no vemos una sanción eficaz para la ley de Dios.
¿Dónde estaría? ¿En los remordimientos o en la alegría de la conciencia? Pero los malvados ahogan los remordimientos, y la alegría de la conciencia bien poca cosa es comparada con los sufrimientos y las luchas que requiere la virtud. ¿Estaría en el desprecio público, o en la estimación de los hombres? ¡Ah!, con demasiada frecuencia vemos que son precisamente los grandes culpables los que gozan de la estima de los hombres, mientras que los justos son el blanco de todas las burlas. ¿Estaría en la justicia humana? No; porque ella no alcanza hasta los pensamientos y deseos, fuentes del mal; no tiene recompensas para la virtud; no puede descubrir todos los crímenes: ella puede ser burlada por la habilidad, comprada por el dinero, intimada por el miedo; y si, a veces, vindica los derechos de los hombres, no vindica los derechos de Dios.
Fuera de eso, ¿cuál sería en este mundo la recompensa de aquel que muere en el acto mismo del sacrificio, como el soldado sobre el campo de batalla; o el castigo para el suicida? Por consiguiente, la sanción eficaz de la ley de Dios no puede hallarse más que en los castigos o premios que nos esperan después de la muerte.
R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA
Es una Congregación, una asamblea, una selección, un grupo escogido de predestinados, que Tú debes formar en el mundo y del mundo: “Yo los elegí de en medio del mundo. Es un rebaño de corderos pacíficos, que Tú debes reunir en medio de tantos lobos. Una compañía de castas palomas y de águilas reales, en medio de tantos cuervos. Un enjambre de abejas, en medio de tantos zánganos. Una manada de ágiles ciervos, en medio de tantas tortugas. Un escuadrón de leones valerosos, en medio de tantas liebres tímidas.
“¡Señor, reúnenos de entre las gentes!”. Congréganos, reúnenos para que se dé toda la gloria a tu Nombre santo y poderoso.
Jn 15,19 Lc 10,3 Sal 105,47
Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)
Evangelio según san Mateo, 6: 5- 6 «Y cuando oráis, no seréis como los hipócritas que aman el orar en pie en la sinagoga, y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú cuando orares, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre, en secreto: Y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará». (vv. 5- 6)
Debe cerrarse la puerta, esto es, debe resistirse a la tentación carnal, para que la oración espiritual se dirija al Padre, y por eso se hace en lo íntimo del corazón donde se ruega al padre en lo escondido. Y por ello sigue: «Y tu Padre que ve en el secreto, te dará la retribución»
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
Antón Sánchez de Segovia fue un pintor español de estilo gótico, activo en Salamanca en la segunda mitad del siglo XIII
Capilla del Aceite de la Catedral Vieja de Salamanca.
Análisis crítico del Judaísmo La profecía de Daniel sobre las setenta semanas “tesis macabea”
Como es sabido, el Cristianismo es en cierto modo una “continuación” del Judaísmo hasta el punto que se habla en ocasiones de una “tradición judeo- cristiana”. No obstante, tanto Cristianismo como Judaísmo siguen siendo distintos y, por tanto, tiene que haber al menos un punto de divergencia entre ellos. ¿Y cuál es ese punto de divergencia? Pues una persona: Jesús de Nazareth. Los cristianos lo aceptan como el Mesías y los judíos aún lo rechazan. Es evidente, entonces, que la cuestión clave que tenemos que abordar en este capítulo es si efectivamente Jesús es el Mesías esperado por los judíos. Pues bien, al respecto nos encontramos con que hay muy buena evidencia de que Jesús es el Mesías. Una de las profecías que con más exactitud nos muestra ello es la llamada “profecía de las setenta semanas” del libro de Daniel.
“Setenta semanas han de pasar sobre tu pueblo y tu ciudad santa para poner fin a la rebelión y al pecado, para obtener el perdón por la maldad y establecer la justicia para siempre, para que se cumplan la visión y la profecía y se consagre el Santísimo. Debes saber y entender esto: Desde la salida de la palabra para restaurar y edificar Jerusalén hasta la llegada del Mesías, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos de angustia. Y después de sesenta y dos semanas le quitarán la vida al Mesías, pero no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el templo; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la multitud de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado caiga sobre el desolador” (Daniel 9: 24- 27).
