Mes: febrero 2018

Pascua

El pueblo de Dios, desde la ley mosaica, tuvo fiestas fijas a partir de la Pascua, para conmemorar las acciones maravillosas del Dios Salvador, para darle gracias por ellas, perpetuar su recuerdo y enseñar a las nuevas generaciones a conformar con ellas su conducta. En el tiempo de la Iglesia, situado entre la Pascua de Cristo, ya realizada una vez por todas, y su consumación en el Reino de Dios, la liturgia celebrada en días fijos está toda ella impregnada por la novedad del Misterio de Cristo

Oración

Padre clementísimo, tu unigénito Hijo, Jesucristo nuestro Señor, aquí derramó lágrimas de compasión por las futuras desdichas de Jerusalén, compadécete de nosotros, tus fieles, y haz que la confesión de nuestras culpas nos obtengan tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida.

EVANGELIO
Mt 20, 17-28.

Lo condenarán a muerte.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará». Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor

Las dos opciones de Maria

En el momento de la Anunciación, Maria joven inteligente y reflexiva, midió exactamente su enorme responsabilidad. Delante de ella se levantaba alta como una muralla, la responsabilidad histórica. Y delante de la muralla estaba ella, solitaria e indefensa. Se le había hecho una pregunta y ella debía responder.

Según sea su respuesta, se desequilibrará la normalidad de su vida, ella lo sabe. Si la joven responde que no, su vida trascurrirá tranquilamente, sus hijos crecerán, vendrán los nietos, y su vida acabará normalmente, en el perímetro de las montañas de Nazareth.

Si la respuesta es eventualmente afirmativa, arrastrará consigo serias implicaciones, se desencadenará un verdadero caos sobre la normalidad de su existencia ordenada y tranquila. Tener un Hijo antes de casarse, implica para ella el libelo de divorcio de parte de Jose, ser apedreada por adultera, quedar socialmente marginada, y quedar estigmatizada con la palabra más ofensiva para una mujer en aquellos tiempos: harufá (la violada).

Además, más allá de las consideraciones humanas y sociales, ser Madre del Mesías implicaba, -ella lo sabia- entrar en el circulo de una tempestad: ser bandera de contradicción, la fuga de Egipto, la persecusion, el desastre del Calvario, caminos de sangre y días de lagrimas.

Y la pobre muchacha salta, solitariamente como adulta en la fe por encima de todas las perplejidades y preguntas y, llena de paz, humildad y dulzura, confía y se entrega: HÁGASE

Maria se expone al riesgo, y da el si de su vida sin otro motivo mas que su fe y su amor

Si la fe se caracteriza precisamente por la decisión arriesgada y la soledad sobre la carga impuesta por Dios, la Fe de Maria es única. Ella es el prototipo del creyente

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El Silencio de Maria, Ignacio Larrañaga

Año litúrgico

La santa Madre Iglesia considera que es su deber celebrar la obra de salvación de su divino Esposo con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año. Cada semana, en el día que llamó “del Señor”, conmemora su resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua. Además, en el ciclo del año desarrolla todo el Misterio de Cristo. Al conmemorar así los misterios de la redención, abre la riqueza de las virtudes y de los méritos de su Señor, de modo que se los hace presentes en cierto modo, durante todo tiempo, a los fieles para que los alcancen y se llenen de la gracia de la salvación” (SC 102).

Oración

Señor, vela con amor continuo sobre tu Iglesia, y, pues sin tu ayuda no puede sostenerse lo que se cimienta en la debilidad humana, protege a tu Iglesia en el peligro y mantenla en el camino de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor

Evangelio

Apartaos de vosotros todos vuestros delitos —dice el Señor—, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.

EVANGELIO
Mt 23, 1-12.

Ellos dicen, pero no hacen.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor