¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
3 vía, consideración

“No es posible una cadena infinita de dependencia ontológica; por tanto, es necesario llegar a un Ser Subsistente”. Sobre la imposibilidad de los procesos infinitos (incluso de dependencia ontológica) ya hemos hablado bastante en la explicación de las dos vías anteriores. Por tanto, aquí nos limitaremos a ilustrar esta vía por medio de dos ejemplos.

Primer ejemplo: Supongamos que un día vemos una larga cadena que llega de la tierra hasta el cielo y cuyos eslabones de más arriba se pierden entre las nubes. Inmediatamente nos preguntamos: “¿Cómo se sostiene esa cadena?, ¿de dónde cuelga?” Entonces viene alguien y nos dice: “El primero, empezando desde abajo, cuelga del segundo, el segundo del tercero, y así sucesivamente, remontándose hasta las nubes”. ¿Le creeríamos? Obviamente que no porque si así fuera la cadena ya hubiera caído a tierra pues las nubes no pueden sostener nada por sí mismas. Pero dado que la cadena está en pie es absolutamente necesario suponer que existe un primer eslabón fijado en alguna parte para que sostenga a los demás. Análogamente, es necesario arribar hacia un Ser Subsistente.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Los ángeles le servían



Evangelio según san Mateo, 4: 8- 11 Otra vez el demonio lo llevó a la cumbre de un monte elevado, y le manifestó todos los reinos del mundo, y su gloria, y le dijo: «Todas estas cosas te daré, si postrándote me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Retírate, Satanás, está escrito, pues, que adorarás al Señor tu Dios, y sólo a El servirás». Entonces lo dejó el diablo y los ángeles se aproximaron prestándole auxilios. (vv. 8- 11)

No dijo, pues: «bajando los ángeles», para manifestar que siempre estaban con El en la tierra para su servicio. Pero, entonces se retiraron de El por orden de Dios, para que el diablo pudiese tentar a Cristo, no fuera que, viendo a los ángeles cerca de El, no se atreviese a aproximarse. No sabemos en qué forma le servían, si sanándolo de las enfermedades, si ayudándolo en la corrección de las almas o si ayudándolo a ahuyentar las tentaciones. Todas estas son las cosas que hace por medio de los ángeles, de modo que, cuando éstos lo hacen, parece que es El mismo quien lo hace. Sin embargo, debe saberse que no lo asistían por necesidad de limitado poder, sino en honra de su infinita potestad. No se dice que lo ayuden, sino que lo sirven

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5

Oración

Señor, tú me sondeas y me conoces; ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada?

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 10, 28-31.

Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

Palabra del Señor.

La Religión Masónica



Consideraciones teológicas

Semejante concepción del mundo, en la misma sencillez y hasta simpleza de sus grandes líneas (autosuficiencia de la razón, progresismo terreno, absoluta libertad individual, laicismo radical y rechazo del orden sobrenatural cristiano), tiende a la sustitución del Reino de Dios por el reino del hombre.

De todos modos, aun admitido el Ser Supremo, el Arquitecto, la «Luz astral», el Ignoto, en verdad no sabemos bien Quién es y, por el otro extremo, se absolutiza el mundo del Hombre, con mayúscula, o el ámbito de la abstracta y absoluta Humanidad. Desde el punto de vista de la fe cristiana, la exaltación del «mundo», contrapuesto al Reino sólo tiene una Cabeza misteriosa: el «dios de este mundo», el arconte por el cual «entró la muerte en el mundo» (Sab. 2, 23-4). No hay término medio para un cristiano: toda visión de la realidad que reduzca el todo al ámbito de la plena autonomía de la razón finita manifiesta este misterioso «cuerpo de muerte» (Rom 7, 25) que, como contraimagen del Cuerpo Místico, tiene por cabeza al ^príncipe de este mundo» (Jn. 14, 30) de cuyo poder hemos sido rescatados por Cristo. De ahí que el demonio sea «homicida desde el principio» (Jn. 8, 44) y, por eso, autor de la muerte.

Como en la Iglesia, hay también una jerarquía de las tinieblas (una suerte de anti-Jerarquía) que a sí misma se muestra cuando dice «legión es mi nombre, porque somos muchos» (Mar. 5, 1). Lo que quiero manifestar es que, a la luz de la fe cristiana, toda sociedad que, desde la «iniciación» hasta el grado supremo proponga la laicización y secularización total del hombre y de la vida, cae bajo el dominio del príncipe de este mundo; no se trata, pues, de un invento tremendista con afán de impresionar, sino de la más ortodoxa doctrina cristiana.

Por eso, no necesito frecuentar documentos secretos, ni tener ante la vista fotografías de machos cabríos, ni simbología satánica, para estar previamente seguro del verdadero carácter de las sociedades secretas (sean o no masónicas) que «maquinan contra la Iglesia», como dice el nuevo Código de Derecho Canónico (c. 1374).

A sectas anticristianas y judaizantes parece haberse referido San Juan con la expresión «sinagoga de Satanás» (Ap. 2, 9) en su carta a la Iglesia de Esmirna; aquellas sectas maquinaban contra la verdadera Iglesia de Cristo. Por eso, cuando algunos se escandalizan porque Pío IX reuniera a estas sectas con la denominación de «sinagoga de Satanás», no perciben que el Papa no hacía otra cosa que citar a San Juan y calificar teológicamente a una sociedad naturalista y secularizante. Y lo mismo se diga de otras fuertes expresiones de los Pontífices de la Iglesia verdadera

ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos

Cuando el hombre se entrega, Dios obra.



