Evangelio según san Mateo, 5: 20- 22 «Porque os digo en verdad, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás: pues el que matare, reo será en el juicio. Mas yo os digo, que todo aquél que se enoja con su hermano, reo será en el juicio. Y quien dijere a su hermano raca, reo será en el concilio. Y quien dijere insensato, reo será en el infierno». (vv. 20- 22)
También la palabra raca puede ser una palabra de desprecio o de ultraje, como cuando nosotros decimos, o a los criados, o a los que son más jóvenes que nosotros: «Marcha tú, dile tú». Y así, los que conocen la lengua siríaca, ponen la palabra raca en lugar de tú. El Señor, pues, quiso arrancar hasta los defectos más pequeños, y por ello nos manda que nos respetemos mutuamente
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,7
ha sido definida por Kant como «la salida del hombre de la minoría de edad, de la cual él mismo es culpable». El hombre siempre fue un niño porque siempre dependió de tutores. Pero al comprender que su conocimiento puede reemplazar a esos tutores deja, en el desafío de conducirse con arreglo a sus propias capacidades, de ser un menor de edad.
Semejante ilusión (la del conocimiento independiente y el juicio crítico que orienta por sí mismo a los hombres) encubre la batalla cultural que ha surgido de las entrañas de la modernidad; la vuelve opaca a los ojos de quienes desean sentirse dueños originales de su particular forma de ver las cosas. En efecto, continúa Kant: «¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi consciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente,no necesitaré del propio esfuerzo». ¿Pero ha ingresado realmente el hombre en su edad adulta o acaso está en vías de hacerlo, como Kant supone? Más aún: ¿puede el hombre ingresar realmente a la edad adulta sin pararse siempre sobre la tradición heredada? E incluso en una adultez no tan pretenciosa (neokantiana y socrática, como la del racionalismo crítico), moderada por la consciencia de sus propios límites, ¿puede ser alcanzada con la sola voluntad engendrada por el espíritu racionalista de una época, como se da a entender?
La descripción de Kant pretende representar una consciencia tenue que gracias a la Ilustración está quedando en el pasado, pero tal escenario constituye una caricatura demasiado actual del hombre y su presente. ¿O acaso alguien piensa que los hombres piensan por sí mismos, más hoy que ayer? ¿Que no están fuertemente inducidos por los medios de comunicación que conviven día y noche con ellos? ¿Que, no un libro tal vez, pero sí una pantalla, le ahorra en todo momento el esfuerzo de razonar conforme sus propios criterios y capacidades? ¿Que los intelectuales e ideólogos no han sido venerados, como otrora los pastores o sacerdotes, y que sus palabras no se han convertido para muchos en una suerte de doctrina infalible?
Las esperanzas de Kant, vistas con el pasar del tiempo, no pueden más que generar amargas desilusiones: «es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se lo deje en libertad: incluso, casi es inevitable». ¿No es esta una forma de encubrir, consciente o inconscientemente (poca importancia tiene) que el conocimiento mismo será precisamente un campo de batalla para la lucha cultural que se ha desatado?
Immanuel Kant, ¿Qué es la ilustración? (Buenos Aires: Prometeo, 2010), p. 21
Pintura de Charles Gabriel Lemonnier que representa la lectura de una tragedia de Voltaire, por entonces en el exilio, El huérfano de la China (1755), en el salón literario de madame Geoffrin en la calle Saint-Honoré de París. Los personajes más notables reunidos en torno al busto de Voltaire son Rousseau, Montesquieu, Diderot, d’Alembert, Buffon, Quesnay, Du Plessis y Condillac. Además, figuran Gresset, Marivaux, Marmontel, Vien, La Condamine, Raynal, Rameau, mademoiselle Clairon, Hènault, Choiseul, Bouchardon, Soufflot, Saint-Lambert, el Conde de Caylus, Felice, el barón de Aulne, Malesherbes, Maupertuis, Mairan, d’Aguesseau, Clairaut, la condesa de Houdetot, Vernet, Fontenelle, el duque de Nivernais, Crébillon, Duclos, Helvètius, Vanloo, Lekain, Lespinasse, Boccage, Réaumur, Graffigny, Jussieu y Daubenton.
