Buenos y santos sacerdotes, buenos y santos religiosos y misioneros


¿Cuál es, Señor, esa lluvia generosa que has preparado y escogido para tu heredad agobiada, sino estos santos Misioneros, hijos de María, tu Esposa, que debes reunir y separar del común de las gentes, para bien de tu Iglesia, tan debilitada y manchada por los crímenes de sus hijos?

Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)

Ahhh pero no es un problema de gęnėrø



Fuente de las cifras sobre süįcidio: Instituto Nacional de Estadística

Fuente sobre el rechazo del plan de la OMS: «España ignora a la OMS y sigue sin plan nacional para atajar los süįcidioz que suben un 10%» (ElDiario.es)

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Hubert van Eyck (Maaseik, hacia 1366–Gante, 1426) fue un pintor flamenco perteneciente al estilo flamenco dentro del periodo gótico, y hermano mayor de Jan van Eyck, además de su preceptor. Aunque se desconoce quién fue el mentor del mayor de los hermanos Van Eyck, hay indicios de que su padre se dedicó también a las artes plásticas, sospechándose pues que pudo influir en la educación pictórica de su hijo. En cualquier caso lo que queda claro es que la familia del pintor holandés estuvo muy vinculada al arte, ya que incluso una hermana de ambos, Margarita van Eyck, se dedicó también a la pintura. De Hubert apenas existen datos biográficos ni artísticos, tal es el grado de desconocimiento que se le ha llegado a llamar personnage de légende.

Adoración del Cordero Místico, pintado 1432

La sociedad de consumo



emerge a partir de un giro axial que va de la producción al consumo. Su formación es contemporánea con el keynesianismo, y con respecto a la doctrina de Keynes no es accidental sino esencial. De una ética basada en la producción se va pasando rápidamente a una ética basada en el consumo. El capitalismo que supo analizar Max Weber es cosa de otro tiempo. Consumir: modo de obrar a través del cual se promete la salvación de las masas. El goce deviene derecho y deber al mismo tiempo: el Estado de bienestar es precisamente eso, un Estado menos paternal que maternal, menos represivo que seductor. Así, la ética protestante que acompañó en gran medida el desarrollo capitalista irá siendo socavada hasta desaparecer en la práctica. Trabajo duro, ahorro, vocación, serán reemplazados por autorrealización, consumo y diversión. El crédito inmediato aumentará todavía más las posibilidades del consumo y sus plazos, y será, según Daniel Bell, un factor crucial para minar la ética al calor de la cual se formó el capitalismo. En consecuencia, «el hedonismo, la idea del placer como modo de vida, se ha convertido en la justificación cultural, si no moral, del capitalismo». Que el capitalismo socavaría sus propias bases morales fue algo que ya había anticipado el economista austríaco Joseph Schumpeter tiempo atrás. Baudrillard parece coincidir en esto, al menos parcialmente, con Bell: «Las incitaciones a gastar, a gozar, a no hacer cálculos (“Llévelo ahora, pague después”) reemplazaron las incitaciones “puritanas” a ahorrar, a trabajar, a crear el propio patrimonio». En una línea similar, Byung-Chul Han sostiene que en el actual sistema la racionalidad ha cedido y «en su lugar entra en escena la emocionalidad» en lo que es un «capitalismo de la emoción» que invita al consumo no calculado.


Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo, p. 33.


*Schumpeter ya destacaba en 1942 cómo el racionalismo que el capitalismo ayudó a coronar como lógica de todas las actividades e instituciones humanas socavaría los elementos extrarracionales de los que el propio capitalismo depende, entre ellos, por ejemplo, la familia burguesa, que significaba un freno al hedonismo y un motivo para proyectar a largo plazo.

Joseph Schumpeter, Capitalismo, socialismo y democracia, Tomo I (Barcelona: Folio, 1996). Especialmente los capítulos XI, XII y XIV. .

