Aleluya, aleluya, aleluya. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mc 10, 13-16.
Quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.
Sí, tan ciertos podemos estar de que Dios existe, como de que existe el sol. Es verdad que a Dios no lo vemos con los ojos corporales, porque es un espíritu puro; pero son tantas las pruebas que demuestran, sin lugar a dudas, su existencia, que sería necesario haber perdido por completo la inteligencia, para afirmar que Dios no existe. No puede la mente humana comprender la naturaleza íntima de Dios ni los misterios de la vida divina; pero sí puede establecer con plena certeza el hecho de su existencia y conocer algunas de sus perfecciones. A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por la vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor, cuya es la obra – puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo –, así también, podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe.
Esto es lo que afirma el Concilio Vaticano I: “Con la luz natural de la razón humana puede ser conocido con certeza, por medio de las cosas creadas, el Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro”
R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA
Gran Maestre el señor Wilson: «La masonería no persigue el triunfo de ningún tipo de gobierno determinado, ni de implantar una forma de Estado en particular. Su fin primordial es —a través de sus hombres— el de crear en cada época y sociedad las condiciones favorables para los carnbios que en todo orden se producen luchando para mantener y ampliar, cada vez más, los valores esenciales de la persona humana, individual y socialmente.
Con su lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad o con sus ideas, lo masónico estuvo presente en las dos revoluciones inglesas de 1648 y 1688; en la revolución norteamericana de 1776, la Francesa de 1789, en la independencia hispanoamericana (?), en la Reforma de Benito Juárez, en México; o en la Revolución española de 1936″7.
En este mismo texto debe observarse que para la masonería, más allá de la accidentalidad de un tipo de gobierno o una forma de Estado (sea cual fuere), «su fin primordial es… el de crear en cada época y sociedad las condiciones favorables para los cambios» en orden a los valores de la persona. Nada se dice de estos valores que, de todos modos, se engarzan en una concepción progresiva de cambios irreversibles; trátase, pues, de «unir a los hombres en aquellos principios comunes á todos*, lejos de todo fanatismo y superstición, practicando la más completa tolerancia.
El fanatismo y la superstición se han identificado siempre con el Catolicismo (en el lenguaje del liberalismo extremo), y la «tolerancia» nada tiene que ver con el amor o caridad cristiana sino con la igualación de todas las religiones y la indistinción de la verdad y el error.
Es una concepción «filantrópica, filosófica y progresiva» de la realidad humana en la mera línea de la temporalidad histórica, en la que verdad y error son relativos a la situación concreta. Al final de este proceso progresivo aparece sólo la imagen de una religión de la Humanidad de la cual está excluido, absolutamente, el Cristianismo desde que está excluida la Revelación y la Divinidad de Cristo. En el sentido cristiano, no hay salvación
ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos
—Este preguntar del hombre puede ser en formas variadísimas. Una desgracia nos puede hacer preguntar por la causa de la misma. Y, si ahondamos lo bastante, nos encontraremos con Dios, que comienza a respondernos. Un fenómeno de la naturaleza, o el orden del Universo, la marcha de la Historia, o el origen de la autoridad—si ésta ha de ser verdadera—, o del Derecho o de la Moral…
En todo esto, si ahondamos, si preguntamos, Dios comienza a respondernos por medio de la razón. Otras veces el hombre pregunta: ¿Qué haré para ser feliz? ¿Dónde está la felicidad? ¿Dónde la verdad y el bien que ansio?… Otras, como San Pablo: ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?… O ¿quién podrá traer la paz a la tierra?… La paz del alma, la paz de las sociedades… Y Dios sigue respondiendo por medio de la razón, o por medio de un consejero, o por medio de un libro humano, o por medio de un libro divino, escrito por El mismo (Sagrada Escritura), o, en fin, por una iluminación interior, como muchas veces ocurre con los que se convierten.