Lo cual es la obra perfecta del puro amor. Porque ese amor, que fué viviendo, que fué creciendo por los caminos del conocer…, cuando llega a ser sumo, total; cuando con todo el corazón, porque ya no le quedan capacidades amorosas para amar nada fuera de Dios, pues a sí mismo se niega y de todas las criaturas prescinde y para todas y para sí mismo queda como muerto, cuando esto ocurre, el hombre se entrega… Como muerto a la vida de imperfección que llevaba, dirigida por su razón, por su prudencia, por su egoísmo, más o menos disimulado. Como muerto a una vida que era incompatible con la vida sobrenatural, tan sólo sobrenatural; con la vida de Dios, que en él va a comenzar ahora plenamente.

Y entonces es cuando el hombre se convierte en un miembro vivo y perfectamente sano del Cuerpo místico de Jesucristo, dócilísimo a la acción vital de la Cabeza, dócilísimo a la dirección y al imperio y a la acción vital de su Santo Espíritu, que ya sin estorbos ni resistencias toma posesión del alma. Nuestro yo queda allí, pero totalmente entregado al yo divino, sumado al yo divino, como si a Cristo le ofreciéramos une humanité de surcroit, como dice sor Isabel de la Trinidad; una humanidad sobreañadida, a la que en el seno purísimo de María se dignó tomar por nosotros y para redención nuestra.

Le ofrecemos a Cristo nuestra pobre humanidad personal, ya purificada y sublimada por su gracia y por su amor, para que en ella pueda El seguir viviendo sobre la tierra y continuando su obra redentora. Y asi es como puede llegar el hombre a decir: «Ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí».

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

¿Cómo se demuestra, por la existencia del universo, la existencia de Dios?



La razón nos dice que no hay efecto sin causa. Vemos un edificio, un cuadro, una estatua: al punto se nos ocurre la idea de un constructor, de un pintor, de un escultor, que hayan hecho esas obras. Del mismo modo, al contemplar el cielo, la tierra y todo cuanto existe, pensamos que todo ello debe tener una causa; y esa causa primera del mundo, le llamamos Dios:

Luego por la existencia del universo, podemos demostrar la existencia de Dios. En efecto:

1º El universo no ha podido hacerse a sí mismo.
2º No es fruto de la casualidad.
3º No ha existido siempre.

Luego debe la existencia a un Ser supremo y distinto de él.

1º El universo no ha podido hacerse a sí mismo, porque lo que no existe, no puede obrar, y consiguientemente, no puede darse la existencia. El ser que no existe, es nada, y la nada, nada produce.
2º El universo no es fruto de la casualidad, porque la casualidad no existe, y por lo tanto, nada puede producir. La casualidad es una palabra que el hombre ha inventado para ocultar su ignorancia y para explicar los hechos cuyas causas desconoce.
3º El universo no ha existido siempre. Así lo reconocen a una todas las ciencias; la geología, la astronomía, la biología, etc., todas sostienen que el mundo tuvo que tener un principio.

Tres caracteres señala la Filosofía al ser eterno: es necesario, inmutable e infinito. Ahora bien:

1º El mundo es material, y el ser material no puede ser necesario. Ninguna de sus partes existe necesariamente, pues se puede prescindir perfectamente de ésta o aquélla. Una montaña, o un río, o un árbol, podrían no existir. Luego si ninguna de las partes es de por sí necesaria, tampoco será necesario el todo.
2º El mundo no es inmutable. Si contemplamos la naturaleza material que nos rodea, vemos que en ella todo nace, todo perece, todo se renueva: las plantas, los animales, el hombre<
3º El mundo no es infinito, pues siempre es posible suponer un mundo más hermoso y más perfecto que el que existe. Por consiguiente tampoco es eterno, porque la eternidad – que es una perfección infinita – sólo puede hallarse en un ser infinito. Si, pues, el mundo no ha existido siempre, entonces es una obra que supone un obrero de la misma manera que el reloj supone un relojero, etc.

CONCLUSIÓN: La existencia del universo demuestra la existencia de un Ser Supremo, causa primera de todos los seres. Ese ser supremo es Dios.

NARRACIÓN. – Durante la revolución de 1793 decía el impío Carrier a un campesino de Nantes: – Pronto vamos a convertir en ruinas vuestros campanarios y vuestras escuelas. – Es muy posible – respondió el campesino – pero nos dejaréis las estrellas; y mientras ellas existan, serán como un alfabeto del buen Dios, en el que nuestros hijos podrán deletrear su augusto nombre. No se precisan largos discursos para demostrar que Dios existe: basta abrir los ojos, y contemplar las maravillas del mundo exterior

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Todo ser contingente requiere de otro para existir



La veracidad de la segunda premisa se deriva directamente de nuestra primera definición de “ser contingente”. Efectivamente: dado que un ser contingente es un ser que depende de otro para existir, se sigue que todo ser contingente requiere de otro para existir. Analicemos ahora la segunda definición. De acuerdo con ésta un ser contingente es aquel que tiene la posibilidad de no-ser. Ahora bien, “es imposible que seres de tal condición hayan existido siempre, ya que lo que tiene la posibilidad de no-ser hubo un tiempo en que no fue”. ¿Por qué? Porque si tienen la posibilidad de no-ser, ello implica que no tienen en sí la plenitud del ser y que, por tanto, no existen necesariamente y desde siempre. Pero, dado que “lo que todavía no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe”, tendremos que la existencia de cualquiera de estos seres ha de haber sido causada por otro ya existente. De este modo, también con esta definición llegamos a que todo ser contingente requiere de otro para existir.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Qué dulce al paladar tu promesa, Señor. Más que miel en la boca

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriqueceros con su pobreza.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 10, 17-27.

Vende lo que tienes y sígueme.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo Puede todo».

Palabra del Señor