Baudrillard, La sociedad de consumo, p. 85. En otro trabajo, Baudrillard va por el mismo camino: «el crédito es mucho más que una institución económica: es una dimensión fundamental de nuestra sociedad, una ética nueva» (El sistema de los objetos, p. 111).

Profecía sobre Jesucristo, en el antiguo testamento Isaías 53



“¿ Quién va a creer lo que hemos oído? ¿A quién ha revelado el Señor su poder? El Señor quiso que su siervo creciera como planta tierna que hunde sus raíces en la tierra seca. No tenía belleza ni esplendor, su aspecto no tenía nada atrayente; los hombres lo despreciaban y lo rechazaban. Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento. Como a alguien que no merece ser visto lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta. Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades; el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas fuimos sanados. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros. Fue maltratado, pero se sometió humildemente y ni siquiera abrió la boca; lo llevaron como cordero al matadero, y él se quedó callado, sin abrir la boca, como una oveja cuando la trasquilan. Se lo llevaron injustamente y no hubo quien lo defendiera; nadie se preocupó de su destino. Lo cortaron de la tierra de los vivientes, le dieron muerte por los pecados de mi pueblo. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte porque nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso oprimirlo con el sufrimiento. Y puesto que él se entregó en sacrificio por el pecado tendrá larga vida y llegará a ver a sus descendientes; por medio de él tendrán éxito los planes del Señor. Después de tanta aflicción verá la luz, y quedará satisfecho al saberlo; el justo siervo del Señor liberará a muchos, pues cargará con la maldad de ellos. Por eso Dios le dará un lugar entre los grandes, y con los poderosos participará del triunfo, porque se entregó a la muerte y fue contado entre los malvados, cuando en realidad cargó con los pecados de muchos e intercedió por los pecadores” (Isaías 53: 1- 12)

No habléis mucho



Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8)

El Señor nos disuade con esto de la mucha conversación cuando oramos, como sucede cuando no le pedimos cosas convenientes, como son la adquisición del poder, la gloria, vencer a los enemigos y la abundancia de dinero. Aquí nos manda también no hacer oraciones largas. Digo largas no por el tiempo, sino por la multitud de aquellas cosas que se piden. Sin embargo, conviene que perseveren en la oración, según estas palabras del Apóstol: «Insistentes en la oración» ( Col 4,2 ). No porque el Apóstol haya querido que compusiésemos las oraciones de diez mil versos, sino que las anunciásemos con el corazón. Lo cual indica en secreto, cuando dice: «No habléis mucho»

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 19,3- 4

Oración

Ceñid vuestras cinturas, y tened en vuestras manos las luces ya encendidas

Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Por ello las jacularorias



Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8)

No es orar hablando mucho, como piensan algunos, el orar largo tiempo. Una cosa es hablar mucho y otra cosa es un afecto prolongado.

Del mismo Dios se ha escrito que pasaba las noches en oración ( Lc 6 ), y que rezaba por mucho tiempo ( Lc 22 ), para darnos ejemplo. Se dice que nuestros hermanos de Egipto tienen frecuentes oraciones, pero muy cortas, y jaculatorias pronunciadas de un modo secreto, temerosos de que la intención, que tan necesaria es al que ora, no pueda prolongarse mucho tiempo con la energía de su fervor. Con esto nos enseñan que no debe violentarse ese movimiento del alma para hacerlo durar mucho tiempo, ni interrumpirlo bruscamente si quiere continuar. Lejos de la oración las muchas palabras, pero no falte la oración continuada si la intención persevera fervorosa. Hablar mucho en la oración es tratar una cosa necesaria con palabras superfluas.

Orar mucho es pulsar con ejercicio continuado del corazón, a Aquel a quien suplicamos. Pues, de ordinario, este negocio se trata mejor con gemidos que con discursos, mejor con lágrimas que con palabras

San Agustín, Ad Probam, epístola 130,10

Oración

La gracia del Espíritu Santo ilumine nuestros sentidos y corazones. Amén