El caso es preguntar con ansias de saber. Preguntar sin tregua ni descanso. Preguntarse a sí mismo y preguntar a todas las criaturas. Con reconocimiento de nuestra radical incapacidad; con un sincero deseo de obtener respuesta y, una vez obtenida, aceptarla. Cuando así se pregunta, Dios responde
TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P
El segundo grupo de trânsêxûalës es aquel de hombres con tendencia a la mujer (aunque algunos pueden tener tendencia al mismo sexo simultáneamente) y que padecen un trastorno psiquiátrico del grupo de las “parafilias” llamado “autōgīnęfiliā”. Las “parafilias” se definen como trastornos psiquiátricos que se manifiestan como un interés erótico inusual, intenso y persistente, algunos de los cuales son violentos (tales como la pèdōfïlįå y el sadomasoquismo) y otros no (por ejemplo, el fetichismo y la autōgīnęfiliā). Dentro de la categoría de las parafilias se encuentra la autōgīnęfiliā, la cual designa el trastorno por el cual el hombre desea hacerse pasar por el cuerpo de las personas o cosas a las que es atraído sexualmente. El nombre de “autōgīnęfiliā”, entonces, indica que el hombre experimenta atracción hacia la mujer, pero esto ocurre cuando la mujer es él mismo. Por eso el término científico está compuesto por “auto” (en referencia a sí mismo), gine (mujer) y filia (amor). Es decir, la autōgīnęfiliā se manifiesta como una auto excitación sexual cuando el hombre se viste como mujer (travęstismo) y se excita con la mujer que ve (o sea, se ve a él mismo “transformado” en mujer). El término fue acuñado por el Dr. Ray Blanchard, quien es el especialista más importante en el tema, con el fin de expresar esta experiencia erótica del hombre consigo mismo como mujer
Blanchard, Ray. «Clinical observations and systematic studies of autõgynephilįâ», Journal of sex & marital therapy, 1991, 17, no. 4, Pp. 235-251; Blanchard,Ray.»The she-male phenomenon and the concept ofpartial autõgynephilįâ», Journal of sex & marital the- rapy, 1993, 19, no. 1, Pp. 69-76; Blanchard, Ray. «Early History of the Concept of autõgynephilįâ», Archives of Sexual Behavior, 2005, 34, no. 4, pp. 439-446; Blanchard, Ray. «Typology of male-to-female transse-xuªlism» Archives of sexual behavior, 1985, 14, no. 3, pp. 247-261; Blanchard, Ray. «Partial versus com-plete autõgynephilįâ and gender dysphoria», Journal ofsex & marital therapy, 1993, 19, no. 4, Pp. 301-307; Blanchard, Ray, L. H. Clemmensen, y B. W. Steiner.»Heterosexual and hõmosexual gender dysphoria», Ar-chives of sexual behavior, 1987, 16, no. 2, pp. 139-152; Blanchard, Ray y S. J. Hucker. «Age, trânsvęstism, bon-dage, and concurrent paraphilic activities in 117 fatal cases of autoerotic asphyxia» The British Journal of Psy-chiatry, 1991, 159, no. 3, pp. 371-377; Blanchard, Ray. «The Concept of autõgynephilįâ and the Typology of Male Gender Dysphoria», The Journal of Nervous andMental Disease, 1989, 177, no. 10, Pp. 616-623.
el argumento de la contingencia Enunciación La tercera y más directa vía para demostrar la existencia de Dios se funda en la contingencia de los seres y se estructura como sigue: 1. Es evidente, y nos consta por nuestra experiencia directa del mundo, que existen seres contingentes, es decir, seres que dependen de otros para existir. 2. Ahora bien, como acabamos de decir, un ser contingente depende de otro para existir. Entonces, si hallamos que existe un ser contingente es necesario inferir que existe otro ser del cual depende este. 3. Pero si asumimos que todos los seres son contingentes tendremos que este primero dependerá de un segundo, que será contingente, de modo que dependerá de un tercero, también contingente, y así sucesivamente. Mas no se puede seguir así indefinidamente porque de ser ese el caso no podría existir ningún ser puesto que una cadena infinita de dependencia ontológica es absurda. Por consiguiente, es necesario postular la existencia de un Ser Subsistente, es decir, de un ser que no dependa de ningún otro para existir sino tenga plenamente en Sí mismo todo el fundamento del ser.
Este Ser Subsistente que no depende de ningún otro para existir y que se constituye como el fundamento de la existencia de todos los demás seres es Dios. 5. Luego, Dios existe.
Evangelio según san Mateo, 4: 8- 11 Otra vez el demonio lo llevó a la cumbre de un monte elevado, y le manifestó todos los reinos del mundo, y su gloria, y le dijo: «Todas estas cosas te daré, si postrándote me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Retírate, Satanás, está escrito, pues, que adorarás al Señor tu Dios, y sólo a El servirás». Entonces lo dejó el diablo y los ángeles se aproximaron prestándole auxilios. (vv. 8- 11)
Todas las cosas que se hacen en el mundo por medio de la iniquidad (como por ejemplo, las riquezas adquiridas por medio del robo o del perjurio), las da el diablo. El demonio no puede dar las riquezas a quien quiere, sino a aquéllos que las quieren recibir de él
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5
San Lucas 8:4-15 Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos y, creciendo los abrojos con ella, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. «La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios. Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan. Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.
Evangelio según san Mateo, 4: 8- 11 Otra vez el demonio lo llevó a la cumbre de un monte elevado, y le manifestó todos los reinos del mundo, y su gloria, y le dijo: «Todas estas cosas te daré, si postrándote me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Retírate, Satanás, está escrito, pues, que adorarás al Señor tu Dios, y sólo a El servirás». Entonces lo dejó el diablo y los ángeles se aproximaron prestándole auxilios. (vv. 8- 11)
Prosigue: Y le dijo: «Todo esto te daré». El arrogante y soberbio habla de jactancia. No podía darle todos los reinos del mundo, porque muchos santos varones fueron hechos reyes por Dios