Oración

Ábreme, Señor, los ojos. Y contemplaré las maravillas de tu voluntad

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Aceptad dócilmente la palabra que ha sido sembrada en vosotros y es capaz de salvaros.
Aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 24-30.

Los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. El le dijo:
–Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.
Pero ella replicó:
–Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.
El le contestó:
–Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija. Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Palabra del Señor

Sobra y piedra

Dios es impalpable como una sombra y al mismo tiempo sólido como una roca. El padre es eminentemente, misterio, y el misterio no se deja atrapar ni analizar. El misterio simplemente, se acepta en silencio. (El silencio de María). I. Larrañaga

Cordero

El Apocalipsis de san Juan, leído en la liturgia de la Iglesia, nos revela primeramente que «un trono estaba erigido en el cielo y Uno sentado en el trono» (Ap 4,2): «el Señor Dios» (Is 6,1; cf Ez 1,26-28). Luego revela al Cordero, «inmolado y de pie» (Ap 5,6; cf Jn 1,29): Cristo crucificado y resucitado, el único Sumo Sacerdote del santuario verdadero (cf Hb 4,14-15; 10, 19-21; etc), el mismo «que ofrece y que es ofrecido, que da y que es dado» (Liturgia Bizantina. Anaphora Iohannis Chrysostomi). Y por último, revela «el río de agua de vida [] que brota del trono de Dios y del Cordero» (Ap 22,1), uno de los más bellos símbolos del Espíritu Santo (cf Jn 4,10-14; Ap 21,6).

Cordero de Dios que quieras el pecado del mundo

Oración

Señor, tú eres mi lámpara, tú alumbras mis tinieblas.

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 14-23

Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
–Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oir que oiga. Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la comparación. El les dijo:
–¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina. (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió:
–Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.

Palabra del Señor

Abandono

Abandónate, en silencio, al Señor y pon tu confianza en El. Salmo 36

Madre inmaculada

(Homilía I en la Natividad de la Santísima Madre de Dios)
San Andrés de Creta siglo VII

Exulte hoy toda la creación y se estremezca de gozo la
naturaleza. Alégrese el cielo en las alturas y las nubes esparzan la
justicia. Destilen los montes dulzura de miel y júbilo las colinas,
porque el Señor ha tenido misericordia de su pueblo y nos ha
suscitado un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, es
decir, en esta inmaculadísima y purísima Virgen por quien llega la
salud y la expectación de los pueblos.

Que las almas buenas y agradecidas entonen un cántico de
alegría; que la naturaleza convoque a todas las criaturas para
anunciarles la buena nueva de su renovación y el inicio de su
reforma (…). Salten de alegría las madres, pues la que carecía de
descendencia [Santa Ana] ha engendrado una Madre virgen e
inmaculada. Alégrense las vírgenes, pues una tierra no sembrada
por el hombre traerá como fruto a Aquél que procede del Padre sin
separación, según un modo más admirable de cuanto puede
decirse. Aplaudan las mujeres, pues si en otros tiempos una mujer
fue ocasión imprudente del pecado, también ahora una mujer nos
trae las primicias de la salvación; y la que antes fue rea, se
manifiesta ahora aprobada por el juicio divino: Madre que no
conoce varón, elegida por su Creador, restauradora del género
humano.

Que todas las cosas creadas canten y dancen de alegría, y
contribuyan adecuadamente a este día gozoso. Que hoy sea una y
común la celebración del cielo y de la tierra, y que cuanto hay en
este mundo y en el otro hagan fiesta de común acuerdo. Porque
hoy ha sido creado y erigido el santuario purísimo del Creador de
todas las cosas, y la criatura ha preparado a su Autor un
hospedaje nuevo y apropiado.

Hoy la naturaleza, antiguamente desterrada del paraíso, recibe
la divinidad y corre con paso alegre hacia la cima suprema de la
gloria.

Hoy Adán ofrece María a Dios en nuestro nombre, como las
primicias de nuestra naturaleza; y estas primicias, que no han sido
puestas con el resto de la masa 1, son transformadas en pan para
la reparación del género humano.

Hoy se pone de manifiesto la riqueza de la virginidad, y la Iglesia,
como para las bodas, se embellece con la perla inviolada de la
verdadera pureza.

Hoy la humanidad, en todo el resplandor de su nobleza
inmaculada, recibe el don de su primera formación por las manos
divinas y reencuentra su antigua belleza. Las vergüenzas del
pecado habían oscurecido el esplendor y los encantos de la
naturaleza humana; pero nace la Madre del Hermoso por
excelencia, y esta naturaleza recobra en Ella sus antiguos
privilegios y es modelada siguiendo un modelo perfecto y
verdaderamente digno de Dios. Y esta formación es una perfecta
restauración; y esta restauración una divinización; y ésta, una
asimilación al estado primitivo (…).

Hoy ha aparecido el brillo de la púrpura divina, y la miserable
naturaleza humana se ha revestido de la dignidad real.

Hoy, según la profecía, ha florecido el cetro de David, la rama
siempre verde de Aarón, que para nosotros ha producido Cristo,
rama de la fuerza.

Hoy, de Judá y de David ha salido una joven virgen, llevando la
marca del reino y del sacerdocio de Aquél que, según el orden de
Melquisedec recibió el sacerdocio de Aarón.

Hoy la gracia, purificando el efod místico del divino sacerdocio,
ha tejido—a manera de símbolo—el vestido de la simiente levítica,
y Dios ha teñido con púrpura real la sangre de David.

Por decirlo todo en una palabra: hoy comienza la reforma de
nuestra naturaleza, y el mundo envejecido, sometido ahora a una
transformación totalmente divina, recibe las primicias de la
segunda creación

Sacramentos

«Unde sacramentum est signum rememorativum eius quod praecessit, scilicet passionis Christi; et desmonstrativum eius quod in nobis efficitur per Christi passionem, scilicet gratiae; et prognosticum, id est, praenuntiativum futurae gloriae» («Por eso el sacramento es un signo que rememora lo que sucedió, es decir, la pasión de Cristo; es un signo que demuestra lo que se realiza en nosotros en virtud de la pasión de Cristo, es decir, la gracia; y es un signo que anticipa, es decir, que preanuncia la gloria venidera») (Summa theologiae 3, q 60, a 3, c.)

Oración

Líbrenos Dios de gloriarnos si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salvación, vida y resurrección