Humanum genus



La estructura de la Humanum genus puede ser distribuida en nueve puntos, los que a su vez ponen de manifiesto la sistematicidad de su contenido:

1) Por la envidia del demonio que indujo al hom bre ^1 pecado, la humanidad quedó dividida entre el Reino de Dios y el anti-reino de Satanás (las dos ciudades de San Agustín) y la masonería pertenece a este último en cuanto opuesta a la Iglesia

ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos

Misticismo



Al llegar aquí ya podemos preguntarnos qué es la mística, y creemos que es muy fácil de entender la respuesta. Vida mística es esa que lleva el hombre cuando, en unión de amor y entregado totalmente a Dios, es gobernado por el Espíritu Santo por medio de sus dones. Es ese estado pasivo (y activísimo), en que ya no es él quien vive, sino que Cristo vive en él. Es esa experiencia de Dios que tiene el alma por su estado habitual de divina contemplación gozosísima, y que la hace dichosa y, aun en medio de los mayores martirios, bienaventurada.

Es, en fin, la vida cristiana en todo su desarrollo; la vida sobrenatural—que comenzó en el bautismo—plenamente vivida. Y ¿cómo se conoce al hombre que ha llegado a este estado místico? Pues por su estilo; por el modo o estilo de conducirse; por su conducta; por sus obras, repetimos; pues siempre queda verdad aquello de «ex fructibus eorum cognoscetis eos: por sus frutos los conoceréis».

El estilo de Dios se distingue siempre del estilo del hombre; y ya hemos visto que después de la entrega total y la necesaria purificación es Dios el que obra en el hombre—tomándole a éste por instrumento—más bien que el hombre mismo. Los místicos, los santos, no obran casi nunca al estilo de los demás hombres, porque no se inspiran en los mismos principios de acción ni juzgan las cosas con el mismo criterio ordinario del común de los cristianos. Todo su obrar es abnegación, olvido de sí, gozo en las derrotas, en los desprecios, amor a la cruz…; en el fondo, amor de Dios, amor de Cristo crucificado con todo su corazón, con todas sus fuerzas, con toda su alma, sin que ningún estorbo se interponga: ni el qué dirán, ni el mundo, ni el propio yo, que por ninguna parte aparece

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

¿Prueba la existencia de Dios el orden que reina en el universo?



Sí, todo lo que se hace con orden, supone una inteligencia ordenadora; y cuanto más grandiosa es la obra y más perfecto es el orden, tanto mayor y más poderosa es esa inteligencia. Ahora bien, en todo el universo y en sus menores detalles existe un orden sorprendente. Luego podemos deducir que existe un supremo ordenador y una suprema inteligencia, a quien llamamos Dios.

1º No se da efecto sin causa, ni orden sin una inteligencia ordenadora. Si arrojamos sobre el suelo un montón de letras mezcladas, ¿acaso podrán producir un libro si no hay una inteligencia que las ordene? De ninguna manera. Juntemos en una caja todas las piezas de un reloj; ¿acaso llegarán a colocarse por sí solas en el sitio que les corresponde, para iniciar el movimiento y marcar las horas? ¡Jamás!

2º El orden que reina en el universo es perfecto: a cada cosa corresponde un lugar. El día sucede a la noche, y la noche al día; las estaciones se suceden unas a otras. La Tierra, los cielos, las estrellas, los diversos elementos del universo, todo se encadena, todo concurre a la armonía maravillosa del conjunto. La consecuencia es esta: este orden tan admirable supone un ordenador.

Algunos dicen: este orden del mundo, sus combinaciones tan complicadas, esta armonía que admiramos son efectos de la casualidad. Nada más absurdo y falto de razón. La casualidad no es más que una palabra, hija de la ignorancia, con que se pretende explicar aquello cuya causa se desconoce. Otros dicen que ello se da por consecuencia de las fuerzas o leyes naturales. Eso es correcto, pero, precisamente, la existencia de esas leyes, suponen la existencia de Dios, pues no hay ley si no existe un legislador. ¿Quién ha dictado esas leyes?… ¿Quién las mantiene?… ¿Quién las dirige?… La materia es, de suyo, inerte; luego existe un ser distinto que la mueve. La materia es ciega; luego existe un ser inteligente que la guíe, ya que todo marcha en un orden perfecto.

