Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiene que ser elevado el Hijo del hombre,
para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 3, 7b-15.

Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Croce Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».
Nicodemo le preguntó:
«¿Cómo puede suceder eso?».
Le contestó Jesús:
«¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

Palabra del Señor.

Sobre los Santos


16:9 «Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.
Evangelio según San Lucas

Evangelios



De ahí que haya prevalecido llamarse libro de moral el Evangelio según San Mateo, porque las costumbres se dicen propiamente del hombre, y no de otro ser. San Marcos es reconocido bajo la figura de león, porque comienza su relato con la expresión del poder divino en estos términos: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. San Lucas es reconocido bajo la figura de toro, porque empieza su libro hablando del sacerdocio, y el becerro es la víctima inmolada por el sacerdote. A San Juan se le da la figura del águila, porque ha expresado los milagros de la Resurrección divina

San Ambrosio, commentarium in Lucam, pref

La Nueva Era

“El trasfondo filosófico de todo este movimiento se halla en el fenómeno de la postmodernidad que niega el principio de la razón, por eso abunda la explosión de irracionalismos… ahora cuenta la intuición, el deseo, la pasión, la fantasía”[1].

La Nueva Era se sustenta en la constelación zodiacal, los signos, de ahí que sus promotores hablen de cuatro grandes eras; eras que, según ellos, se rigen por las estrellas y la posición de los astros:

Era de Tauro (4230 a.C): época en que los Israelitas adoraban becerros, por ello recibe este nombre.

Era de Aries (2160 a.C): el pueblo de Israel empieza a ofrecer corderos en sacrificio.

Era de Piscis (Año 0): dominada por el cristianismo.

Era de Acuario o Nueva Era (2026 d.C): esta era se encuentra representada por el signo zodiacal de Acuario, cuyo símbolo es un hombre con un cántaro de agua, la cual se esta derramando, de manera que forma una corriente. Esto quiere decir, que la Era de Acuario o Nueva Era, es un tiempo donde todo fluye, todo cambia, donde no hay más cosas fijas, y donde desaparecerá el cristianismo. Este es su objetivo.

“El dragón vomitó de su boca como un río de agua, detrás de la mujer, para arrastrarla con su corriente” (Ap 12,15). La Nueva Era es esa corriente de agua que quiere arrasar con la Iglesia Católica, y así, con la fe en nuestro Señor Jesucristo

DEL CAUTIVERIO DE LOS SANTOS, Y CÓMO JAMÁS LES FALTÓ EL DIVINO CONSUELO



Si dijesen que muchos cristianos fueron llevados en cautiverio, confieso que fue infortunio grande si, por acaso, los condujeron donde no hallasen a su Dios; mas, para templar esta calamidad, tenemos también en las sagradas letras grandes consuelos. Cautivos estuvieron los tres jóvenes, cautivo estuvo Daniel y otros profetas, y no les faltó Dios para su consuelo. Del mismo modo, tampoco desamparó a sus fieles en el tiempo de la tiranía y de la opresión de gente, aunque bárbara, humana, el mismo que no desamparó a su profeta ni aun en el vientre de la ballena32. A pesar de la certeza de estos hechos, los incrédulos a quienes instruimos en estas saludables máximas intentan desacreditarlas, negándolas la fe que merecen, y, con todo, en sus falsos escritos creen que Arión Metimneo, famoso músico de cítara, habiéndose arrojado al mar, le recibió en sus espaldas un delfín y le sacó a tierra; pero replicarán que el suceso de Jonás es más increíble, y, sin duda, puede decirse que es más increíble, porque es más admirable, y más admirable, porque es más poderoso

Catedral de Córdoba, columna donde fue atado un cristiano, nuestras que está era mezquita, en donde tallo con sus uñas una Cruz
De civitate Dei. Agustín de Hipona 412- 426 DC

La oración contemplativa



La elección del tiempo y de la duración de la oración contemplativa depende de una voluntad decidida, reveladora de los secretos del corazón. No se hace contemplación cuando se tiene tiempo, sino que se toma el tiempo de estar con el Señor con la firme decisión de no dejarlo y volverlo a tomar, cualesquiera que sean las pruebas y la sequedad del encuentro. No se puede meditar en todo momento, pero sí se puede entrar siempre en contemplación, independientemente de las condiciones de salud, trabajo o afectividad. El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe

La entrada en la contemplación es análoga a la de la Liturgia eucarística: “recoger” el corazón, recoger todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del Señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia de Aquel que nos espera, hacer que caigan nuestras máscaras y volver nuestro corazón hacia el Señor que nos ama, para ponernos en sus manos como una ofrenda que hay que purificar y transformar

Oración

Cristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre: A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Si habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de allá arriba,
donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 3, 1-8.

El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

HABÍA un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

Palabra del Señor.

Santo Sacrificio de la Misa

Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella

San Juan María Vianney

Evangelios



En su Ascensión puso de manifiesto su divinidad. San Mateo nos es representado por el hombre, porque se detiene principalmente en la humanidad de Jesucristo; San Marcos por el león, porque trata de su Resurrección; San Lucas por el becerro, porque se ocupa del sacerdocio; San Juan por el águila, porque él escribió sobre los misterios divinos

La glosa, sobre el cap. 1 de Ezequiel