A las genderistas, pese a lo que afirman, no les interesa que las mujeres ejerzan profesiones masculinas como técnicos, mecánicos, basureros o albañiles. A las fēmįnïstās de género no les interesa eso de ninguna manera. En este ámbito, por tanto, no se exigen cuotas para las mujeres ni «ir a medias». Sin embargo, a las fēmįnïstās de género les molesta enormemente que se gane más dinero con las profesiones típicamente masculinas que con las típicamente femeninas.
Porque, con modelos tradicionales o sin ellos, la mayoría de las mujeres (incluidas y especialmente las genderistas) siguen queriendo hacer algo con la gente, con los medios de comunicación o algo creativo. Con total independencia de que el mercado, la sociedad, la economía o alguien en absoluto lo necesite o siquiera desee gastar dinero en ello voluntariamente. Por eso se difunde una y otra vez el cuento genderista de la mujer discriminada y, por tanto, con peores ingresos. Es uno de los argumentos más populares de las genderistas y fēmįnïstās para denunciar la supuesta desigualdad e injusticia entre los géneros. Todos los años, por ejemplo, las genderistas celebran el «Día de la Igualdad Salarial», el día hasta el que las mujeres tienen que trabajar para obtener el mismo salario que los hombres.
En 2019, cayó el 18 de marzo. Las mujeres ganan un 25% menos que los hombres. Así es. Y con toda la razón. Simplemente eligen profesiones que pagan menos. Y eso no tiene nada que ver con la discriminación. Un ejemplo: en Alemania, un soldador gana una facturación anual de hasta 40 000 euros, una peluquera apenas la mitad. Puede parecer malvado e injusto que las personas que son técnicos, ingenieros y trabajadores manuales (también mujeres) tengan más demanda y ganen más, pero esto no se debe ni al malvado patriarcado, ni a ningún modelo anticuado, ni a la opresión de las mujeres, ni mucho menos a los codiciosos capitalistas masculinos, sino a la simple ley de la oferta y la demanda, así como a las necesidades y prioridades humanas. O dicho de forma más sencilla: si la calefacción de gas se estropea en invierno y apenas queda dinero en la cuenta bancaria, el 99.9% de las personas probablemente se decidirá por contratar a un plomero para que repare la calefacción (la proporción de mujeres que se dedican a este trabajo en Alemania ronda aproximadamente el 1%) y no por un nuevo corte de pelo (la proporción de mujeres en la profesión de peluquería es de aproximadamente el 90%). Esto también se aplica a las genderistas más progresistas.
A ellas también, como todos sabemos, no les gusta congelarse. Y precisamente por eso los plomeros (también el 1% de mujeres que se dedican a ello) ganan más de media que los peluqueros (sean hombres o mujeres), porque su servicio y sus habilidades tienen un valor y una utilidad mucho mayor (por tener una mayor demanda y una menor oferta) para la mayoría de la gente que un corte de pelo. No hay nada sexista ni discriminatorio en ello
Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser
Es absolutamente equivocado decir que el Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia interna. ¡El Nuevo Testamento está lleno de contradicciones! Luego, no se prueba la conclusión de la primera vía.
