Comer y beber

I Corintios

10:31 Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios

El enojo del diablo



Pasemos a la segunda parte del cántico. Después de la escena dramática de la mujer encinta «vestida del sol» y del terrible dragón rojo (cf. Ap 12, 1-9), una voz misteriosa entona un himno de acción de gracias y de júbilo.

El júbilo se debe a que Satanás, el antiguo adversario, que en la corte celestial actuaba de «acusador de nuestros hermanos» (Ap 12, 10), como lo vemos en el libro de Job (cf. Jb 1, 6-11; 2, 4-5), ha sido ya «arrojado» del cielo y, por tanto, ya no tiene un poder tan grande. Sabe que «le queda poco tiempo» (Ap 12, 12), porque la historia está a punto de dar un viraje radical de liberación del mal y por eso reacciona «con gran furor».

Por otra parte, destaca Cristo resucitado, cuya sangre es principio de salvación (cf. Ap 12, 11). Ha recibido del Padre un poder regio sobre todo el universo; en él se realizan «la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios».

Juan Pablo II

Purgatorio

«Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo» (Catecismo, 1030).

La oración de alabanza



San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la admiración y la alabanza ante las maravillas de Cristo, y las subraya también respecto a las acciones del Espíritu Santo que son los Hechos de los Apóstoles: la comunidad de Jerusalén (cf Hch 2, 47), el tullido curado por Pedro y Juan (cf Hch 3, 9), la muchedumbre que glorificaba a Dios por ello (cf Hch 4, 21), y los gentiles de Pisidia que “se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor” (Hch 13, 48)

Oración

Mi lengua anunciará tu justicia, todos los días te alabaré, Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestro corazón,
para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 31-37.

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los
oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

¿Teología de la prosperidad?

Si nuestro señor regreso al cielo herido y llagado, ¿vamos a ir los siervos vestidos y bañados? «San Juan de Ávila»
II Corintios11:24 Cinco veces recibí de los judíos los cuarenta azotes menos uno.11:25 Tres veces fui azotado con varas; una vez lapidado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en alta mar.11:26 Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos;11:27 trabajos y fatigas; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez.11:28 Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las iglesias.11:29 ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?11:30 Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré.11:31 El Dios, Padre del Señor Jesús, ¡bendito sea por todos los siglos!, sabe que no miento.

crown of thorns against red background symbolic the day He wore our crown

Confrontación

«Ahora estamos parados frente a la mayor confrontación histórica que la humanidad ha experimentado alguna vez.
No creo que el gran círculo de la Sociedad Americana, o de todo el amplio círculo de la comunidad cristiana se dé cuenta de esto completamente.
Ahora nos enfrentamos a la confrontación final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el anticristo.
El enfrentamiento se encuentra dentro de los planes de la Divina Providencia. Está, por lo tanto, en el plan de Dios, y debe ser un juicio que la Iglesia debe asumir y afrontar con valentía.
Tenemos que estar preparados para someternos a grandes pruebas en un futuro no muy lejano. Pruebas que nos obligarán a estar dispuestos a renunciar a incluso nuestras vidas.
Y una entrega total de sí mismos a Cristo y para Cristo.
A través de sus oraciones y la mía, es posible aliviar esta aflicción, pero ya no es posible para evitar que suceda. ¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia ha sido a través de la sangre! No va a ser diferente esta vez».
San Juan Pablo II

Nuestra señora de Lourdes




En Tarbes (Francia), a Bernardette Soubirous, de 14 años de edad. Según declaraciones de la niña, la Virgen iba vestida de blanco, con una banda azul en la cintura y una rosa sobre cada pie. Llevaba en sus manos un rosario y pasaba las cuentas a la vez Bernadette lo rezaba.
La Virgen pidió a la niña que recomendara la oración y la penitencia. Le dijo también que se dirigiera a los sacerdotes del pueblo y les pidiera en su nombre que edificaran allí una capilla. Y, atendiendo a las indicaciones de la Virgen escarbó Bernadette en el suelo hasta encontrar una vena de agua, con cuyo uso comenzaron a florecer los milagros. Por fin, la Señora declaró a la vidente su identidad: yo soy la Inmaculada Concepción. El Obispo de Tarbes examinó el asunto con toda prudencia y discreción, llegando a la conclusión de que era verdad que la Virgen Inmaculada se había aparecido en la gruta de Massabielle. Se construyó la capilla y miles de peregrinos desde entonces no dejan de acudir a la gruta Lourdes. Los presuntos milagros han sido estudiados médica y teológicamente y unos setenta han sido aprobados como verídicos.

Bernardita realiza sus votos perpetuos en 1878 y, tras una dolorosa enfermedad, murió poco después, el 16 de abril de 1879. Fue canonizada por el papa Pío XI el 8 de diciembre de 1933.
 

La oración de alabanza



La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (cf. Rm 8, 16), da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término: “un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros” (1 Co 8, 6).