Resumiendo: Todo efecto debe tener una causa proporcionada: el orden y la armonía suponen un ser inteligente; el mundo supone la existencia de Dios. Para Newton, el mejor argumento para demostrar la existencia de Dios era el orden del universo; por eso solía repetir las palabras de Platón: “vosotros deducís que yo tengo un alma inteligente, porque observáis orden en mis palabras y acciones; concluid pues, contemplando el orden que reina en el universo, que existe también un ser soberanamente inteligente, que existe un Dios”.

El mismo Voltaire no pudo resistir a la fuerza de este argumento. Afirmaba que era preciso perder por completo el juicio para no deducir de la existencia del mundo la existencia de Dios, a la manera que a la vista de un reloj, deducimos la existencia de un relojero. Se discutía un día en su presencia sobre la existencia de Dios; y él, señalando con el dedo a un reloj de pared que en la habitación había, exclamó: – ¡Cuánto más reflexiono, menos puedo comprender cómo podría marchar ese reloj si no lo hubiera construido un relojero!

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Imagen fractal

Dios y Hombre



Evangelio según san Mateo, 4: 8- 11 Otra vez el demonio lo llevó a la cumbre de un monte elevado, y le manifestó todos los reinos del mundo, y su gloria, y le dijo: «Todas estas cosas te daré, si postrándote me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Retírate, Satanás, está escrito, pues, que adorarás al Señor tu Dios, y sólo a El servirás». Entonces lo dejó el diablo y los ángeles se aproximaron prestándole auxilios. (vv. 8- 11)

En estas palabras se manifiesta la doble naturaleza de su persona, porque es hombre a quien el diablo tienta y El mismo es Dios a la vez, a quien los ángeles sirven

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 15

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
3 vía, consideración

“No es posible una cadena infinita de dependencia ontológica; por tanto, es necesario llegar a un Ser Subsistente”.

Imaginemos una larga cadena de fichas de dominó dispuestas exactamente de tal modo que con un solo golpe caigan todas una sobre otra. Pues bien, se da un golpe en la primera y se encuentra que las fichas no llegan a caer del todo. “¿ Cómo puede ser eso si estaban perfectamente dispuestas para caer del todo una sobre otra?”, se pregunta quien había ordenado las fichas. Entonces camina a lo largo de la cadena de fichas buscando la causa. Y la encuentra: alguien ha clavado al suelo la última ficha. Por eso, al no poder caer esta, no caen del todo las otras. Así es el Ser Subsistente: su absoluta permanencia ontológica sostiene la de los demás seres de modo que la existencia de estos no se disuelva en la nada.


¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Convertíos –dice el Señor–,
porque está cerca el reino de los cielos.

EVANGELIO
Lc 9, 22-25.

El que pierda su vida por mi causa la salvará.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Palabra del Señor

Oración

Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás. Convertíos y creed en el Evangelio

Evangelio

No endurezcáis hoy vuestro corazón;
escuchad la voz del Señor.

EVANGELIO
Mt 6, 1-6.16-18.

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor.

Perfección cristiana



El hombre se vació por completo de sí mismo y de todo ser creado para llenarse de Dios; el hombre murió a sí mismo como hijo de Adán, para resucitar o nacer de nuevo, «no de la carne ni de la sangre», sino del Espíritu de Dios; el hombre se negó a sí mismo, se enajenó a sí mismo, porque a sí mismo con todas sus energías y capacidades se entregó a Dios.

El Verbo de Dios se unió primero a nuestra humanidad en Cristo con una unión hipostática, uniendo a la persona divina la humana naturaleza impersonal, es decir, sin más persona que la segunda de la Santísima Trinidad. Ahora quiere unirse con nuestra humanidad personal con unión mística, es decir, misteriosa también, no sólo sin detrimento de nuestra propia persona, sino sublimándola, divinizándola (Ego dixi dii estis), dándosele El mismo en posesión, a la vez que el alma queda por El totalmente poseída. Ese es el término de la vida cristiana.

En eso consiste la perfección; en eso consiste la santidad: en esa unión mística, inefable, con Dios, en la que ya sin estorbos sólo Dios vive y obra en nosotros. No viven en nosotros las criaturas, que han perdido sobre nosotros todo influjo, toda atracción. No vive nuestro yo en cuanto nuestro, porque se enajenó a sí mismo, entregándose a Dios totalmente. Y cuando el hombre asi se entrega, el que obra en nosotros es sólo Dios

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P