Respuesta: Para responder a esta objeción primero hay que entender bien las reglas y criterios a los que deben ceñirse los historiadores para aplicar correctamente la prueba de la evidencia interna. Una de estas reglas es que frente a una aparente inconsistencia o contradicción, el analista debe seguir aquel postulado de Aristóteles de acuerdo con el cual “el beneficio de la duda ha de ser dado al documento, y no debe arrogárselo el crítico para sí mismo”. En otras palabras, haciendo una analogía jurídica, el documento se considera “inocente” hasta que no se pruebe lo contrario. Por tanto, como bien ha señalado el académico John W. Montgomery, “uno debe dar atención a las afirmaciones del documento bajo análisis, y no suponer fraude o error excepto si el autor se descalifica por contradicciones o por inexactitudes factuales conocidas”. Y no solo eso. Aún en el caso en que el historiador se encuentre con lo que le parece una contradicción debe hacerse tres preguntas antes de proclamarla como tal:
1) ¿hemos comprendido bien este pasaje?, 2) ¿poseemos el conocimiento suficiente acerca de esta cuestión?, y 3) ¿podemos arrojar alguna luz adicional sobre esto a través de la investigación documental y arqueológica? Solo después de ello puede darse un juicio intelectualmente honesto sobre el tema.
Pues bien, dado ese contexto, ¿es el Nuevo Testamento un libro “plagado de contradicciones” como pretende la objeción? Al parecer no. Cuando le aplicamos al análisis del Nuevo Testamento los criterios mencionados varias de las “insalvables contradicciones” de las que nos hablan los críticos se muestran como puramente aparentes. Como muestra de ello responderemos brevemente a algunas de las “contradicciones” que más comúnmente se plantean
¿Cuántos ángeles había en la entrada del sepulcro?
Uno (Mateo 28: 2). Dos (Lucas 24: 4)
Había dos ángeles. Mateo se centra en el que había quitado la piedra. Por tanto, no hay contradicción.
En música, aun hoy podemos deleitarnos con los himnos en canto llano y gregoriano–que hoy apasionan a varios músicos modernos– que siguen siendo un testimonio perenne de la música compuesta para mayor gloria de Dios. Pero no solo se cantaba a Dios o sobre Dios; en aquella época la música se daba tanto en el ámbito profano como en el religioso siendo incluso un vehículo para la transmisión de la cultura (solo el Cantar del Mío Cid es testimonio de ello). La música era como el río en el cual navegaban los conocimientos populares. Era en ella donde los trovadores narraban los sucesos acaecidos con gracia y armonía. Se creaban notas, melodías y hasta instrumentos propios (hoy todavía se usa el arpa, las flautas, el laúd, el órgano, la viola de rueda y de gamba, la cornamusa, etc.); ni qué decir de los eximios compositores medievales a los que hoy podemos oír gracias a sus partituras
Bernart de Ventadorn (cerca 1130/1145-1190/1200), también conocido como Bernart de Ventadour, fue un popular trovador, compositor y poeta provenzal
Aleluya, aleluya, aleluya. No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mt 11, 20-24.
El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».
Evangelio según san Mateo, 5: 20- 22 «Porque os digo en verdad, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás: pues el que matare, reo será en el juicio. Mas yo os digo, que todo aquél que se enoja con su hermano, reo será en el juicio. Y quien dijere a su hermano raca, reo será en el concilio. Y quien dijere insensato, reo será en el infierno». (vv. 20- 22)
Así, pues, en este primer mandamiento se trata de una cosa sola: la ira. En el segundo se trata de dos: la ira y la voz que la expresa, como se dice en estos términos: «Y el que dijere a su hermano raca, obligado será en el concilio». Algunos han querido tomar del griego la significación de esta palabra, creyendo que la palabra raca quiere decir andrajoso, puesto que en griego la palabra racos quiere decir andrajoso. Es más probable que sea una voz sin significado alguno, pero manifestando la alteración de un alma indignada. Los gramáticos llaman a estas voces interjecciones, como cuando se dice por uno que padece: «¡ Ay!»
El bienaventurado Benito, habiendo dejado su casa y sus bienes familiares y queriendo agradar sólo a Dios, buscó la manera de llevar una vida santa. Y habitó en la soledad, ante los ojos del Altísimo, que todo lo ve
Aleluya, aleluya, aleluya. Bienaventurados lo pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mt 19,27-29.
Vosotros, los que me habéis seguido, recibiréis cien veces más.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».