Purgatorio

Aunque en la Biblia no aparece la palabra “Purgatorio” está clara la idea del mismo. Tampoco aparecen en la Biblia palabras como: “Trinidad”, “Encarnación”, etc. y sin embargo el protestantismo las acepta sin problema.

Los protestantes son muy firmes (de hecho, insistentes) en la idea de que continuamos pecando hasta el fin de esta vida a causa de nuestra naturaleza corrompida. Sin embargo, ellos saben que al Cielo “no entrará nada manchado (impuro)” (Ap 21,27) y que quien no tenga el vestido digno del banquete celestial, no podrá estar allí (cf. Mt 22,1-13). También hablan de la infinita misericordia de Dios que perdonará a quien se arrepienta, pero saben que “de toda palabra ociosa que hablen los hombres, darán cuenta en el día del Juicio” (Mt 12,36). Así pues, si una persona pecadora se arrepiente, con seguridad Dios le perdona; pero, aunque la Sangre de Cristo le lave, esa persona seguirá pecando “hasta el fin de sus días” y como en el Cielo no entra nada manchado y se nos juzgará hasta por nuestras palabras ociosas (¡y quién no las ha dicho!), no podrá ir al Cielo… ¿Entonces, se condenará? No, ni pensarlo, pues la persona se arrepintió y al Infierno va quien no se arrepiente… ¿Qué pasará con ésta persona? Si no puede entrar todavía al Cielo por no estar perfectamente purificada y no puede ir al Infierno por haberse arrepentido, tendrá que ir necesariamente a un estado distinto donde termine de purificarse y luego pueda llegar al Cielo a gozar eternamente de Dios. Ese estado es el Purgatorio.Es pura lógica.

Doxología una oración de alabanza



“Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor” (Ef 5, 19; Col 3, 16). Como los autores inspirados del Nuevo Testamento, las primeras comunidades cristianas releen el libro de los Salmos cantando en él el Misterio de Cristo. En la novedad del Espíritu, componen también himnos y cánticos a partir del acontecimiento inaudito que Dios ha realizado en su Hijo: su encarnación, su muerte vencedora de la muerte, su resurrección y su ascensión a su derecha (cf Flp 2, 6-11; Col 1, 15-20; Ef 5, 14; 1 Tm 3, 16; 6, 15-16; 2 Tm 2, 11-13). De esta “maravilla” de toda la Economía de la salvación brota la doxología, la alabanza a Dios (cf Ef 1, 3-14; Rm 16, 25-27; Ef 3, 20-21; Judas 24-25).

Oración

Toda la ley se concentra en esta frase: Que nos amemos unos a otros

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 8, 1-10.

La gente comió hasta quedar saciada.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

POR aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos».
Le replicaron sus discípulos:
«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».
Él les preguntó:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete».
Mandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Palabra del Señor.

¿Que es la economía divina?


La palabra economía viene del término griego oikonomía, que significa la ley de la casa. La economía divina entonces significa, la ley de la familia de Dios. A veces la palabra es traducida como plan. Por ejemplo cuando San Pablo habla sobre el plan (oikonomía) «del misterio que durante siglos estuvo escondido en Dios, el creador de todas las cosas Efesios 3, 9. El catecismo de la iglesia católica define:Los Padres de la Iglesia distinguen entre la Theologia y la Oikonomia, designando con el primer término el misterio de la vida íntima del Dios-Trinidad, con el segundo todas las obras de Dios por las que se revela y comunica su vida. Por la Oikonomia nos es revelada la Theologia; pero inversamente, es la Theologia, la que esclarece toda la Oikonomia. Las obras de Dios revelan quién es en sí mismo; e inversamente, el misterio de su Ser íntimo ilumina la inteligencia de todas sus obras. Así sucede, analógicamente, entre las personas humanas. La persona se muestra en su obrar y a medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar. (CIC 236)Tales obras supondrán para nosotros , toda la creación y toda la revelación. Ahí apoyamos todos nuestros argumentos naturales y bíblicos. Porque Dios es el autor del libro de la naturaleza y el libro de la escritura (Teología Natural y Teología Bíblica)
La fe es razonable Scott Hahn

Comer y beber

I Corintios

10:31 Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios

El enojo del diablo



Pasemos a la segunda parte del cántico. Después de la escena dramática de la mujer encinta «vestida del sol» y del terrible dragón rojo (cf. Ap 12, 1-9), una voz misteriosa entona un himno de acción de gracias y de júbilo.

El júbilo se debe a que Satanás, el antiguo adversario, que en la corte celestial actuaba de «acusador de nuestros hermanos» (Ap 12, 10), como lo vemos en el libro de Job (cf. Jb 1, 6-11; 2, 4-5), ha sido ya «arrojado» del cielo y, por tanto, ya no tiene un poder tan grande. Sabe que «le queda poco tiempo» (Ap 12, 12), porque la historia está a punto de dar un viraje radical de liberación del mal y por eso reacciona «con gran furor».

Por otra parte, destaca Cristo resucitado, cuya sangre es principio de salvación (cf. Ap 12, 11). Ha recibido del Padre un poder regio sobre todo el universo; en él se realizan «la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios».

Juan Pablo II

Purgatorio

«Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo» (Catecismo, 1030).

La oración de alabanza



San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la admiración y la alabanza ante las maravillas de Cristo, y las subraya también respecto a las acciones del Espíritu Santo que son los Hechos de los Apóstoles: la comunidad de Jerusalén (cf Hch 2, 47), el tullido curado por Pedro y Juan (cf Hch 3, 9), la muchedumbre que glorificaba a Dios por ello (cf Hch 4, 21), y los gentiles de Pisidia que “se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor” (Hch 13, 48)

Oración

Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor