Exhortación a la piedad durante la Santa Misa

La piedad es un fervor espiritual y no una dulzura sensible. Consiste en servir a Dios, en serle fiel y constante, aunque Él no os comunique ninguna dulzura interior. Es deciros, que ni vuestras oraciones os deben desalentar. Acordaos únicamente de vuestra indignidad, haced lo que os sea posible y continuando oyendo atentamente la Misa.Sigue leyendo «Exhortación a la piedad durante la Santa Misa»

La Naturaleza y la Gracia

La naturaleza le teme a las humillaciones y los desprecios; la gracia goza de «sufrir afrentas por el nombre de Jesús» (Hechos de los Apóstoles 5, 41) A la naturaleza le gusta la ociosidad y el descanso corporal; la gracia no puede estar ociosa, y con gusto se dedica al trabajo La naturaleza procura tenerSigue leyendo «La Naturaleza y la Gracia»

Házlo con el alma

Evangelio según san Mateo, 5: 38- 42 «Habéis oído que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente. Mas yo os digo que no resistáis al mal: antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, preséntale también la otra; y a aquel que quiera ponerte pleito y tomarte la túnica, déjale también laSigue leyendo «Házlo con el alma»

La prosperidad de los malos y las pruebas de los justos, ¿no deponen contra la providencia?

No; porque no es cierto que todos los malos prosperen y todos los justos sufran tribulaciones; los bienes y los males de este mundo son, en general, comunes a todos los hombres. Además, no hay en el mundo hombre tan malo que no haga alguna obra buena durante su vida; y Dios se la recompensaSigue leyendo «La prosperidad de los malos y las pruebas de los justos, ¿no deponen contra la providencia?»

Si Dios cuidara de nosotros, ¿habría padecimientos en este mundo?

Los sufrimientos provienen, frecuentemente, de nuestras propias faltas: tendríamos menos que padecer, si fuéramos más moderados en nuestros deseos, más razonables en nuestros proyectos, más sobrios y templados en nuestra vida. Dios permite el dolor, ya para hacernos expiar nuestros pecados, ya para probar nuestra fidelidad, así en la desgracia como en la dicha; yaSigue leyendo «Si Dios cuidara de nosotros, ¿habría padecimientos en este mundo?»

Hambre y sed de justicia

Evangelio según san Mateo, 5: 6- 6 «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos». (v. 6) Llama a la justicia, ya universal ya particular, contraria a la avaricia. Como más adelante hablará de la misericordia, nos dice antes cómo debemos compadecernos, no del robo ni de la avaricia. EnSigue leyendo «Hambre y sed de justicia»

pœnitemini, et credite Evangelio

Evangelio según san Mateo, 5:5-5 «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados». (v. 5) Obsérvese que propuso esta bienaventuranza con cierta intención. Y por ello no dijo: «Los que se entristecen» sino «los que lloran». Nos enseñó así la sabiduría más perfecta. Pues si los que lloran a los hijos u otros individuos queSigue leyendo «pœnitemini, et credite Evangelio»

Diversos impulsos de la Naturaleza y de la Gracia

La Naturaleza no quiere mortificarse, ni reprimirse, ni vencerse, ni obedecer, ni someterse voluntariamente A la naturaleza le gusta que la honren y reverencien; la gracia atribuye fielmente a Dios toda honra y toda gloria #naturaleza #gracia #mortifiación #reprimir #vencer #obedecer #sometimiento #voluntad #honra #reverencia #honrasoloaDios #GloriaaDios #imitacióndecristo #tomasdekempis #1418

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»