Pues bien, para interpretar correctamente este pasaje debemos establecer primero el significado que tiene allí la palabra “semana”. Sucede que, a diferencia de nuestros días en que “semana” solamente se usa para nombrar un lapso de siete días, en la época de Moisés y los profetas esta se utilizaba también para nombrar un lapso de siete años. Así, por ejemplo, tenemos que después de que Jacob fue engañado cuando se le dio por mujer a Lea en lugar de a Raquel, Labán le propuso que trabajara otra “semana” para darle también a Raquel, diciendo: “Cumple la semana de esta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años” (Génesis 29: 27). Asimismo, en el propio libro de Daniel, cuando justo en el capítulo siguiente habla de “semanas”, se aclara que se trata de semanas de días: “No comí alimentos exquisitos, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas de días” (Daniel 10: 3). No habría necesidad de hacer tal aclaración si ya en lo precedente estaba hablando también de semanas de días. Por tanto, es claro que la profecía de Daniel se refiere a semanas de años
La objeción escéptica de la “tesis macabea”. De acuerdo con esta, “el libro de Daniel fue compuesto (…) en el segundo siglo [a.C.] por un autor (…) desconocido que se puso como un profeta del siglo sexto [a.C.] llamado Daniel y que pretendió ofrecer predicciones genuinamente inspiradas (vaticinia ante eventu) que en realidad no eran más que narraciones históricas”. De este modo, el autor básicamente estaría recogiendo en esa profecía lo que se halla en los libros 1 y 2 de Macabeos. Así, el Sumo Sacerdote Onías III, depuesto y expulsado de Jerusalén y luego asesinado en el 171 a.C., sería el “ungido” al cual “le quitarán la vida”; Antíoco IV, rey de Siria, sería el “príncipe que ha de venir” y que “destruirá la ciudad y el templo”; y la principal “abominación” en el Templo sería el sacrificio de un cerdo al dios Zeus en el 167 a.C. Esta tesis suena bien a oídos de los escépticos. Sin embargo, presenta varios problemas a la luz de la razón. Para empezar, hay problemas con el “punto de partida”. En efecto, si restamos los 483 años a la fecha de muerte de Onías III (171 a.C.) llegamos al 654 a.C., que no es para nada viable como punto de partida pues este debe necesariamente asociarse a “la salida de la palabra para restaurar y edificar Jerusalén” y para esa fecha esta ciudad ¡ni siquiera había sido destruida! En cuanto al “punto de llegada” también hay problemas pues luego de la muerte del ungido el “príncipe que ha de venir” debe “destruir la ciudad y el templo”, ¡pero resulta que Antíoco IV no destruyó el Templo sino que únicamente lo profanó! Más bien, fue el emperador romano Tito quien destruyó el Segundo Templo en el año 70, posteriormente a la muerte de Jesús y en el contexto de la expansión inicial del Cristianismo. Dados estos problemas, quienes suscriben la tesis macabea se ven forzados a sostener que las setenta semanas son simbólicas. Pero esa no es una buena escapatoria porque, contrariamente a lo que se esperaría si la mencionada tesis fuese cierta, los judíos de esa época no lo entendieron así. En efecto, como ha mostrado Beckwith, previo a la destrucción del Templo en el año 70, hubo tres esquemas cronológicos en la literatura judía: helenístico, esenio y farisaico. Algunos eran mesiánicos y otros no- mesiánicos pero “todos ellos se basaban en un cómputo de 490 años literales a partir de la profecía de Daniel”.
Adicionalmente, pese a que se pueden encontrar paralelos entre el libro de Daniel y la historia de los macabeos, el punto es que “dada la premisa [de la tesis macabea] de que Daniel (…) es un vaticinium ex evento y fue posiblemente escrito solo unos pocos meses luego de que ocurrieron los hechos, deviene en increíble que tan poco en el relato bíblico refleje los eventos registrados en 1 y 2 de Macabeos (…). Si el escritor del libro de Daniel fuera un autor macabeo, ¿por qué está tan silencioso respecto de las hazañas de los macabeos y sus fascinantes derrotas a Apolonio y Serón (1 Macabeos 3: 10- 26) y a Gorgias y Lisias (1 Macabeos 4: 1- 35)?”. Aun así, los escépticos apelan a la aparición de palabras en persa y griego en el libro de Daniel para aducir que se escribió en el siglo II. Sin embargo, respecto de las palabras persas tenemos que es absolutamente normal que el auténtico profeta Daniel las usara en su tiempo pues escribió después de que los persas se apoderaran de Babilonia y sirvió allí en la corte real, de modo que es natural que utilice palabras en tal idioma, más aún si estaba relacionado con cuestiones político- administrativas. De hecho, “también se ha descubierto que aproximadamente la mitad de las palabras persas usadas por el autor de Daniel aparecen principalmente en escritos en arameo pertenecientes al siglo VI a.C.” (10). En cuanto a las palabras griegas, resulta que son solo tres y se refieren a instrumentos musicales que bien podían ser parte del intercambio cultural ya en el siglo VI a.C. Por tanto, “lo verdaderamente insólito es que si el libro fue escrito, como afirma la crítica, en el año 165 a.C., solo contase con tres palabras de origen griego (…) cuando la helenización estaba en su apogeo”
J. Paul Tanner, ‘Is Daniel’s seventy-weeks prophecy Messianic? Part 2″, Bibliotheca Sacra, vol. 166,2009,p. 328.
Arthur Ferch, «The book of Daniel and the Maccabean thesis», Theology Papers and Journal Articles, Paper 6, 1983,p. 129
Roger Beckwith, «Daniel 9 and the date of Messiah’s coming in Essene, Hellenistic, Pharisaic, Zealot and Early Christian computation», Revue de Qumran, vol. 10, n% 4, 1981, pp 522-532.
J. Paul Tanner, «Is Daniel’s seventy-weeks prophecy Messianic? Part 2», Bibliotheca Sacra vol. 166, 2009, p. 333
Evis Carballosa, Daniely el Reino Mesiánico, Ed. Portavoz, Grand Rapids, 1999,p. 23